Las nuevas cartas de Sánchez: cómo Ferraz reorienta la campaña tras la dimisión de Puente y las ‘midterms’

Tras la tragedia de Urda y la dimisión de Óscar Puente, Ferraz busca reivindicar la gestión y la asunción de responsabilidades mientras Sánchez recupera el relato internacional con las victorias electorales de Estados Unidos y Brasil para alimentar las expectativas de remontada del 29N

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La tragedia ferroviaria en Urda quebró por completo el guion de la precampaña. La estrategia diseñada por Ferraz de corte optimista, con “la fuerza del amor” en el corazón y un discurso cargado de optimismo no cabe tras una tragedia que se ha cobrado la vida de 69 personas. Debe reorientarse y, tras unos días de análisis y la dimisión por sorpresa de Óscar Puente, Pedro Sánchez ya amasa nuevas cartas para encarar las últimas semanas antes del 29N: demostración de asunción de responsabilidades, músculo de gestión y relato internacional favorable tras el batacazo de Donald Trump en las midterms.

Tras más de cuatro horas de comparecencia ante la Diputación Permanente, sobre la bocina y previo aviso a Sánchez vía mensaje, Puente dimitió del cargo y anticipó que también deja las listas del 29N, lo que abre una nueva fase. Aunque Moncloa había trasladado que Puente contaba con el respaldo del presidente, su salida permite ahora al PSOE construir un discurso centrado en la asunción de responsabilidades.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente Diego Radamés - Europa Press

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“No, no todos somos iguales”

Ahora, el mensaje que Ferraz procura trasladar es que la dimisión del ya exministro responde a una forma de ejercer política que contrasta con la de la oposición, PP y Vox. Fuentes socialistas consultadas por DEMÓCRATA valoran que “Puente se va dando una lección de dignidad, integridad y transparencia”. Y añaden: “No, no todos somos iguales. En los momentos más difíciles de la emergencia ha estado al frente de la gestión, ha dado explicaciones a la ciudadanía, ha trabajado para esclarecer las causas del accidente y ha impulsado medidas para atender a las víctimas y corregir los problemas detectados”.

En sintonía con lo esgrimido por el propio Puente, en Ferraz subraya que “una vez afrontadas esas responsabilidades, ha dado un paso más al presentar su dimisión”, lo que a su juicio “demuestra que no, no todos somos iguales".

El mensaje que Ferraz procura trasladar es que la dimisión del ya exministro responde a una forma de ejercer política que contrasta con la de la oposición

Las mismas voces aprecian su trayectoria como ministro: “Es un orgullo para España y para el PSOE. Su dedicación al servicio público, su integridad y su compromiso con nuestro proyecto político merecen todo nuestro reconocimiento”. “Cuenta con el respeto, el agradecimiento y el cariño de sus compañeros y compañeras. Su trayectoria y su contribución al socialismo van mucho más allá de cualquier responsabilidad institucional”, remachan.

Las declaraciones de Sánchez al respecto, las palabras de Puente, las fuentes consultadas… Todos los dedos señalan en una dirección: la formación quiere convertir su dimisión en una demostración de dignidad, transparencia y rendición de cuentas, frente a lo que considera una actitud distinta de otros partidos cuando afrontan situaciones de crisis. El reconocimiento público al ministro y la reivindicación de su trayectoria buscan, además, evitar que la dimisión se interprete exclusivamente como un reconocimiento de errores en la gestión.

La vuelta a la tortilla

La del vallisoletano no es la primera salida no planificada que sacude las filas socialistas en plena carrera electoral al 29N. Ya hizo lo propio Montse Mínguez, entonces portavoz del partido y cabeza de lista por Lleida. En su caso, tras desvelarse los negocios inmobiliarios de su marido. Al igual que con Puente, el PSOE respaldó la trayectoria de Mínguez, poniendo en valor su posición y votos en las políticas de vivienda al margen de lo que pudiera impactar en el patrimonio de su cónyuge.

Al dimitir Mínguez, fuentes de Ferraz agradecieron su “dedicación y compromiso”, así como “su coherencia a la hora de votar conforme a sus principios, que han marcado toda una trayectoria intachable como socialista”.

