La Unión Europea ha decidido este martes retirar la cláusula de preferencia europea vinculada al préstamo de 90.000 millones de euros concedido a Kiev, lo que permitirá al Gobierno ucraniano adquirir en terceros países componentes clave para sus sistemas de defensa antiaérea Patriot, según ha comunicado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un mensaje difundido en redes sociales.
“Junto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, celebro el acuerdo alcanzado por los Estados miembro sobre la excepción para que Ucrania pueda adquirir productos esenciales para los sistemas de defensa aérea Patriot”, ha indicado Von der Leyen en un mensaje conjunto con el jefe de la Alianza Atlántica.
El visto bueno se ha adoptado tras un proceso de consulta a un grupo de expertos en el que han participado los Estados miembro, la propia Comisión Europea, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y la Agenda Europea de Defensa (AED), han precisado fuentes comunitarias.
Según ha explicado la política alemana, el próximo tramo de 3.200 millones de euros de este préstamo “permitirá a Ucrania proteger mejor su espacio aéreo frente a los ataques indiscriminados de Rusia” gracias al levantamiento de la citada cláusula.
“Esto se suma a los 8.400 millones de euros ya desembolsados en el marco del préstamo de apoyo a Ucrania, incluidos fondos para defensa aérea. Seguiremos trabajando codo con codo para apoyar a Ucrania y reforzar la postura de defensa de Europa”, ha añadido Von der Leyen.
Por su lado, Rutte ha subrayado que en los últimos doce meses los aliados de la OTAN han comprometido “más de 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) a la iniciativa listado de Requisitos Prioritarios de Ucrania (PURL), así como a la ventas militares extranjeras de Estados Unidos para Kiev.
“La OTAN y la UE seguirán trabajando de la mano para apoyar a Ucrania. Es otro ejemplo más de que Europa está dando un paso al frente”, ha destacado el jefe de la Alianza Atlántica en su mensaje en redes.
Hasta ahora, el préstamo de 90.000 millones establecía que el equipamiento militar que necesitara Kiev solo podía comprarse a empresas de la UE, de Ucrania o de países del Espacio Económico Europeo (EEE), si bien se preveían “excepciones específicas” en casos de “entrega urgente de un producto de defensa que no estuviera disponible”.
En la práctica, Ucrania podrá pedir a Bruselas autorización para adquirir material en terceros países siempre que acredite una necesidad urgente y la inexistencia en Europa de un sistema equivalente, o que no pueda suministrarse en la cantidad o en el plazo requerido.
Una vez presentada la solicitud, la Comisión deberá confirmar, con el apoyo de un grupo de expertos, que no hay alternativas viables en el mercado europeo antes de dar luz verde a la excepción mediante un acto de ejecución.