El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha comenzado este lunes las vistas orales para decidir si autoriza que continúen las demandas presentadas por administraciones locales contra grandes petroleras por los efectos del cambio climático. La decisión marcará el rumbo de decenas de procesos similares impulsados por distintos estados y municipios del país.
El litigio que ha llegado ahora al Alto Tribunal enfrenta a la ciudad y el condado de Boulder, en Colorado, con Exxon Mobil y Suncor Energy. Las autoridades locales reclaman indemnizaciones por los daños sufridos en infraestructuras y en la salud pública como consecuencia del calentamiento global, sosteniendo que las compañías han restado importancia al impacto de los combustibles fósiles. Las petroleras, por su parte, niegan las acusaciones y piden que el caso se archive, alegando que las emisiones de gases de efecto invernadero son un asunto de competencia federal y no deberían abordarse mediante demandas en tribunales estatales.
Según informa el diario estadounidense “The Washington Post”, durante casi dos horas de vista los jueces plantearon distintas cuestiones técnicas, mientras los representantes de Boulder equiparaban este procedimiento a los históricos litigios contra las industrias tabacalera y farmacéutica. En esta línea, la magistrada Elena Kagan apuntó, de acuerdo con el citado medio, que aquellos casos guardaban escasas diferencias con el que ahora afecta a las petroleras, lo que a su juicio justificaría que la demanda prosiguiera su curso.
En contraste, jueces como Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett se alinearon con los argumentos de la defensa, recordando que la doctrina previa atribuye al Gobierno federal la competencia exclusiva sobre la contaminación del aire y del agua. Otras posiciones, como la de la jueza Ketanji Brown Jackson, advirtieron de que una intervención del Supremo en esta fase podría ser “prematura”.
El presidente del Tribunal, John Roberts, alertó según Bloomberg de las posibles implicaciones de la sentencia, al señalar que un triunfo de los demandantes podría animar a que se presentaran reclamaciones similares en todos los estados del país.
El fallo definitivo se conocerá previsiblemente entre junio y julio. La inhibición del juez Samuel Alito —que se ha apartado voluntariamente al poseer su esposa acciones en compañías del sector— abre la puerta a un posible empate a cuatro votos.
Si se produjera ese desenlace, el Supremo dejaría en pie, de facto, la decisión previa del Tribunal Supremo de Colorado que permite seguir adelante con el juicio, aunque sin fijar un precedente obligatorio para el conjunto del territorio estadounidense.