Pudiera pensarse que la de Puente pesa más por su ser ministro, pero lo cierto es que Montse Mínguez era una de las personas más relevantes de la guardia petroriana de Sánchez. Mujer fuerte de Salvador Illa y del PSC, nada se movía en Ferraz y en el Congreso sin que ella lo supiera. Ambas, en consecuencia, son dimisiones sensibles que impactan en la línea de flotación de las aspiraciones socialistas. Sin embargo, Ferraz quiere darle la vuelta y presentarlas como un ejemplo de asunción de responsabilidades y compromiso con la ciudadanía.

Nuevo enfoque: ¿funcionará?

Tan evidente es que dos dimisiones sobrevenidas, una provocada por una tragedia ferroviaria con 69 muertos, no ayudan a ninguna campaña, como lo es que el PSOE pretendía utilizar la baza de la ilusión más que de la gestión. Pero los bailes ya no caben y Ferraz reorientará sus intervenciones para poner en valor los avances sociales y la situación macroeconómica de España.

Su respuesta a la crisis será clave. En DEMÓCRATA ya analizamos, estudios en mano, qué ocurre cuando una tragedia irrumpe en una campaña electoral. ¿Castigo al Gobierno u oportunidad para demostrar liderazgo? Los estudios sobre crisis y comportamiento electoral descartan una respuesta automática de los votantes. La percepción de responsabilidad, la credibilidad de la comunicación y la gestión de la emergencia pueden alterar el coste político para el Ejecutivo y el margen de maniobra de la oposición. La ciudadanía escrutará tanto la reacción de Moncloa como el comportamiento de la oposición.

De momento, en el agregador de encuestas de DEMÓCRATA no se perciben grandes movimientos de voto. El PSOE acusó más la entrada masiva en Ceuta en verano que el accidente ferroviario —de momento —. Importante analizar también cómo caerá la dimisión de Puente, pero tales efectos no se proyectarán hasta los próximos días.

Entra cuerpo

Para reforzar la percepción de gestión, Sánchez ha delegado la cartera de Transportes en el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, uno de los perfiles más institucionales y, desde luego, más sosegado que Puente. Es independiente, no atesora carnet de militante y no concurre en las listas del PSOE al 29N.

Relato internacional

El PSOE también busca reactivar el relato internacional que Pedro Sánchez había utilizado para alimentar las expectativas de remontada. La victoria demócrata en las elecciones estadounidenses ofrece al presidente un nuevo argumento para insistir en que la ola de la ultraderecha no es imparable y que existe una alternativa política capaz de frenar su avance.

Sánchez ha conectado los resultados de Estados Unidos con los de Brasil, donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se impuso a Jair Bolsonaro en 2022, para proyectar una lectura global favorable a la izquierda. En un mensaje publicado tras las elecciones estadounidenses, el jefe del Ejecutivo sostuvo que los votantes habían rechazado las políticas que empobrecen, el odio, el machismo, el negacionismo climático y los privilegios de las élites. Su conclusión fue que ese mismo cambio podría llegar a España.

La apelación internacional permite al PSOE volver a situar la campaña en el terreno ideológico, después de unos días dominados por la emergencia ferroviaria y las exigencias de responsabilidades. Sánchez busca presentar los resultados electorales en otros países como una señal de que el avance de las fuerzas conservadoras y ultras puede revertirse, y contraponer ese horizonte al proyecto de PP y Vox.

Una campaña entre la crisis y la remontada

Ferraz afronta así el tramo decisivo del 29N con un relato que combina dos planos. En el nacional, la dimisión de Puente y la reivindicación de la gestión pretenden demostrar que el PSOE es capaz de responder a una crisis y asumir responsabilidades. En el internacional, los resultados de las midterms estadounidenses y el precedente brasileño sirven para alimentar la idea de que la derecha y la ultraderecha no tienen garantizado el avance electoral.

La dificultad para Sánchez será hacer compatibles ambos mensajes: defender la gestión del Gobierno sin minimizar el impacto de la tragedia y convertir la responsabilidad política en un argumento de campaña sin que parezca una maniobra para cerrar la crisis. La dimisión de Puente marca un punto de inflexión en la estrategia socialista, pero el efecto electoral dependerá de cómo evolucionen las explicaciones sobre el accidente y de si Ferraz consigue recuperar la iniciativa política en las semanas que quedan.