Por qué Sánchez aparca sus vacaciones en Andorra: la crisis de Ceuta tiene las claves

La gestión de Ceuta entra en fase crítica: Sánchez frena su viaje a Andorra. Reunión este viernes, versiones opuestas del CNI y comparecencia en el Congreso el 3 de septiembre

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El presidente del Gobierno, en la presentación de una bicicleta cuya recarga funciona con hidrógeno verde. Foto: Europa Press.

El presidente del Gobierno, en la presentación de una bicicleta cuya recarga funciona con hidrógeno verde. Foto: Europa Press.

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Pedro Sánchez ha aparcado el viaje a Andorra con el que tenía previsto cerrar sus vacaciones de agosto. El presidente permanece en Madrid después de una semana en la que la crisis de Ceuta ha ganado peso político y ha terminado alterando sus planes: este viernes presidirá por videoconferencia una nueva reunión de seguimiento y el próximo 3 de septiembre tendrá que comparecer ante el Congreso, seis días antes de la fecha que había propuesto inicialmente el Gobierno.

El desplazamiento al Principado estaba preparado. Las habitaciones en el hotel de Soldeu llevaban reservadas alrededor de quince días, según ABC, que adelantó los planes de Sánchez para regresar a Andorra junto a Begoña Gómez después de pasar buena parte del mes en Lanzarote. El mismo periódico informó después de que el viaje había sido suspendido.

La decisión llega cuando el Gobierno intenta encauzar una crisis que ya no se limita a la gestión de las entradas masivas. Las distintas explicaciones sobre la información que manejaba el CNI antes del 30 de julio han abierto un nuevo frente dentro del Ejecutivo, mientras la respuesta sobre el terreno ha obligado a reforzar la coordinación y a activar instrumentos que hasta ahora no se habían utilizado.

Un viaje organizado con antelación

ABC sitúa la suspensión del viaje después de que trascendieran los planes del presidente y asegura que la filtración provocó malestar en su entorno. Según el diario, durante el miércoles llegó a plantearse una alternativa: retrasar la salida hasta el viernes y realizar el trayecto por carretera. Finalmente tampoco se habría mantenido esa opción.

Los preparativos habían comenzado antes de que se conociera el desplazamiento. Un viaje privado del presidente exige organizar previamente el alojamiento, los traslados y el dispositivo de protección que le acompaña, por lo que necesariamente intervienen distintas personas en su planificación.

La información publicada ha permitido conocer el destino y la existencia de esos preparativos. No consta que hayan trascendido detalles operativos sensibles de la seguridad de Sánchez, como itinerarios concretos, horarios, vehículos o distribución de los escoltas.

Andorra tampoco era un destino nuevo. Sánchez y Begoña Gómez ya estuvieron allí a finales de agosto de 2024, cuando el presidente asistió a los Campeonatos del Mundo de bicicleta de montaña y aprovechó la estancia para practicar ciclismo.

Esta vez, sin embargo, Ceuta se ha interpuesto en el calendario.

De Lanzarote a una nueva reunión sobre Ceuta

Sánchez ha pasado la mayor parte de agosto en Lanzarote. Desde allí se reunió por videoconferencia con los ministros implicados en la crisis los días 7 y 17 de agosto, según informó La Moncloa.

El presidente regresó esta semana a Madrid coincidiendo con un cambio en la respuesta del Ejecutivo. El Gobierno declaró la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta y designó a Ángel Víctor Torres como autoridad funcional para coordinar las actuaciones de las distintas administraciones.

La siguiente cita será este viernes. Torres anunció que Sánchez presidirá por videoconferencia una reunión extraordinaria de seguimiento de la crisis, según Europa Press. Moncloa no ha comunicado desde qué lugar participará el presidente.

La reunión llega después de que el Gobierno haya tenido que afrontar durante los últimos días una cuestión que hasta ahora había permanecido en segundo plano: qué información tenían los servicios del Estado antes de que comenzaran las entradas masivas.

