Elecciones en Letonia: la presión rusa, los drones y la guerra de Ucrania marcan la votación

Casi 1,56 millones de letones están llamados este sábado a elegir los 100 diputados del Saeima en unas elecciones condicionadas por la seguridad en la frontera oriental de la OTAN. La guerra de Ucrania, varias incursiones de drones, el aumento del gasto militar y la relación con la importante minoría rusófona compiten con el coste de la vida entre las principales preocupaciones de los votantes

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Imagen de archivo de la bandera de Letonia. Ints Kalnins / Zuma Press / Europa Press

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Letonia vota este sábado con Rusia literalmente al otro lado de la frontera. El país báltico, miembro de la Unión Europea y de la OTAN, celebra las elecciones a su 15º Saeima, el Parlamento unicameral de 100 escaños, después de unos meses especialmente convulsos en los que los drones relacionados con la guerra de Ucrania provocaron incluso la caída del anterior Gobierno. Los colegios electorales abrieron a las 8.00 horas y cerrarán a las 20.00, una hora antes en la España peninsular, con los primeros resultados previstos durante la noche.

La seguridad ha ocupado buena parte de una campaña en la que el primer ministro Andris Kulbergs, del centrista United List, pide reforzar la defensa y mantener el respaldo a Kiev, mientras otras formaciones reclaman reducir o detener la ayuda a Ucrania y concentrar los recursos en problemas internos. A la preocupación por Rusia se añaden la inflación y el coste de la vida, especialmente sensibles en un país de alrededor de 1,9 millones de habitantes que comparte frontera tanto con Rusia como con Bielorrusia.

Los drones que hicieron caer un Gobierno

La campaña no habla de drones en abstracto. En mayo, la entonces primera ministra Evika Siliņa dimitió después de una crisis política provocada por la respuesta de las autoridades a varias incursiones aéreas. Dos drones militares ucranianos que habían llegado desde territorio ruso penetraron en el espacio aéreo letón sin ser detectados por el Ejército y terminaron explotando en unas instalaciones de almacenamiento de petróleo. Siliņa responsabilizó al ministro de Defensa, Andris Sprūds, de no haber avanzado suficientemente en los sistemas antidrones y lo destituyó; la formación de Sprūds, Los Progresistas, retiró después su apoyo al Ejecutivo y la coalición perdió la mayoría.

La crisis desembocó en la llegada al Gobierno de Kulbergs, antiguo piloto de automovilismo y hasta entonces diputado de United List. El Parlamento aprobó a finales de mayo una nueva coalición encabezada por él junto a Nueva Unidad, Alianza Nacional y la Unión de Verdes y Agricultores. Apenas cuatro meses después, Kulbergs afronta ahora las urnas buscando un mandato propio para los próximos cuatro años.

Los incidentes aéreos han alimentado además una discusión más amplia sobre hasta qué punto está preparado el país para afrontar las consecuencias indirectas de una guerra que se libra a pocos cientos de kilómetros. Kulbergs ha prometido reforzar las capacidades antidrones y mantener el gasto en Defensa alrededor del 5% del PIB, uno de los porcentajes más elevados dentro de la OTAN.

La OTAN refuerza el cielo letón durante las elecciones

La preocupación no se limita al Gobierno de Riga. La OTAN ha reforzado temporalmente la protección del espacio aéreo letón coincidiendo con las elecciones y Alemania ha desplazado cuatro cazas Eurofighter durante aproximadamente una semana, según Associated Press. La medida se produce en un contexto de creciente inquietud en los países del flanco oriental por los drones, sabotajes, ciberataques y otras formas de presión que las autoridades europeas incluyen dentro del concepto de amenaza híbrida.

El Servicio de Seguridad del Estado letón, sin embargo, señaló antes de la votación que no había detectado intentos significativos o sistemáticos de Rusia u otros actores para influir en favor de un partido o candidato concreto. Esa cautela resulta relevante porque la preocupación por una posible interferencia exterior ha formado parte del debate político, pero no equivale a que las autoridades hayan acreditado una operación de manipulación de estas elecciones.

Moscú rechaza por su parte las acusaciones de que esté preparando una agresión contra la OTAN y las considera infundadas. Las autoridades letonas y otros gobiernos bálticos sostienen que deben prepararse ante posibles provocaciones y amenazas híbridas, mientras Rusia ha acusado a la Alianza de aumentar las tensiones en sus fronteras.

Ucrania divide también la campaña

El respaldo a Ucrania constituye una de las principales líneas divisorias entre los partidos. Kulbergs ha defendido continuar proporcionando apoyo a Kiev y ha asegurado que Ucrania debe recibir los recursos necesarios para mejorar su posición frente a Rusia. United List aparecía con un 14,4% de intención de voto en la encuesta de SKDS/LSM realizada entre el 4 y el 16 de septiembre, aunque el sondeo mostraba un escenario muy fragmentado y una elevada proporción de personas indecisas o que declaraban que no acudirían a votar. La encuesta es una fotografía previa a la jornada electoral y no un resultado ni una previsión definitiva.

