Expertos independientes de Naciones Unidas han denunciado que las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Cuba están agravando la crisis humanitaria de la isla y amenazan derechos fundamentales como la salud, la alimentación, la vida y el desarrollo.
Los relatores han reclamado a la comunidad internacional que actúe con rapidez para evitar que Cuba se convierta en una "Gaza silenciosa", una expresión utilizada previamente por cuatro congresistas estadounidenses tras visitar el país.
Las restricciones alcanzan al sector energético
Las sanciones estadounidenses se ampliaron desde junio de 2026 para afectar a sectores estratégicos de la economía cubana. Desde el 23 de julio, las medidas incluyen también a empresas energéticas y dificultan la adquisición de combustible, incluso para usos humanitarios.
La decisión llega en un momento de fuerte escasez energética. Cuba ha sufrido recientemente su tercer gran apagón nacional, mientras los cortes prolongados de electricidad afectan al transporte, la agricultura, los hospitales y otros servicios esenciales.
"Las consecuencias humanitarias ya se están convirtiendo en una crisis en toda regla que amenaza los derechos a la salud, la vida, la alimentación y el desarrollo", han advertido los expertos.
Fallos simultáneos en los servicios básicos
Los relatores aseguran que la energía, el transporte, el riego y los servicios públicos están fallando al mismo tiempo. El impacto sería especialmente grave para mujeres, menores, personas mayores, campesinos y otros colectivos vulnerables.
La acumulación de basura sin recoger en algunas zonas de La Habana también ha elevado el riesgo de propagación de enfermedades, según la información difundida por Naciones Unidas.
Las agencias de la organización presentes en Cuba han alertado igualmente de una mayor inseguridad alimentaria y de la falta de medicamentos y productos básicos.
Los apagones afectan a hospitales y tratamientos
Las interrupciones del suministro eléctrico están dificultando el funcionamiento de los centros sanitarios y reduciendo la capacidad para conservar medicamentos, realizar diagnósticos y mantener determinados tratamientos.
Los expertos han advertido, en particular, de una escasez crítica de fármacos y de recursos para atender enfermedades como el cáncer.
"La alimentación nunca debe utilizarse como instrumento de presión política. Las medidas que privan deliberadamente a una población de los medios para sobrevivir atentan contra las garantías más básicas del derecho a la vida", han afirmado.
Los expertos cuestionan los argumentos de Washington
El Departamento de Estado estadounidense publicó el pasado 20 de julio un informe titulado "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI", en el que presenta a la isla como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y para la estabilidad del continente.
Los relatores sostienen que ese documento no ofrece pruebas concretas de que Cuba respalde actividades terroristas o acciones subversivas. Esta valoración corresponde a los expertos y no supone una resolución judicial o institucional de Naciones Unidas.
A su juicio, las nuevas restricciones forman parte de una estrategia más amplia de presión sobre el Gobierno cubano que se suma al embargo aplicado durante décadas.
Petición al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General
Los especialistas han pedido al Gobierno estadounidense que cese las amenazas contra la soberanía cubana y retire las medidas que consideran incompatibles con el derecho internacional.
También han solicitado que el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de Naciones Unidas analicen la situación como una cuestión relacionada con la paz y la seguridad internacionales.
Los expertos que realizan este tipo de pronunciamientos actúan de manera independiente dentro de los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos. Sus declaraciones no representan formalmente una posición adoptada por todos los Estados miembros de Naciones Unidas.