Robles y Marlaska ponen el foco en dos informaciones diferentes

Margarita Robles defendió esta semana en el Congreso la actuación del Centro Nacional de Inteligencia. Según explicó la ministra de Defensa, los agentes del CNI destinados en Ceuta comunicaron el 29 de julio la existencia de una convocatoria para intentar acceder a la ciudad a nado al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. Robles sostuvo también que el Centro compartió la información disponible con las Fuerzas de Seguridad y la Delegación del Gobierno, según recogió EFE.

Fernando Grande-Marlaska ha situado el límite en otro punto. El ministro del Interior sostiene que ningún servicio de información anticipó una entrada de las dimensiones que finalmente se produjeron y aseguró que "no había ningún informe" que permitiera prever lo ocurrido el 30 de julio.

La Delegación del Gobierno en Ceuta ha negado, por su parte, haber recibido un informe que advirtiera de lo que iba a suceder, aunque sí ha reconocido que manejaba información sobre el aumento de las entradas por vía marítima.

Las explicaciones dibujan una diferencia que será necesario aclarar: una cosa es conocer la existencia de una convocatoria para intentar entrar a nado y otra haber previsto la dimensión que terminaría alcanzando la crisis. La cuestión pendiente es determinar qué información circuló entre el CNI, las Fuerzas de Seguridad y la Delegación del Gobierno antes del 30 de julio y qué valoración hicieron de ella.

Sánchez tendrá que responder el 3 de septiembre

Entretanto, el presidente tendrá que abordar esa controversia antes de lo que había previsto el Ejecutivo.

El Gobierno había solicitado que Sánchez compareciera ante el Congreso el 9 de septiembre, coincidiendo con el primer pleno ordinario del nuevo curso. Pero los grupos parlamentarios reclamaron adelantar las explicaciones y la fecha terminó fijándose ayer para el 3 de septiembre, según Europa Press.

La comparecencia obligará al presidente a explicar la actuación del Ejecutivo desde las entradas masivas de finales de julio, las medidas adoptadas durante agosto y las decisiones tomadas esta semana. El debate sobre la información previa del CNI se incorpora ahora a ese balance.

Sánchez llegará al Congreso después de presidir la reunión del viernes y con un margen de apenas unos días entre ambas citas.

Ceuta se instala en el comienzo del curso político

La crisis coincide con un regreso parlamentario complicado para el Gobierno. La mayoría de investidura continúa fragmentada y Sánchez necesita mantener el respaldo de sus socios para sacar adelante las principales iniciativas de la legislatura.

Al mismo tiempo, dentro del PSOE han comenzado a aparecer referencias a un futuro relevo, aunque no existe una carrera sucesoria abierta ni Sánchez ha anunciado su intención de abandonar la Secretaría General.

Óscar Puente ha sido uno de los primeros dirigentes del Gobierno en hablar abiertamente de esa posibilidad. En una entrevista con Europa Press, el ministro de Transportes defendió la continuidad de Sánchez y situó cualquier relevo dentro de cuatro o cinco años, pero admitió que podría plantearse competir por la Secretaría General cuando llegue ese momento.

"Si me llegara, faltando dos segundos y me la tuviera que jugar, no soy de los que la pasan", respondió Puente. En la misma entrevista calificó a Sánchez como el "Michael Jordan" del PSOE y defendió que sigue siendo el mejor dirigente para encabezar el partido.

Sus palabras no abren formalmente una sucesión, pero introducen por primera vez su nombre en ese escenario mientras el presidente encara septiembre con la crisis de Ceuta como uno de sus primeros grandes asuntos parlamentarios.

Andorra queda en suspenso

Por ahora, Moncloa no ha comunicado qué hará Sánchez después de la reunión del viernes. Tampoco existe confirmación de que vaya a recuperar el viaje a Andorra antes de que termine agosto.

Su siguiente compromiso político conocido está fijado para el 3 de septiembre en el Congreso. Allí tendrá que explicar una crisis que comenzó a finales de julio con las entradas masivas en Ceuta y que, un mes después, ha terminado alcanzando también a la coordinación entre ministerios y servicios de información.

 

 

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