Uno de los fondos de inversión más llamativos del auge de la inteligencia artificial acaba de recibir un duro golpe de Wall Street. JPMorgan ha decidido dejar de prestar dinero a Situational Awareness, el hedge fund creado por el antiguo investigador de OpenAI Leopold Aschenbrenner, después de que su cartera perdiera un 67% de su valor solo durante el mes de julio.
El episodio muestra hasta qué punto el apalancamiento puede transformar una corrección bursátil en una crisis. Situational Awareness había construido importantes posiciones en compañías relacionadas con semiconductores, centros de datos e infraestructura para inteligencia artificial, utilizando además financiación proporcionada por grandes bancos para multiplicar el tamaño de sus apuestas. Cuando las acciones comenzaron a caer, las pérdidas también se multiplicaron.
Conviene hacer una precisión: Situational Awareness es un fondo especializado en inversiones vinculadas a la IA, no un fondo cuya cartera sea gestionada automáticamente por una inteligencia artificial.
De ganar cientos por ciento a perder un 67% en julio
La trayectoria previa explica por qué el caso ha llamado tanto la atención. Aschenbrenner fundó Situational Awareness en 2024 después de trabajar como investigador en OpenAI y rápidamente se convirtió en una figura seguida en Silicon Valley por sus previsiones sobre el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
Su tesis era sencilla pero extremadamente agresiva: si el avance de la IA exige cantidades crecientes de chips, memoria, electricidad, centros de datos y capacidad de computación, las compañías que proporcionan esa infraestructura podrían beneficiarse de forma extraordinaria.
Durante meses funcionó. El fondo llegó a gestionar más de 20.000 millones de dólares y acumuló una rentabilidad cercana al 270% después de comisiones hasta finales de mayo de 2026, según datos publicados entonces por The Wall Street Journal.
Pero el mismo posicionamiento que había multiplicado los beneficios amplificó posteriormente las pérdidas.
La caída de los fabricantes de chips activó la crisis
El punto de inflexión llegó en julio, cuando una venta generalizada de acciones de compañías de semiconductores y otras empresas vinculadas a la IA golpeó directamente las posiciones del fondo.
El problema no era únicamente que esas acciones estuvieran cayendo. Situational Awareness había financiado parte de sus operaciones utilizando dinero prestado por sus prime brokers, grandes entidades financieras que proporcionan crédito y servicios de negociación a los hedge funds.
Ese mecanismo, conocido como apalancamiento, permite aumentar enormemente la rentabilidad cuando una apuesta sale bien, pero funciona también en sentido contrario cuando el mercado cae.
La consecuencia fue extrema: la cartera perdió un 67% durante julio, según la información trasladada por el propio fondo a sus inversores.
Qué es una llamada de margen y por qué obligó al fondo a vender
La caída de las inversiones provocó una llamada de margen —margin call—. Es uno de los principales riesgos de invertir con dinero prestado.
Cuando un banco presta a un fondo para comprar activos, esos propios activos sirven normalmente como garantía. Si su valor se desploma, la entidad puede exigir al cliente que aporte inmediatamente más dinero o reduzca sus posiciones para garantizar que podrá devolver el préstamo.
Eso fue precisamente lo que ocurrió con Situational Awareness. La pérdida de valor de las acciones redujo las garantías que respaldaban los créditos, obligando al fondo a conseguir nuevo capital o vender activos rápidamente.
Aschenbrenner admitió posteriormente ante sus inversores que habían estado más cerca de sufrir una pérdida permanente de capital de lo que consideraban aceptable.
Citadel compró gran parte de la cartera
Sin margen suficiente para esperar una eventual recuperación de las acciones, Situational Awareness acabó tomando una decisión drástica: vender la mayor parte de su cartera de acciones cotizadas a Citadel, la firma de inversión dirigida por el multimillonario Ken Griffin.
Entre las apuestas públicas del fondo habían figurado empresas vinculadas a toda la cadena de infraestructura de inteligencia artificial y semiconductores. Antes de la crisis, sus posiciones conocidas incluían compañías como SK Hynix, Sandisk, Nebius y otros fabricantes y proveedores tecnológicos.
La venta permitió evitar un colapso completo, pero tuvo una consecuencia fundamental: Situational Awareness se vio obligado a desprenderse de activos precisamente cuando estaban cayendo, perdiendo así la posibilidad de simplemente esperar a que el mercado se recuperara.
El fondo sí conservó inversiones privadas importantes, entre ellas una participación en Anthropic, una de las principales compañías de inteligencia artificial generativa.
JPMorgan decide cerrar el grifo
Tras el episodio, JPMorgan comunicó a Situational Awareness que pondría fin a su relación de préstamo con el fondo, según fuentes conocedoras de la decisión citadas por Reuters.
La entidad era uno de los principales proveedores de financiación del vehículo de Aschenbrenner y su retirada supone perder una importante fuente de apalancamiento para reconstruir la estrategia.
JPMorgan no es, sin embargo, el único banco que trabajaba con el fondo. Goldman Sachs, Citigroup y Bank of America continúan actuando como brokers, mientras Situational Awareness ha comenzado también a trabajar con Clear Street, una firma de intermediación de menor tamaño.
El fondo está intentando ahora reconstruir su cartera con una estructura menos dependiente del crédito tradicional y recurriendo, entre otras herramientas, a opciones cuyo coste se paga por adelantado, de manera que el riesgo máximo queda más acotado.
La SEC investiga el uso del apalancamiento
Las pérdidas han atraído también la atención de los reguladores estadounidenses. La Securities and Exchange Commission (SEC) ha enviado requerimientos de información a varios de los grandes bancos que trabajaban con Situational Awareness.
Entre ellos figuran JPMorgan, Goldman Sachs, Citigroup y Bank of America. El supervisor quiere conocer, entre otras cuestiones, el momento en que se realizaron determinadas operaciones, las llamadas de margen y las conversaciones mantenidas con las entidades financieras sobre el nivel de apalancamiento utilizado por el fondo.
La existencia de estos requerimientos no significa que la SEC haya determinado que existieron irregularidades ni implica necesariamente que vaya a abrir un procedimiento sancionador. Situational Awareness ha asegurado que colaborará plenamente con cualquier petición del regulador.
El problema no fue solo equivocarse sobre la IA
El episodio deja una enseñanza especialmente relevante en pleno auge bursátil relacionado con la inteligencia artificial. La tesis de inversión de un fondo puede terminar siendo correcta a largo plazo y, aun así, provocar enormes pérdidas si está financiada con demasiado apalancamiento.
Un inversor que compra una acción únicamente con su propio dinero puede soportar una caída y esperar una posible recuperación. Un fondo que ha pedido prestado grandes cantidades para comprar esa misma acción puede no disponer de ese tiempo: si el precio baja demasiado, sus acreedores pueden exigir garantías adicionales y forzar la venta antes de que llegue cualquier rebote.
Eso es lo que convirtió el desplome de julio en una crisis para Situational Awareness. Las mismas apuestas concentradas y financiadas con deuda que permitieron generar ganancias extraordinarias durante la subida de las compañías relacionadas con la IA multiplicaron después las pérdidas cuando el mercado giró en sentido contrario.
Paradójicamente, pese al desplome del 67% de julio, el fondo todavía acumulaba una importante ganancia en el conjunto de 2026 gracias a las extraordinarias rentabilidades obtenidas durante los meses anteriores. Pero el episodio ha cambiado radicalmente su perfil de riesgo: ha obligado a vender gran parte de la cartera, ha atraído el escrutinio de la SEC y ha llevado a JPMorgan a cerrar una de sus principales vías de financiación.