El director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), Jaume Pey, ha señalado que “es necesario seguir avanzando hacia una visión integral de la salud, en la que la prevención y el autocuidado tienen un rol relevante”.
En relación con los resultados de la “II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España”, elaborada por la propia entidad, ha destacado que “estos datos ponen de manifiesto que la salud mental no puede entenderse de forma aislada, ya que está estrechamente vinculada a las circunstancias que vivimos cada día”. El informe refleja que las relaciones familiares y sociales (67,3%), la carencia de recursos económicos (66,7%), el trabajo (55,9%) y la incertidumbre (54,6%) influyen mucho o bastante en el estado de salud mental.
Coincidiendo con la conmemoración, este sábado, 10 de octubre, del Día Mundial de la Salud Mental, el estudio constata un aumento de más de dos y seis puntos, respectivamente, frente a la primera edición, en los dos factores que más impactan en el bienestar psicológico: las relaciones personales y sociales y las dificultades económicas.
La psiquiatra y divulgadora Rosa Molina ha apuntado que “estos datos concuerdan con lo que vemos también en consulta, y es que la salud mental está estrechamente relacionada con nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones, el trabajo, nuestra economía y las incertidumbres que afrontamos”, para añadir que, “por eso, cuidarla implica hablar de prevención y autocuidado, pero también de unas condiciones de vida y un acceso adecuado a la atención sanitaria”.
La vivienda se consolida como una de las grandes inquietudes
En este escenario, la “II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España” sitúa en quinto lugar la preocupación por el acceso a la vivienda, que repercute en la salud mental del 52,5 por ciento de la población, porcentaje que se eleva hasta el 65,7 por ciento entre los jóvenes.
Respecto a la búsqueda de apoyo especializado, el documento indica que un 65,5 por ciento de los encuestados admite no haber recurrido a ayuda profesional para tratar sus problemas de salud mental y que un 20,9 por ciento ni siquiera se lo plantea, aunque lo necesitase. Esta cifra supone un incremento de 4 puntos en comparación con la primera edición del estudio.
Molina ha valorado que, “con respecto al año pasado, se observa una mayor madurez cultural del concepto de autocuidado”, pero lamenta que “una parte tan importante de la población no busque ayuda profesional ante un problema de salud mental”. A su juicio, ello “nos recuerda que persisten barreras como probablemente el estigma o la idea de que debemos afrontar solos nuestro malestar”.
Ante esta situación, Pey ha recalcado que “es imprescindible promover hábitos y herramientas que ayuden a las personas a cuidar de su bienestar físico y emocional”. En esta línea, ha remarcado que “el compromiso de Anefp sigue siendo impulsar la prevención, la educación en salud y un autocuidado responsable que acompañe a las personas en las distintas etapas de su vida”.