La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, reiteró este martes su compromiso de lograr “avances” en el contencioso con Corea del Norte por el secuestro de ciudadanos japoneses en las décadas de 1970 y 1980, un tema que Pyongyang considera “solucionado”, mientras que el Gobierno nipón insiste en que aún quedan aspectos pendientes.
En una reunión celebrada con representantes de las familias de las víctimas, Takaichi subrayó que “este asunto es urgente y supone un problema humanitario grave sobre el que no se debe perder más tiempo”, de acuerdo con la información difundida por la agencia de noticias Kyodo.
La dirigente japonesa indicó igualmente que “apostará por abordar el asunto de maneras diferentes y a través de diferentes canales” con el objetivo de “trabajar con las autoridades norcoreanas” pese a la ausencia de relaciones diplomáticas formales entre Tokio y Pyongyang. “Buscaremos avances bajo mi mandato a cualquier precio”, remarcó.
En este contexto, recordó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “ha hecho compromisos y ha expresado su fuerte apoyo” para alcanzar una salida al problema, respaldo que, según explicó, le fue trasladado durante el encuentro mantenido el pasado mes de septiembre en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.
Las cifras oficiales del Ejecutivo japonés sitúan en 17 el número de ciudadanos secuestrados por Corea del Norte en aquellos años, de los que cinco regresaron al país en 2022. No obstante, Tokio sostiene que Pyongyang estaría relacionada con más desapariciones similares.
Por su parte, las autoridades norcoreanas reconocieron en su momento el secuestro de trece japoneses, alegando que fueron utilizados para enseñar japonés y formar a miembros de sus servicios de Inteligencia. Cuando permitió el retorno de cinco de ellos, el régimen norcoreano aseguró que los otros ocho habían fallecido.