La Comisión Europea ha puesto ya sobre la mesa su nueva propuesta para reforzar el margen de actuación de los Estados miembros, regiones y municipios frente a la crisis de acceso a la vivienda. El objetivo pasa por dotar a las administraciones de herramientas para intervenir sobre un mercado tensionado, facilitar el acceso a vivienda asequible y establecer un marco común que permita actuar sobre fenómenos como la especulación o la proliferación de los alojamientos turísticos.
Una propuesta que llega con varios puntos todavía abiertos y que deberá encontrar el equilibrio entre el aumento de la oferta, la protección de los ciudadanos y la capacidad de las administraciones para intervenir sobre el mercado. Entre las cuestiones que ya concentran parte del debate se encuentran las restricciones a determinados usos de la vivienda, la regulación de los alquileres de corta duración y las medidas fiscales o de incentivo que puedan contribuir a devolver inmuebles al mercado residencial.
Entre reuniones, sesiones plenarias y conversaciones con los distintos grupos parlamentarios, la eurodiputada Alicia Homs (1993) atiende a DEMÓCRATA para analizar las claves de la propuesta y desgranar las medidas que, a su juicio, deberán marcar la negociación en la Eurocámara. "Si nos quieren llamar intervencionistas, que nos llamen. La ciudadanía necesita respuestas y nosotros tenemos la voluntad política", resume.
Pregunta. ¿Qué garantías jurídicas esperan o creen que puede aportar este nuevo reglamento para que los ayuntamientos, o algunas comunidades autónomas como Cataluña, puedan aplicar restricciones a la compra de segundas residencias que no sean para uso residencial?
Respuesta. Bueno, yo creo que lo que hay que poner en valor de lo que se presentó con el Affordable Housing Act es la figura de la zona tensionada, que es la que te va a permitir hacer todas estas acciones y también poder llevar a cabo políticas que sean más restrictivas para solucionar la crisis de la vivienda.
Al final, y lo dijo el comisario muy claro en comisión, lo que quiere es dar seguridad jurídica precisamente a esas entidades —en nuestro caso serían los ayuntamientos, aunque depende del país puede ser otra institución— para que puedan tener esas herramientas legales sabiendo que lo que van a hacer va a estar bien hecho, por así decirlo.
Entonces, yo creo que es importante esa figura de zona tensionada porque al final te permite actuar solo donde hace falta, porque el mercado está muy tensionado, y en las zonas donde no lo está, no tener que aplicar las medidas a todo el país, a toda la comunidad autónoma o incluso a toda una ciudad. A lo mejor no hace falta, ¿no? Y que sean medidas, como decía el comisario, a corto plazo para dar respuesta a esta crisis.
Yo creo que es importante también destacar que la crisis de la vivienda tiene soluciones a tres velocidades: corto, medio y largo plazo. Eso no implica que a la vez no puedas estar construyendo vivienda, que sería el largo plazo, o renovando viviendas, que sería el medio. Hay que intentar devolver el uso residencial a todas esas viviendas, priorizando a los residentes y a los ciudadanos.
P. ¿Cómo afrontan las críticas que han llegado desde parte del Parlamento Europeo, especialmente desde el Partido Popular, que considera que esta medida va contra la propiedad privada o contra el mercado interior? ¿Qué recorrido le esperan aquí en la Eurocámara?
R. Bueno, tenemos que empezar a negociar, evidentemente. El comisario presentó su propuesta y ahora nos toca trabajar al Parlamento Europeo.
Sí que es verdad que el Partido Popular se mostró bastante en contra. La verdad es que me sorprendió, porque si realmente queremos dar respuesta a la crisis de la vivienda, hay que tomar medidas. Como decía, a tres velocidades.
El problema es que ellos hablan del mercado de la vivienda y no perciben que es un derecho. Hoy la presidenta Von der Leyen, de hecho, lo ha dicho en el debate sobre el estado de la Unión: «La vivienda es un derecho y hay que acabar con la especulación». La señora Von der Leyen pertenece al grupo del Partido Popular Europeo.
