Le ofrecieron trabajar como cocinero: las ofertas que captan desde España soldados para Rusia

Una investigación europea ha detectado anuncios en español, falsas agencias de empleo y captadores que utilizan Facebook, TikTok, WhatsApp o Telegram para atraer a extranjeros hacia el Ejército ruso; un uruguayo que creyó que cocinaría para las tropas terminó muerto en el frente de Lugansk

7 minutos

Imagen de Telegram en un móvil. Fabian Sommer/dpa

Imagen de Telegram en un móvil. Fabian Sommer/dpa

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

7 minutos

Más leídas

Una oferta de trabajo como cocinero, mecánico, sanitario o agricultor puede terminar con el candidato firmando un contrato militar y siendo enviado al frente de Ucrania. Rusia ha intensificado durante los últimos meses sus campañas para captar combatientes extranjeros y España aparece entre los países en los que estas redes están dirigiéndose especialmente a comunidades latinoamericanas.

El sistema combina anuncios en redes sociales, páginas web que aparentan ser agencias de contratación y contactos directos a través de WhatsApp, Telegram o Instagram. En algunos casos se ofrece desde el principio un contrato con el Ministerio de Defensa ruso. En otros, el componente militar queda oculto detrás de una supuesta oportunidad laboral en Rusia o incluso en España.

Una investigación publicada este sábado por El Español reconstruye el caso de Matías Ignacio Amaro Silva, un uruguayo de 36 años al que aseguraron que trabajaría como cocinero lejos de las trincheras. Llegó a Rusia en febrero y, dos meses después, murió durante una operación militar en la región ucraniana de Lugansk.

De una oferta de cocina al frente de Lugansk

Matías atravesaba dificultades económicas en Uruguay. Había servido anteriormente en el Ejército y trabajado como funcionario penitenciario, pero se encontraba sin empleo, tenía deudas y una hija.

Según el relato de su hermano Juanma recogido por El Español, un intermediario le presentó una oportunidad para viajar a Rusia y trabajar preparando comida para las tropas, supuestamente alejado de la primera línea.

Aceptó rápidamente. Entre la propuesta y su salida de Uruguay transcurrieron apenas dos días. Entró oficialmente en Rusia el 18 de febrero de 2026.

La realidad terminó siendo muy distinta.

Matías recibió entrenamiento militar y fue enviado al frente. Un certificado ruso sitúa su muerte el 19 de abril en Novolyubivka, en la región de Lugansk, como consecuencia de una hemorragia y múltiples traumatismos producidos por explosiones y metralla durante una operación de guerra.

Su familia continúa intentando recuperar sus restos y aclarar las circunstancias en las que terminó convertido en soldado después de haber salido de su país convencido, según sus allegados, de que desempeñaría labores de cocina.

España entra en el objetivo de las campañas de captación

La campaña no se limita a América Latina. El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) ha identificado publicidad dirigida expresamente a comunidades latinoamericanas residentes en España, además de Italia, Polonia, Rumanía y Bulgaria.

La investigación europea ha localizado al menos 35 páginas web de reclutamiento disponibles en hasta 40 idiomas, entre ellos el español, así como una campaña de anuncios pagados en plataformas de Meta. De 85 anuncios identificados por los investigadores, 78 dejaron posteriormente de estar disponibles.

El mecanismo intenta aprovechar la vulnerabilidad económica de determinados candidatos.

Algunos anuncios utilizan imágenes generadas con inteligencia artificial y se presentan inicialmente como ofertas laborales genéricas. Solo después de que el usuario pulse sobre ellos aparece el carácter militar de la propuesta. Otros conducen a páginas cuidadosamente diseñadas para parecer agencias de empleo convencionales y obtener el teléfono y otros datos personales del interesado.

De Facebook o TikTok a WhatsApp

El recorrido suele comenzar en una red social.

Los captadores utilizan Facebook, TikTok, Instagram y páginas aparentemente profesionales para localizar candidatos. Una vez obtenida una primera respuesta, la conversación pasa habitualmente a aplicaciones privadas como WhatsApp o Telegram.

El SEAE ha detectado además el empleo de dominios de internet creados recientemente y utilizados como páginas intermedias, una fórmula que dificulta seguir el recorrido hasta la web definitiva de reclutamiento.

La investigación europea vincula parte de esta infraestructura con marcas que se presentan bajo nombres como Military Staff Agency, Work in Russia, IRC Russian Bear o Work Crew Agency. Varias comparten números de WhatsApp y conexiones con una organización registrada en Rusia y situada junto a un centro de entrenamiento de voluntarios en Bashkortostán.

Hasta 26.000 euros por firmar y 2.300 al mes

Los incentivos económicos son uno de los principales anzuelos.

Un documento obtenido por el hermano de Matías durante su investigación de estas redes recoge el procedimiento de una organización que se presenta como Iron Group / Legión Extranjera Rusa.

La oferta descrita contempla alrededor de 220.000 rublos mensuales —unos 2.300 euros— y una prima inicial próxima a 2,5 millones de rublos, unos 26.000 euros, además de seguro médico, determinados beneficios sociales y la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa.

En otra conversación recogida por la investigación, un captador ofreció a un uruguayo residente en Canarias un contrato valorado en unos 30.000 dólares y un sueldo mensual de 2.600 dólares.

