Un ensayo clínico coordinado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) apunta a que la administración temprana de inmunoglobulina intravenosa (IGIV) podría disminuir la aparición de nuevas infecciones en personas trasplantadas que presentan hipogammaglobulinemia.
El trabajo, difundido en la revista “Transplantation Direct” y llevado a cabo con la colaboración de varios hospitales españoles, se centró en pacientes que habían sufrido una infección grave tras el trasplante y mostraban una concentración de IgG por debajo de 600 mg/dL.
Las infecciones constituyen una complicación muy habitual después de un trasplante y, en general, se abordan con tratamientos antimicrobianos. Sin embargo, una parte de los pacientes vuelve a padecer episodios infecciosos durante el seguimiento. Este riesgo resulta especialmente elevado en quienes presentan hipogammaglobulinemia, una alteración del sistema inmunitario definida por niveles reducidos de inmunoglobulina G (IgG).
En el ensayo, los participantes se asignaron aleatoriamente a dos grupos. Todos recibieron la pauta antimicrobiana estándar, pero uno de los grupos fue tratado además con cinco dosis de IGIV administradas a lo largo de unos tres meses. Al término del periodo de observación, el equipo investigador analizó y comparó la incidencia de nuevas infecciones entre ambos grupos.
Los datos obtenidos indican que complementar el tratamiento convencional con IGIV puede disminuir de forma notable la probabilidad de sufrir nuevas infecciones. Asimismo, esta intervención se relacionó con un incremento de las concentraciones de diferentes anticuerpos dirigidos contra diversos microorganismos.
Implicaciones para la práctica clínica
Según los autores, estos resultados respaldan una posible estrategia terapéutica: administrar IGIV a los pacientes trasplantados que desarrollan una infección grave y presentan una concentración de IgG inferior a 600 mg/dL. Al tratarse de un ensayo de fase 2, será necesario confirmar estos hallazgos en investigaciones con un mayor número de participantes antes de plantear su incorporación generalizada en la práctica asistencial.
En el estudio intervinieron el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y el Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid; el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander; y los hospitales universitarios Vall d'Hebron y de Bellvitge, en Barcelona.