El comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef, ha expresado este martes su inquietud por las protestas estudiantiles que se registran en Francia desde hace dos semanas y ha instado a las autoridades francesas a dar una respuesta “proporcionada”, sobre todo en los casos en los que haya menores implicados. Al mismo tiempo, ha censurado los episodios de violencia contra agentes de Policía, personal docente y bienes públicos.
“Cuando adolescentes sufren lesiones que les cambian la vida durante las protestas, es algo que debería preocuparnos a todos. Las autoridades deben mantener el orden, pero su respuesta debe ser proporcionada, especialmente cuando hay menores implicados”, ha señalado Micallef en un mensaje publicado en redes sociales.
El comisario maltés ha subrayado que los jóvenes tienen “todo el derecho” a manifestar sus inquietudes sobre sus centros educativos, sus oportunidades y su futuro, unas demandas que, en su opinión, “deben ser escuchadas”. No obstante, ha recalcado que la violencia contra la Policía, el personal educativo o los bienes públicos “nunca puede justificarse”.
En esta línea, Micallef ha apuntado que la democracia debe ser capaz de armonizar “el derecho a protestar, la responsabilidad de hacerlo pacíficamente, el deber de garantizar la seguridad de las personas y la obligación de escuchar antes de que la frustración se convierta en confrontación”.
“Espero que ahora la atención pueda volver a centrarse en aquello que llevó a los jóvenes a salir a las calles en primer lugar”, ha remachado.
Las declaraciones del comisario se producen después de que entre 250.000 y 400.000 estudiantes, según los datos del Gobierno francés y de los organizadores, respectivamente, hayan vuelto a salir este martes a las calles de las principales ciudades del país para mantener la presión sobre el Ejecutivo de Emmanuel Macron.
Las marchas han estado acompañadas de nuevos incidentes, entre ellos choques con las fuerzas de seguridad en París y Rennes. Desde el arranque de las protestas a finales de septiembre, al menos 215 estudiantes y unos 85 profesores han resultado heridos, así como 715 policías y gendarmes, de acuerdo con el balance ofrecido por el primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
La Comisión Nacional Consultiva de Derechos del Hombre (CNCDH) de Francia ha manifestado igualmente su “máxima preocupación” por el “uso desproporcionado de la fuerza” durante las movilizaciones y ha pedido al Gobierno que refuerce los canales de diálogo con la juventud.
Por otro lado, la Fiscalía ha presentado cargos de agresión contra el agente que disparó el lanzagranadas que hirió a un estudiante de 14 años durante un bloqueo estudiantil en Saint-Ouen-l'Aumône, en Val-d'Oise. El menor sufrió una doble fractura de mandíbula tras ser alcanzado por una granada de gas lacrimógeno.