El primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, se ha desplazado este viernes a la gobernación de Nabatiye, en el sur del país, con el objetivo de respaldar a las fuerzas de seguridad ante la continuación de los ataques del Ejército israelí contra esta región, pese al acuerdo de alto el fuego sellado el pasado mes de junio.
Durante su visita, el jefe de Gobierno ha acudido al complejo de las fuerzas de seguridad situado en la ciudad de Kfar Joz, acompañado por el ministro del Interior, Ahmad Hajjar. Desde allí se ha dirigido directamente a los agentes desplegados en la zona, a quienes ha agradecido su labor y ha subrayado que cuentan “con el apoyo del Gobierno”.
“Sabemos que estáis junto a la gente para que se sienta segura”, ha señalado Salam, remarcando que la seguridad y la estabilidad son condiciones imprescindibles para que los habitantes puedan regresar a las áreas del sur de Líbano de las que se han visto obligados a huir a causa de los ataques israelíes, de acuerdo con la información difundida por la agencia NNA.
En este contexto, el primer ministro ha planteado la posibilidad de impulsar proyectos de “restauración”, aunque ha pedido a la ciudadanía “no hacerse ilusiones”. Ha insistido en que “no queremos acuerdos en la región que vayan en detrimento de los libaneses”, en la que supone ya su tercera visita a la zona desde su llegada al cargo en febrero de 2025.
Salam ha lamentado que, desde su anterior desplazamiento, “la escala de destrucción ha aumentado”, aunque ha reiterado el compromiso de su Ejecutivo con el sur del país y, en particular, con Nabatiye. Asimismo, ha resaltado que “las preocupaciones sobre las necesidades de estos residentes” han sido tratadas en las últimas dos semanas durante sus reuniones en Estados Unidos.
A pesar del pacto alcanzado en junio, que preveía un alto el fuego y una retirada gradual de las tropas del sur de Líbano, las Fuerzas Armadas de Israel han continuado llevando a cabo ataques en distintas áreas meridionales, alegando motivos de seguridad y la negativa del partido-milicia chií Hezbolá a aceptar el acuerdo como justificación de sus operaciones militares.
Todo ello tiene lugar en medio de un proceso de negociaciones entre Líbano e Israel que avanza con lentitud, condicionado por las exigencias de Beirut a Estados Unidos para que establezca un “calendario claro” de aplicación del acuerdo y se respeten compromisos como la retirada militar israelí del sur de Líbano y la “centralización” del control de armas en manos del Estado en todo el territorio nacional.