Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha advertido de que el sector vitivinícola encara una nueva campaña de vendimia condicionada por el adelanto de la recolección, que se sitúa entre diez y quince días antes de lo habitual debido a las olas de calor. A este factor se suman las complicaciones para cerrar contratos con precios que resulten remuneradores y una demanda de vino que sigue descendiendo tanto en el mercado nacional como en las ventas al exterior, lo que lleva a la organización a reclamar la activación inmediata de un plan de arranque de viñedo.
La organización ha detallado que las reiteradas olas de calor han forzado el inicio anticipado de la vendimia en muchas zonas productoras, generando una notable incertidumbre sobre el volumen definitivo de la cosecha y acentuando la ausencia de acuerdos que aseguren ingresos suficientes para cubrir los costes de producción.
Conforme a los últimos datos de Infovi, la última campaña concluyó con una producción cercana a los 33 millones de hectolitros de vino y 4,3 millones de hectolitros de mosto, mientras que las existencias rondan los 30 millones de hectolitros. A este panorama se añade el anuncio por parte de varias bodegas de reducir o incluso renunciar a la compra de uva.
En este contexto, la organización agraria ha denunciado que los viticultores “continúan siendo la parte más débil de la cadena de valor” y siguen afrontando serios problemas para obtener precios que aseguren la viabilidad económica de sus explotaciones.
Desde la entidad subrayan que “Esta situación no responde únicamente a una mala campaña, sino a un problema de fondo que el sector viene arrastrando, marcado por la caída de la demanda y la falta de rentabilidad, con una ley de la cadena alimentaria que no termina de funcionar y con la ausencia de medidas de contundentes encaminadas a resolver la situación”, reiterando que “hace falta ya un plan de arranque”.
Unión de Uniones sostiene que una problemática de carácter estructural no puede afrontarse solo con herramientas coyunturales de regulación, como la cosecha en verde o la destilación de crisis, al considerarlas insuficientes para revertir la tendencia.
Por este motivo, la organización insiste en la necesidad de poner en marcha la medida de arranque de viñedo, con el fin de ajustar de forma ordenada el potencial productivo a la evolución real de la demanda y ayudar así a recuperar la rentabilidad de las explotaciones vitícolas.