El Kremlin ha arremetido este viernes contra el primer ministro polaco, Donald Tusk, por sus recientes comentarios contra el proceso judicial abierto contra los presuntos responsables del sabotaje del gasoducto Nord Stream, perpetrado en septiembre de 2022, después de la detención en Croacia de uno de los sospechosos para su posible entrega a Alemania.
Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, ha subrayado que la construcción de ambos gasoductos representó una “contribución real para garantizar la seguridad energética” de Europa, por lo que le provoca “asombro” que Tusk haya salido en defensa en varias ocasiones de estos “actos terroristas de sabotaje”.
“Quienes invirtieron en la construcción de este gasoducto, sus dos líneas, quienes pusieron en marcha la primera línea de Nord Stream, invirtieron en el futuro energético y la competitividad de la economía europea”, ha puesto en valor del portavoz de Moscú en rueda de prensa, según recoge la agencia Interfax.
“Quienes volaron una de las líneas de Nord Stream cometieron un acto de sabotaje terrorista contra una infraestructura energética europea crítica”, ha insistido Peskov, respondiendo así a las palabras de Tusk, que había sostenido que los que levantaron los gasoductos “deberían avergonzarse” y “no quienes lo inutilizaron”.
“Alemania no debería procesar a quienes, en una situación en la que su país ha sido atacado, realizan una acción u otra”, opinó el primer ministro polaco tras la nueva detención, en esta ocasión en territorio croata, del ciudadano ucraniano Volodimir Z, uno de los señalados como autores de este sabotaje.
Volodomir Z, buzo de profesión, está procesado por la Fiscalía alemana por supuestamente integrar un grupo de seis ucranianos que habrían colocado cargas explosivas en el tramo del gasoducto que conecta Rusia y Alemania a través del mar Báltico. A finales de septiembre de 2025 ya fue arrestado en Polonia, pero las autoridades polacas decidieron dejarlo en libertad y no atender la petición de extradición cursada por Berlín.
La explosión tuvo lugar el 26 de septiembre de 2022 cerca de la isla danesa de Bornholm, frente a la costa de Suecia. El ataque se produjo en pleno contexto de la guerra en Ucrania y, desde el inicio, Moscú se desvinculó de cualquier implicación en estos hechos.