El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha decidido incrementar en 25 puntos básicos los tipos de interés, situando el rango objetivo entre el 3,75% y el 4%. Se trata del primer movimiento para endurecer la política monetaria bajo el mandato del recién nombrado presidente del banco central, Kevin Warsh, que se desmarca así de las presiones de Donald Trump, partidario de recortar la tasa de referencia.
Este ajuste supone la primera subida de los tipos de interés en Estados Unidos desde julio de 2023 y devuelve el precio oficial del dinero al nivel registrado en diciembre de 2025, después de la rebaja de enero y de cinco reuniones consecutivas en las que los tipos permanecieron sin cambios. La decisión del organismo se ha adoptado por unanimidad.
El banco central ha señalado que la actividad económica mantiene un avance "sólido", pese a la incertidumbre generada por el escenario geopolítico. En este contexto, la Fed subraya el "fuerte" aumento de la productividad y una "robusta" inversión de capital, junto al buen comportamiento del mercado de trabajo.
"La inflación se mantiene elevada. Las medidas adoptadas hoy contribuirán a un retorno más oportuno al objetivo del 2 % fijado por el Comité. El Comité garantizará la estabilidad de precios.", reza el comunicado emitido por el banco central.
La subida de tipos se produce en un entorno de presiones inflacionistas impulsadas por el encarecimiento de la energía, asociado a la prolongación del conflicto en Oriente Próximo y a las tensiones en el mercado del petróleo. El barril de crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia para Estados Unidos, cotiza por encima de los 100 dólares.
La inflación estadounidense se situó en el 3,4% en agosto, la misma tasa que el mes anterior, mientras que la subyacente se moderó una décima. En paralelo, el mercado laboral generó 162.000 nuevos empleos en agosto, un salto notable frente a los 21.000 puestos creados en julio y por encima de las previsiones de los analistas.
En este escenario, el encarecimiento del precio del dinero puede abrir un nuevo frente entre la Casa Blanca y la Reserva Federal, después de que hace poco más de diez días el presidente estadounidense urgiera a la institución a fijar la tasa de interés más baja del mundo.