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La UE quiere restringir la compra de segundas residencias en zonas tensionadas
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Yo creo que hay que tener en cuenta que ya no es solo una percepción social, sino que también hay datos que demuestran que existe un problema. Y creo que hay que priorizar, como decía antes, a los residentes; que la gente tenga el derecho a quedarse, que también lo ha dicho la presidenta Von der Leyen. La prioridad son los ciudadanos y ciudadanas que nos han votado para que demos respuestas.
P. El nuevo reglamento establece criterios bastante claros para declarar una zona tensionada. ¿Cómo encaja esto con la Ley Estatal de Vivienda que ya se aplica en España?
R. Yo creo que la Ley Estatal de Vivienda española ha servido de modelo para esta propuesta europea. Cuando se habla de zona tensionada, nosotros es una figura que ya tenemos y que conocemos perfectamente en nuestro país. Luego hay quien la quiere aplicar y quien no, pero existir, existe.
Al final, el plan europeo complementaría esas herramientas que la Ley Estatal de Vivienda ya da a las instituciones locales, que es precisamente lo que vienen pidiendo. Y creo que es lo más lógico: quién mejor que un alcalde para conocer la realidad de una ciudad o de un pueblo y saber qué medidas necesita.
Las instituciones locales necesitan herramientas para poder poner esas limitaciones. Todas las instituciones tienen que hacer lo que esté en su mano para dar solución a la crisis de la vivienda y Europa está poniendo su parte.
P. La evaluación de impacto del reglamento señala que la regulación de los alquileres de corta duración puede tener efectos sobre las pymes. ¿Cómo se encuentra el equilibrio entre garantizar vivienda para los residentes y respetar la libertad de empresa?
R. El tema de los alquileres de corta duración es un debate amplísimo. De hecho, la parte legislativa irá sobre aquello en lo que podemos actuar más, que es precisamente el alquiler de corta duración.
Como decía, es importante que las entidades locales tengan herramientas para analizar en qué zonas se está tensionando más el mercado y en cuáles menos. Hay lugares donde no es un problema y otros donde es un drama.
Por eso la figura de la zona tensionada, o stress area, como aparece en el documento, es fundamental para dar una respuesta en el corto plazo.
Alicia Homs:“Si nos quieren llamar intervencionistas, que nos llamen. La ciudadanía necesita respuestas y nosotros tenemos la voluntad política”
Si en el corto plazo hay que hacer, como en Barcelona, que en 2028 desaparezcan los alquileres de corta duración durante un periodo de tiempo y luego ya veremos, pues hay que hacerlo. Porque el problema que tenemos —y aquí la derecha lo dice bien— es un problema de oferta.
Pero la manera más rápida de aumentar la oferta es devolver viviendas al mercado residencial. Es decir, actuar sobre el alquiler vacacional, sobre los pisos vacíos o sobre viviendas que no están destinadas a un uso residencial. Por eso el documento habla de priorizar ese uso residencial. Esa es la clave para el corto plazo y para las medidas temporales.
P. Comentaba la medida de Barcelona para eliminar las licencias de alquiler turístico en 2028. Teniendo en cuenta los principios de proporcionalidad y subsidiariedad, ¿encaja esa medida en el reglamento europeo?
R. Yo creo que la medida de Barcelona es precisamente un ejemplo para este reglamento. Barcelona está teniendo buenos resultados, por ejemplo, con los topes al alquiler, aunque aquí no se habla exactamente de eso.
Está tomando medidas muy valientes y se ha tomado muy en serio el corto plazo para dar solución a la crisis. Y está dando resultados positivos.
Creo que el comisario Jørgensen ha intentado recoger esas buenas prácticas y aplicarlas. Barcelona prácticamente ya está haciendo muchas de las cosas que plantea el reglamento, y lo que este aporta son herramientas jurídicas.
