Cuánto ha perdido el dinero de los hogares desde que comenzó la crisis inflacionaria

Los precios han aumentado aproximadamente un 27% desde finales de 2020 hasta agosto de 2026. Una cesta que entonces costaba 1.000 euros requiere ahora cerca de 1.270, según un cálculo elaborado a partir del IPC del INE. El resultado no significa que las familias hayan perdido un 27% de su renta: la pérdida real de poder adquisitivo depende también de cómo hayan evolucionado sus ingresos

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Los salarios suben, pero la inflación también. Pixabay.

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La crisis inflacionaria de los últimos años ha dejado una huella que continúa presente aunque las tasas anuales suban o bajen. Desde diciembre de 2020 hasta agosto de 2026, el nivel general de precios en España se ha encarecido aproximadamente un 26,96%, utilizando los datos oficiales del Índice de Precios de Consumo (IPC) y el avance publicado para este mes.

Traducido a una cantidad cotidiana, una cesta representativa de bienes y servicios que necesitaba 1.000 euros a finales de 2020 costaría ahora alrededor de 1.269,64 euros. Si el gasto inicial fuera de 2.000 euros, mantener un consumo equivalente exigiría aproximadamente 2.539,28 euros.

Cómo se calcula el encarecimiento acumulado desde 2020

El punto de partida elegido es diciembre de 2020, inmediatamente antes de la fuerte aceleración inflacionaria que comenzó durante 2021. El cálculo utiliza las variaciones del índice general nacional publicadas por el Instituto Nacional de Estadística.

Entre diciembre de 2020 y julio de 2025, los precios aumentaron un 21,7%. En julio de 2026, el IPC se encontraba un 3,6% por encima del mismo mes de 2025. Finalmente, el indicador adelantado de agosto estima un incremento mensual del 0,7%.

Las tasas no pueden sumarse directamente. Deben encadenarse multiplicando los cambios sucesivos, porque cada incremento se aplica sobre un nivel de precios que ya incorpora las subidas anteriores. De ese procedimiento resulta una variación aproximada del 26,96% desde finales de 2020.

Una cesta de 1.000 euros cuesta ahora casi 1.270

La forma más sencilla de visualizar el cambio es transformar el porcentaje en cantidades. Un gasto equivalente a 100 euros en diciembre de 2020 representa actualmente unos 126,96 euros.

Una cesta de 500 euros pasa a unos 634,82 euros; una de 1.000 alcanza aproximadamente los 1.269,64; y una referencia de 2.000 euros ronda ahora los 2.539,28 euros.

Estas cantidades no representan el presupuesto concreto de una familia española. El IPC mide una cesta media ponderada de consumo, mientras cada hogar distribuye de manera diferente su gasto entre alimentación, vivienda, transporte, ocio, energía y otros servicios.

1.000 euros de 2020 tienen hoy un poder de compra equivalente a unos 788

El mismo fenómeno puede observarse desde el lado contrario. Si una persona conservara exactamente 1.000 euros nominales desde diciembre de 2020, sin que esa cantidad hubiese aumentado, esos fondos tendrían hoy una capacidad de compra equivalente a aproximadamente 787,63 euros de entonces.

La pérdida de poder adquisitivo de esa cantidad fija es, por tanto, de alrededor del 21,24%. No contradice el aumento del 26,96% de los precios: son dos porcentajes distintos porque se calculan sobre bases diferentes.

Si una cesta pasa de costar 100 euros a 126,96, su encarecimiento es del 26,96%. Para averiguar qué capacidad de compra conserva una cantidad que no ha aumentado hay que realizar la operación inversa, dividiendo por el nuevo nivel de precios.

La escalada comenzó en 2021 y alcanzó su máximo en 2022

El cambio de escenario comenzó a hacerse evidente durante 2021. España arrancó aquel año con una inflación interanual del 0,5% y lo terminó con el IPC en el 6,5%.

La presión se intensificó en 2022. La inflación alcanzó el 10,8% interanual en julio, el máximo de aquella etapa, y todavía permanecía en el 10,5% durante agosto.

Las tasas comenzaron posteriormente a moderarse, pero esa desaceleración no eliminó el encarecimiento acumulado. Los precios simplemente empezaron a crecer a un ritmo menor desde niveles que ya habían aumentado considerablemente.

Por qué bajar la inflación no significa que bajen los precios

Una reducción de la tasa de inflación no implica que los productos regresen automáticamente a los precios anteriores a la crisis. Significa únicamente que, en términos generales, continúan encareciéndose a menor velocidad, siempre que la variación siga siendo positiva.

Si un producto pasa de 100 a 110 euros y al año siguiente su precio aumenta un 2%, no vuelve a los 102 euros: alcanza los 112,20. La tasa de inflación se ha reducido con fuerza, pero el precio permanece por encima de su nivel inicial.

Para que el índice general retrocediera sería necesaria una variación negativa de los precios. Por eso los hogares pueden seguir percibiendo un coste de vida muy elevado incluso después de abandonar los episodios de inflación de dos dígitos.

El encarecimiento de los precios no equivale a la pérdida real de cada familia

Conocer cuánto ha aumentado el IPC no permite determinar automáticamente cuánto poder adquisitivo ha perdido cada hogar. Para calcularlo habría que comparar la evolución de los precios con el crecimiento de salarios, pensiones y demás ingresos de esa familia durante el mismo periodo.

Un hogar cuyos ingresos hubieran permanecido completamente congelados sufriría íntegramente la pérdida de capacidad de compra derivada del encarecimiento. Si sus rentas hubieran aumentado en una proporción similar, habría compensado una parte mucho mayor del impacto.

También importa qué consume cada familia. Quien destina una parte elevada de sus ingresos a carburantes, alimentos o energía puede experimentar una evolución del coste de vida distinta de otro hogar cuyo presupuesto tenga una composición diferente.

El IPC mide precios, no la riqueza de los hogares

El Índice de Precios de Consumo mide la evolución del precio de una cesta representativa de bienes y servicios. No mide directamente cuánto dinero tienen los españoles, sus ahorros, su patrimonio ni su renta disponible.

Por eso sería incorrecto afirmar que "los hogares han perdido un 27% de su dinero". El resultado que puede sostenerse con los datos es que el nivel general de precios ha aumentado alrededor de un 27% desde diciembre de 2020.

La diferencia resulta fundamental para interpretar correctamente el cálculo. El dinero no desaparece por efecto del IPC, pero pierde capacidad para comprar la misma cantidad de bienes y servicios cuando los precios aumentan más rápido que los ingresos.

 

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