El Tribunal de Quiebras de los Estados Unidos ha dado su visto bueno a la petición de medidas cautelares registrada por airBaltic, que contempla el acceso inmediato a un primer tramo de 140 millones de euros de una línea de financiación total de 350 millones de euros, así como la continuidad de sus operaciones, tras acogerse de forma voluntaria a la protección del Capítulo 11 de la normativa concursal estadounidense.
Según ha detallado la aerolínea letona en un comunicado, esta inyección de liquidez, sumada al efectivo que sigue generando con su actividad diaria, servirá para sostener las operaciones y respaldar su proceso de reestructuración durante la reorganización bajo el Capítulo 11.
“La aprobación de nuestra financiación nos proporciona una mayor estabilidad financiera mientras trabajamos para construir una airBaltic más sólida y sostenible”, ha valorado el presidente y consejero delegado de la compañía, Erno Hildén.
Además, la decisión judicial en Estados Unidos faculta a airBaltic a abonar los salarios y prestaciones de su plantilla, mantener la validez de las reservas ya realizadas, así como de los cupones, reembolsos y puntos de fidelidad de los clientes, y atender compromisos con proveedores estratégicos, agencias de viajes y socios de distribución.
Tras la concesión de esta primera medida cautelar y la autorización provisional para acceder a la financiación DIP, la aerolínea proseguirá con su reorganización financiera bajo la supervisión del Tribunal estadounidense y en diálogo con acreedores y demás partes implicadas, con la meta de configurar una estructura de capital más sostenible y una base de costes competitiva.
Golpeada por la guerra en Oriente Próximo, la desaceleración de la demanda y los problemas de disponibilidad de motores Pratt & Whitney, airBaltic anunció este lunes su entrada en este procedimiento para reordenar sus compromisos financieros sin interrumpir su operativa.
Paralelamente, la compañía desarrolla una nueva hoja de ruta en la que figura, entre otros objetivos, el ajuste de su flota actual de 54 Airbus A220-300 y la concentración de su red en Riga (Letonia).
De este modo, planea operar en torno a 36 Airbus A220-300 a finales de 2026, lo que supone reducir en un tercio las 54 aeronaves actuales, para después ir incrementando progresivamente el número de unidades hasta situarse en unas 40 en 2031.
En el primer trimestre del ejercicio, la aerolínea duplicó sus pérdidas hasta los 70 millones de euros por el impacto del conflicto en Oriente, mientras que sus ingresos mejoraron un 12,3%, hasta 149 millones de euros, y el número de pasajeros creció un 5%.