En este caso, el interlocutor sí reconocía que el candidato recibiría entre cuatro y cinco semanas de entrenamiento militar antes de ser destinado a una región en la que podría participar en misiones de combate.

Reclutadores que buscan cerrar el viaje inmediatamente

Uno de los elementos que se repite en estos casos es la rapidez.

El supuesto manual de captación de Iron Group establece varias fases para conseguir que el candidato pase del primer contacto al viaje. Los reclutadores deben insistir si no obtienen respuesta, averiguar dónde está el interesado, cuál es su estado de salud, si tiene físicamente el pasaporte y cuándo estaría preparado para partir.

Cuando reciben una respuesta positiva, la organización puede asumir el coste del desplazamiento y comprar los billetes.

Juanma, hermano de Matías y residente desde hace años en Canarias, sostiene que la presión para viajar en apenas uno o dos días reduce las posibilidades de que la familia descubra qué está ocurriendo o que el candidato pueda comprobar adecuadamente las condiciones ofrecidas.

España también se utiliza como señuelo

No todos los casos consisten en captar directamente a una persona que vive en España.

La investigación describe también situaciones en las que España aparece como supuesto destino laboral para atraer a candidatos latinoamericanos que finalmente terminan en Rusia.

Un bombero peruano, por ejemplo, salió de su país convencido, según su familia, de que había obtenido un trabajo bien remunerado como paramédico en España. Posteriormente reconoció encontrarse en Rusia y acabó integrado en sus fuerzas militares. Su familia perdió el contacto con él en mayo.

Otro caso afecta a dos colombianos que, de acuerdo con sus familias, creían que viajarían para trabajar en labores agrícolas en España con los gastos pagados.

La credibilidad del engaño reside precisamente en que miles de latinoamericanos se desplazan cada año a España para emplearse en agricultura, hostelería, construcción o transporte. Una oferta de ese tipo puede, por tanto, no resultar inicialmente sospechosa.

Una campaña que se ha extendido por varios continentes

La estructura detectada por el SEAE tiene alcance mundial.

Los investigadores europeos señalan que las campañas comenzaron concentrándose en África durante junio, giraron hacia América Latina y las comunidades latinoamericanas residentes en Europa durante julio y posteriormente se extendieron hacia el sudeste asiático.

Según los datos recopilados por el organismo europeo, más de 28.000 extranjeros procedentes de 135 países habrían terminado vinculados a las fuerzas rusas hasta finales de 2025, aunque bajo situaciones muy diferentes: desde voluntarios plenamente conscientes hasta personas atraídas mediante promesas económicas o engañadas sobre la naturaleza del empleo.

Precisamente por esa variedad de situaciones, no todos los extranjeros incorporados pueden considerarse automáticamente víctimas de engaño.

Colombia alerta contra las falsas ofertas

La magnitud del fenómeno ha llevado a varios gobiernos latinoamericanos a intervenir.

La Embajada de Colombia en Rusia ha advertido específicamente a sus ciudadanos sobre ofertas laborales sospechosas que prometen salarios elevados sin explicar claramente las condiciones y recomienda comprobar cualquier propuesta a través de canales oficiales antes de viajar.

El Ministerio de Exteriores colombiano informó el pasado 5 de septiembre de que había registrado 863 solicitudes de asistencia consular relacionadas con ciudadanos en Ucrania y otras 890 vinculadas con Rusia. Entre los expedientes figuran fallecidos, desaparecidos, detenidos y personas cuyos familiares intentan repatriarlas.

Bogotá ha pedido formalmente tanto a Rusia como a Ucrania que cesen la contratación de ciudadanos colombianos para participar en el conflicto.

Pasaportes retenidos y contratos difíciles de romper

El riesgo no termina cuando el candidato descubre que la oferta era militar.

La investigación del SEAE advierte de situaciones en las que extranjeros que llegan a Rusia pueden encontrarse con pasaportes confiscados, presión para firmar contratos y dificultades para abandonar posteriormente las Fuerzas Armadas.

En el caso de Matías, su familia asegura que le retiraron el pasaporte después de llegar y que no conserva una copia del contrato que firmó.

Otros combatientes latinoamericanos han relatado problemas para abandonar las unidades una vez incorporados, retrasos en el cobro de salarios y dificultades para hacer efectivas las indemnizaciones prometidas por heridas o fallecimiento. Son testimonios individuales que no permiten asegurar que todos los contratos funcionen de la misma forma, pero muestran el peligro de viajar sin conocer exactamente las condiciones.

De una oferta de empleo a una guerra

El patrón detectado combina dos fórmulas.

En unas ocasiones, el interesado sabe desde el principio que le están ofreciendo incorporarse al Ejército ruso y el incentivo principal es económico. En otras, los investigadores han documentado publicidad que oculta inicialmente la naturaleza militar del trabajo o promete ocupaciones civiles que posteriormente no se corresponden con la realidad.

España tiene un papel particular dentro de ese engranaje: es al mismo tiempo territorio donde se dirige publicidad a comunidades latinoamericanas y un destino laboral utilizado como reclamo en algunas ofertas fraudulentas.

El caso de Matías resume el riesgo. Según su familia, salió buscando resolver sus problemas económicos como cocinero y terminó en un frente de guerra. Apenas dos meses después de llegar a Rusia, un certificado del propio Ministerio de Defensa ruso daba constancia de su muerte en Lugansk.

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?