Europa despierta de su sueño kantiano

El director del Foro para el Futuro de la UE defiende en Demócrata que el camino de los Veintisiete "pasa por construir coaliciones que funcionen, tema por tema, con socios que compartan suficiente terreno común para actuar juntos" e invita a la juventud europea a unirse para debatir sobre ello este noviembre en Madrid

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Roberta METSOLA, EP President welcomes Mark CARNEY, Canadian Prime Minister

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Sería difícil negar que en los últimos años se ha apoderado de las capitales europeas una sensación de emergencia. El mundo parece adentrarse en un período de creciente inestabilidad y fragmentación, una época de transición en la que los valores y principios que guiaron el comportamiento de la sociedad internacional de las últimas décadas se ven cada día más cuestionados. Una ruptura —para algunos irreparable— del orden internacional basado en reglas que se había construido poco a poco desde el final de la segunda guerra mundial.

A lo largo y ancho del planeta, la violencia vuelve a ser un instrumento legítimo para resolver disputas, las guerras proliferan y el derecho internacional, la soberanía y la integridad territorial de los Estados están cada vez menos garantizados.

Los Estados europeos, que confiaron en que ya vivíamos la Paz Perpetua, se hallaron descolocados ante la (no tan) repentina ruptura de este orden. Europa pudo construir prósperos Estados de bienestar en buena parte gracias al dividendo de paz, aprovechando los beneficios económicos y sociales derivados de la reducción del gasto en defensa.

En términos coloquiales, eligió la mantequilla y olvidó los cañones; y hoy paga el precio frente a un mundo donde el raw power parece regresar, si es que en algún momento se fue. El continente no cuenta con las capacidades materiales ni inmateriales para hacer frente a las amenazas de este nuevo escenario, más inestable e imprevisible que cualquiera de los que ha conocido en las últimas décadas.

Una Europa autónoma 

Que el concepto de autonomía estratégica goce hoy de tal popularidad no es casualidad. Más allá del plano militar, los últimos años han sido testigos de distintas crisis que han desenmascarado los riesgos de la globalización y las excesivas interdependencias. La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y, más recientemente, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, pusieron de relieve la vulnerabilidad energética del continente y la necesidad de acelerar la transición energética, desarrollar nuevas tecnologías y diversificar proveedores, ya no sólo como necesidad medioambiental, sino como imperativo estratégico.

La pandemia de Covid-19 expuso la dependencia de China en insumos farmacéuticos y equipamiento médico. Y el resquebrajamiento de la alianza con Estados Unidos desde la llegada de Trump al poder destapó las enormes carencias de la Unión en tecnología y equipamiento militar, una dependencia en materia de que llevaría décadas remediar.

European Parliament
European Parliament -

El contexto actual empuja a Europa a luchar por su autonomía estratégica. Como afirmó Von der Leyen en su discurso sobre el futuro de la Unión de 2025, Europa se encuentra en medio de un combate por una Europa libre e independiente, por nuestros valores y nuestras democracias, y por nuestra capacidad de determinar nuestro propio destino.

La sucesión de crisis ha sacudido a los líderes europeos del letargo en el que se encontraban y ha puesto en evidencia que si queremos tomar nuestras propias decisiones y vivir bajo nuestros propios valores, debemos desarrollar las capacidades institucionales, políticas y materiales para poder hacerlo, cooperando con socios cuando sea posible y actuando solos cuando sea necesario.

La carrera a contrarreloj

Sin embargo, el camino hacia la autonomía estratégica no está exento de obstáculos. En lo relativo a la seguridad, el principal problema es el tiempo, y nace del desfase entre los plazos de la industria de defensa y las necesidades estratégicas inmediatas. Europa debe conciliar una amenaza que existe hoy, Rusia, con ciclos industriales que se miden en años, cuando no en décadas. Además, fortalecer la defensa implica aumentar presupuestos en economías de crecimiento modesto —se prevé un 1,1 % para 2026 en la Unión—, con gobiernos frágiles en las principales potencias europeas y con ciudadanos que reclaman respuestas a problemas igualmente urgentes como el empleo o la vivienda.

Para que la Unión Europea logre su tan ansiada autonomía estratégica, deberá apostar por una mejora en la competitividad, cerrando brechas en innovación e infraestructuras, y deberá reformular su acción exterior en busca de nuevos socios fiables y una diversificación de sus dependencias. Autonomía no implica autarquía. Europa no puede, ni debe, cerrar sus puertas y pretender aislarse del mundo. Como señalaba Carney en Davos, el camino pasa por construir coaliciones que funcionen, tema por tema, con socios que compartan suficiente terreno común para actuar juntos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, dan la bienvenida al primer ministro de Canadá, Mark Carney. PHILIPPE STIRNWEISS
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, dan la bienvenida al primer ministro de Canadá, Mark Carney. PHILIPPE STIRNWEISS -

Sin embargo, no debemos caer en el pesimismo que parece haberse apoderado de la opinión pública en toda Europa, como si fuera la primera vez que el continente se enfrenta a grandes desafíos. La realidad es que la Unión Europea se ha fortalecido a partir de cada crisis que ha atravesado, y de los europeos depende, una vez más, demostrar esa misma capacidad de adaptación ante el nuevo escenario geopolítico.

Desde Equipo Europa queremos contribuir a este debate. Europa se encuentra en una encrucijada en la tomar los pasos correctos puede ser decisivo. El Foro por el Futuro de la Unión Europea, que se celebrará del 20 al 22 de noviembre en Madrid, es un espacio donde actores importantes de la sociedad civil y las futuras generaciones intercambian visiones y construyen juntos respuestas a los grandes desafíos a los que nos enfrentamos como europeos.

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