La Unión Europea ha trasladado este martes su “plena solidaridad” con España tras la crisis migratoria y humanitaria de Ceuta y ha respaldado el refuerzo de las fronteras, los retornos y los sistemas de alerta temprana. El apoyo, expresado durante una reunión extraordinaria de los ministros de Interior, no ha impedido que afloren las diferencias sobre la política migratoria española, especialmente por la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez.
El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha asegurado que todos los participantes reconocieron la respuesta española y que la situación se encuentra ya “bajo control”. Según la información trasladada durante la reunión, ninguna de las personas que cruzaron desde Marruecos ha accedido al territorio continental español ni al resto del espacio Schengen.
La videoconferencia fue convocada después de que Italia, Finlandia, Dinamarca y República Checa plantearan adoptar medidas sobre España dentro de Schengen. El Ejecutivo italiano de Giorgia Meloni llegó a introducir controles aleatorios en puertos y aeropuertos para viajeros extracomunitarios procedentes de territorio español.
Sin embargo, Brunner ha agradecido a España y a las autoridades de Ceuta su actuación para recuperar el control y ha destacado la cooperación mantenida con Marruecos para acelerar los retornos.
Asimismo, ha defendido que el episodio ha supuesto una prueba para la capacidad de reacción europea, pero ha considerado que la Unión la ha superado porque los movimientos no alcanzaron el territorio continental ni comprometieron la libre circulación.
“La situación ha vuelto a estar bajo control, y no por accidente, sino por actuar conjuntamente”, ha afirmado antes de reiterar que España puede contar con el respaldo operativo, político y financiero de la Comisión.
Más Frontex y apoyo de las agencias europeas
La Comisión ha ofrecido a España asistencia financiera de emergencia, medios operativos y apoyo técnico para reforzar la frontera exterior, facilitar las devoluciones e impedir desplazamientos posteriores hacia otros Estados miembros.
Brunner ha confirmado que Frontex mantiene más de 40 efectivos en Ceuta, mientras que Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea están preparadas para ampliar su colaboración si las autoridades españolas lo solicitan.
Marlaska ha defendido, sin embargo, que el dispositivo actual dispone de los medios necesarios y ha rechazado por el momento nuevos refuerzos en la frontera. También ha agradecido el “tono constructivo” de sus homólogos y ha destacado el reconocimiento recibido por la respuesta “eficaz e inmediata” de España.
Cinco medidas para evitar otra crisis
El comisario ha presentado una hoja de ruta de cinco puntos sobre la que los Estados miembros deberán avanzar antes del próximo Consejo de Justicia e Interior y del Consejo Europeo.
El primer eje pasa por reforzar la cooperación con los países de origen y tránsito mediante lo que Bruselas denomina “diplomacia migratoria”. La Comisión pretende utilizar de forma más coordinada instrumentos comerciales, visados, cooperación al desarrollo y asistencia económica.
En este contexto, la Unión Europea negocia un acuerdo de colaboración estratégica integral con Marruecos, en el que la gestión migratoria ocupará un lugar central.
El segundo punto consiste en acelerar los retornos mediante la aplicación del nuevo reglamento europeo. El tercero plantea reforzar las fronteras exteriores y ampliar el mandato de Frontex, tanto dentro de la UE como en terceros países.
El cuarto busca mejorar los sistemas de alerta temprana, especialmente para identificar campañas de desinformación y convocatorias difundidas a través de redes sociales. El quinto se centra en desmantelar las redes de tráfico de personas y aplicar sanciones contra sus integrantes.
Bruselas critica la regularización, pero la desvincula de Ceuta
El respaldo europeo a España no ha evitado las críticas al proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno.
Preguntado por esta cuestión, Brunner ha considerado que la medida “no es una buena señal” para el resto de la Unión Europea, aunque ha descartado expresamente que exista una relación directa entre la regularización y la entrada masiva registrada en Ceuta.
La crítica coincide con las formuladas por dirigentes del Partido Popular Europeo y de la derecha europea. El presidente del PPE, Manfred Weber, había atribuido la crisis al supuesto “factor de atracción” generado por la regularización, mientras que el Gobierno italiano ha reprochado a Sánchez haber adoptado una decisión de alcance europeo sin consultar previamente a sus socios.
El vicepresidente italiano y ministro de Exteriores, Antonio Tajani, ha sostenido que una regularización de cientos de miles de personas puede tener consecuencias sobre todo Schengen una vez que sus beneficiarios obtengan permisos de residencia. Brunner ha separado, no obstante, ambos debates.
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Los centros de retorno
Durante la reunión también se ha abordado la creación de "centros de retorno" en terceros países, una propuesta defendida por Italia y otros gobiernos europeos para trasladar fuera del territorio comunitario determinados procedimientos migratorios y de expulsión.
El modelo recuerda a los centros abiertos por Italia en Albania, una iniciativa que ha encontrado obstáculos judiciales, pero que ha contribuido a desplazar el debate europeo hacia políticas migratorias más restrictivas.
Brunner ha explicado que los Estados miembros quieren aprovechar mejor el concepto de “tercer país seguro”, que permitiría tramitar determinadas solicitudes de protección internacional fuera de la Unión bajo condiciones concretas.
La Comisión también ha recordado que Marruecos figura en la lista europea de países de origen seguros, una clasificación que permite acelerar los procedimientos de asilo de sus ciudadanos. Esa consideración no se aplica automáticamente a las personas procedentes del Sahel o del África subsahariana que continúan en Ceuta.
El choque con Italia continúa
Marlaska ha pedido al Gobierno italiano que retire “a la mayor brevedad” los controles aplicados a viajeros extracomunitarios procedentes de España. El ministro español sostiene que la medida carece de necesidad porque Frontex ha confirmado que Schengen no estuvo en riesgo.
Italia defiende, en cambio, que se trata de una decisión preventiva destinada a proteger su seguridad nacional y la estabilidad del sistema europeo de fronteras.
La reunión ha permitido rebajar el tono y trasladar una imagen de unidad, pero no ha cerrado las diferencias de fondo. La Unión Europea respalda a España en la gestión inmediata de Ceuta, reconoce la rapidez de los retornos y ofrece más medios.
Al mismo tiempo, exige reforzar la vigilancia, acelerar las devoluciones y avanzar hacia una política más restrictiva, en la que la regularización española y los centros de retorno impulsados por Italia vuelven a situarse en extremos opuestos del debate migratorio europeo.