La segunda fuerza en aquella medición era Sovereign Power & Alliance of Young Latvians, con un 9,4%. La formación nació en torno a dirigentes que abandonaron otro partido tras negarse a condenar la invasión rusa de Ucrania y busca una parte importante de su apoyo entre la población de habla rusa. Su dirigente, Julia Stepanenko, sostiene que Letonia debería dejar de financiar la guerra y dedicar más recursos a cuestiones internas, aunque afirma que Ucrania debería imponerse mediante negociaciones de paz.

Muy cerca aparecía Latvia First, con un 9,2%, liderada por el empresario Ainars Šlesers. La formación condena formalmente la invasión rusa, pero ha endurecido durante los últimos meses sus críticas al apoyo económico letón a Kiev y ha buscado ampliar su respaldo entre los votantes rusófonos. También concurren Los Progresistas, Alianza Nacional, la Unión de Verdes y Agricultores y Nueva Unidad, entre otras formaciones.

La minoría rusófona, otra de las claves del debate

La relación con Rusia tiene además una dimensión interna. Letonia alberga una importante comunidad de habla rusa, cuyo posicionamiento político no es homogéneo. Reuters señala que una parte de esos ciudadanos rechaza o se muestra incómoda con la invasión de Ucrania, mientras otros critican las políticas adoptadas en los últimos años para reducir el peso del ruso en determinados ámbitos de la vida pública y consideran que reciben un trato discriminatorio.

La guerra ha acelerado políticas destinadas a reforzar el uso del letón y reducir la influencia cultural y política de Moscú, decisiones que cuentan con respaldo entre sectores que las consideran necesarias para la seguridad nacional, pero que también han provocado tensiones dentro de la población rusófona. Varios partidos compiten precisamente por esos votos con planteamientos muy diferentes sobre Ucrania, las relaciones con el Kremlin y la identidad nacional.

Seguridad frente a coste de la vida

Pese al peso de la guerra, las urnas no giran exclusivamente alrededor de Rusia. El coste de la vida y la situación económica han tenido también una presencia destacada en la campaña. Algunos partidos de oposición sostienen que el incremento del gasto militar y la ayuda a Ucrania están relegando necesidades internas, mientras Kulbergs vincula ambos debates y argumenta que una economía fuerte es necesaria para sostener una defensa fuerte.

La encuesta de SKDS/LSM publicada antes de las elecciones reflejaba además una considerable desafección: aproximadamente un tercio de los consultados estaba indeciso o afirmaba que no tenía intención de votar. A ello se suma un sistema parlamentario muy fragmentado, con un umbral mínimo del 5% de los votos para obtener representación. En total concurren 14 candidaturas y los votos de las formaciones que no alcancen ese límite pueden modificar de forma significativa el reparto final de los 100 escaños.

Casi 1,56 millones de votantes y 100 escaños

La Comisión Electoral Central ha convocado a los ciudadanos para elegir a los diputados durante un mandato de cuatro años. Letonia se divide para estos comicios en cinco circunscripciones: Riga, con 38 escaños; Vidzeme, con 26; Zemgale, con 13; Latgale, con 12; y Kurzeme, con 11. Los ciudadanos residentes en el extranjero votan las candidaturas correspondientes a Riga.

Cerca de 1,56 millones de personas tienen derecho a participar, según Associated Press. Los colegios permanecen abiertos hasta las 20.00 horas locales y la Comisión Electoral espera que el escrutinio permita conocer durante la noche cómo queda configurado el nuevo Saeima.

Unas elecciones en la frontera oriental de Europa

La votación llega en un momento de especial tensión para los países bálticos. Letonia es uno de los Estados europeos geográficamente más expuestos a Rusia y Bielorrusia y ha sido, junto con Estonia y Lituania, uno de los defensores más constantes del apoyo a Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022. Los incidentes con drones han trasladado ahora parte de aquella guerra hasta su propio espacio aéreo y han convertido la capacidad de detectar y neutralizar aparatos no tripulados en una cuestión directamente electoral.

El resultado determinará la composición del Parlamento y, a partir de ahí, las negociaciones para formar Gobierno. Rusia, Ucrania y la defensa ocupan una parte central del debate, pero los votantes deciden también sobre salarios, precios, servicios públicos e identidad nacional. Esa combinación explica unas elecciones en las que la guerra no se libra dentro de Letonia, pero sus consecuencias políticas y de seguridad están presentes en prácticamente toda la campaña.