Quiero recordar que Jaume Collboni vino al Parlamento Europeo con la iniciativa Mayors for Housing a pedir precisamente herramientas. Y eso es lo que se hace con esta propuesta, que ahora tenemos que trabajar y mejorar desde el Parlamento.
Quien quiera venir a destruirla, nos encontrará de frente.
Alicia Homs:“Hay un problema de oferta, sí. Hay que construir, sí. Eso es el largo plazo y no se lo voy a negar a la derecha. Pero la gente necesita vivienda ahora”
P. ¿Cuál será la línea roja en esa negociación?
R. Habrá que ver las propuestas que vengan de la derecha y de la extrema derecha, pero evidentemente no podemos aceptar medidas que aumenten la especulación o que no resuelvan el problema. Hay un problema de oferta, sí. Hay que construir, sí. Eso es el largo plazo y no se lo voy a negar a la derecha. Pero la gente necesita vivienda ahora.
Hay que tomar medidas valientes. Si nos quieren llamar intervencionistas, que nos llamen. La ciudadanía necesita respuestas y nosotros tenemos la voluntad política. Otros tendrán que explicar si la tienen o no.
P. El reglamento va acompañado de una hoja de recomendaciones, entre ellas un plazo máximo de 60 días para conceder permisos de edificación. ¿El Partido Socialista defenderá la aplicación de estos plazos?
R. Nosotros estamos a favor de simplificar los trámites burocráticos, especialmente en una cuestión como la vivienda, que necesita agilidad y rapidez. Pero no podemos permitir que eso implique una desregulación o que no se cumplan estándares medioambientales y otras normas.
Es importante que, sean 60 días o cualquier otro plazo, seamos conscientes de esa realidad. Estamos de acuerdo en hacer las cosas más fáciles a la ciudadanía, siempre que no implique desregular. Hay trámites que se repiten dos o tres veces y eso es absurdo. Lo entendemos. Lo que no aceptamos es que se utilice como excusa para desregular todo el trabajo realizado durante tantos años.

P. Otra de las recomendaciones plantea revisar la fiscalidad de las viviendas vacías. ¿Cómo valora esta medida su grupo?
R. Creo que es importante devolver al mercado y a su uso residencial las viviendas vacías. Muchas de ellas podrían estar disponibles prácticamente de inmediato y ayudarían a destensionar el mercado. Si trabajamos para destensionarlo y para que todo el mundo tenga una vivienda digna y asequible, luego podremos analizar otras cuestiones.
Pero no puede ser que existan viviendas vacías utilizadas para especular, especialmente por parte de grandes tenedores o fondos de inversión. Si la idea es acabar con la especulación, también hay que actuar sobre esa parte. En cualquier caso, la crisis de la vivienda no se resuelve con una sola medida; hay que aplicar muchas.
P. Europa no tiene competencias directas en vivienda, pero estamos viendo cómo actúa mediante este reglamento y otras iniciativas. ¿Cómo justifican esta acción europea?
R. La acción europea está más que justificada en materia de vivienda. Durante la campaña electoral de 2024 la gente nos preguntaba continuamente qué iba a hacer Europa en esta materia.
Europa es una institución más que puede aportar y que tiene la obligación de hacerlo. Estamos respondiendo a una demanda de la ciudadanía y debemos hacer las cosas más fáciles. Siempre pongo el mismo ejemplo: durante la pandemia tampoco teníamos competencias directas en sanidad y dimos una respuesta a una crisis.
La vivienda es una emergencia habitacional que está sufriendo mucha gente en Europa. Estamos perdiendo talento porque hay jóvenes que no pueden ir a vivir a la ciudad donde quieren estudiar porque sus familias no pueden permitírselo. No puede depender de la renta familiar que una persona pueda prosperar. Eso hace que perdamos talento como países y como Unión Europea. Creo que debemos ser valientes. Es una oportunidad y no podemos dejarla escapar.