El excomandante serbobosnio Ratko Mladic, apodado popularmente “el carnicero de Bosnia” y sentenciado en noviembre de 2017 por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos durante la guerra de Bosnia (1992-1995), ha fallecido este jueves a los 84 años en un hospital de la cárcel de La Haya, donde cumplía cadena perpetua.
Mladic –condenado por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) tras ser hallado culpable de diez cargos, entre ellos el genocidio en Srebrenica en julio de 1995– había sufrido varios derrames cerebrales durante su estancia en prisión.
En las últimas fechas, sus familiares habían pedido al tribunal que se le autorizara a recibir atención médica en un hospital militar de Serbia por motivos humanitarios, una solicitud respaldada también por el presidente serbio, Aleksandar Vucic.
La secretaria de Estado del Ministerio de Derechos Humanos y de las Minorías, Lidija Pavicevic, ha confirmado la muerte del excomandante serbobosnio tras ser informada por su hijo, Darko Mladic, según ha informado la agencia de noticias Tanjug.
Mladic –arrestado en mayo de 2011 en Lazarevo, una pequeña localidad del norte de Serbia, después de permanecer más de una década huido de la Justicia– fue jefe del Estado Mayor del Ejército de la República Srpska entre 1992 y 1996.
El Tribunal de La Haya emitió una orden internacional de detención contra él en julio de 1995. Finalmente fue declarado culpable de un cargo de genocidio vinculado a Srebrenica, donde más de 8.000 musulmanes fueron capturados y llevados a almacenes, escuelas y campos, en los que fueron ejecutados a tiros de forma masiva durante varios días.
El TPIY estructuró la condena contra Mladic mediante la figura jurídica de la “empresa criminal conjunta”, que distribuyó su responsabilidad penal en cuatro grandes bloques: el genocidio de Srebrenica, las matanzas de bosniacos y bosniocroatas, el prolongado asedio de Sarajevo –uno de los más extensos de la historia contemporánea– y el secuestro de los cascos azules de Naciones Unidas.
La corte concluyó que Mladic ordenó bombardeos continuos y disparos de francotiradores contra objetivos con escaso o nulo valor militar en Sarajevo, con el fin de mantener a la población civil en “un estado de constante angustia” y extender el terror entre sus habitantes.
Sitio de Sarajevo y ataques al mercado
El cerco a la capital bosnia se prolongó de 1992 a 1995 e incluyó ataques contra el mercado de Sarajevo: el primero, en febrero de 1994, causó al menos 68 muertos; el segundo, en agosto de 1995, se produjo cuando cinco proyectiles de mortero lanzados por el Ejército de la República Srpska acabaron con la vida de 43 personas.
Asimismo, el tribunal destacó que los cascos azules de la ONU no pudieron desempeñar su mandato de protección de la población civil porque fueron retenidos incluso a punta de pistola, llegando a ser encadenados a depósitos de munición, puentes y centros de mando para impedir que la aviación de la OTAN atacara las posiciones estratégicas serbobosnias.
No obstante, la corte absolvió a Mladic de un cargo de genocidio por las matanzas cometidas por las fuerzas serbobosnias en seis localidades en 1992, al no hallar pruebas suficientes de una intención genocida contra la totalidad de la comunidad bosniaca, mayoritariamente musulmana, y considerar que el objetivo perseguido fue la limpieza étnica.
La masacre de Srebrenica se considera la peor atrocidad registrada en Europa desde el Holocausto y se ha convertido en símbolo de las barbaries cometidas en los Balcanes durante la década de 1990. Las sentencias del TPIY la reconocen formalmente como un genocidio.