El ISCIII descubre dos nuevas especies de Legionella en redes de agua artificiales

El ISCIII identifica dos nuevas especies de Legionella en sistemas de agua de Navarra y refuerza la vigilancia ambiental frente a la legionelosis.

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Fernando González-Camacho y Juana María González-Rubio, de la Unidad de Legionella del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII, autores principales de la investigación. ISCIII

Fernando González-Camacho y Juana María González-Rubio, de la Unidad de Legionella del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII, autores principales de la investigación. ISCIII

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Un grupo de científicos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), adscritos al Centro Nacional de Microbiología (CNM), ha identificado en sistemas artificiales de agua dos nuevas especies del género Legionella, a las que se ha dado el nombre de Legionella pelazae y Legionella navarrensis.

El descubrimiento, cuyos datos se han difundido en la revista científica “Frontiers in Microbiology”, se produjo en el marco de las tareas rutinarias de vigilancia y prevención de la legionelosis en instalaciones de agua de la Comunidad Foral de Navarra.

El trabajo está encabezado por los doctores Juana María González-Rubio y Fernando González-Camacho, responsables de la Unidad de Legionella del CNM-ISCIII, y ha contado con la participación de la Unidad de Bioinformática del Instituto y de profesionales de Salud Pública de la Comunidad Foral de Navarra.

Los responsables del estudio subrayan que la incorporación de dos nuevas especies al género Legionella es “muy relevante”. Aunque estas bacterias no se consideran patógenas por ahora —no se han asociado a casos de enfermedad y, en general, la importancia clínica de las especies de Legionella no pneumophila es limitada—, su coexistencia con especies patógenas podría facilitar intercambios de material genético y condicionar su evolución.

La especie Legionella pneumophila es el principal agente causante de la legionelosis, patología que se manifiesta de dos formas: la enfermedad del legionario —capaz de originar neumonías muy graves— y la fiebre de Pontiac —que suele cursar con síntomas leves—. La identificación de Legionella pelazae y Legionella navarrensis amplía el mapa de la diversidad de Legionella en los sistemas de agua y confirma que otras especies también pueden colonizar y mantenerse en estos ambientes.

Los autores insisten en la conveniencia de incluir otras especies del género Legionella en los programas de vigilancia ambiental, y no centrar la atención únicamente en L. pneumophila. Asimismo, recalcan que el hallazgo de estas dos nuevas especies ha sido posible gracias a los programas de seguimiento y prevención de la legionelosis en España.

“La recuperación de estos microorganismos demuestra que las herramientas de control funcionan, que pueden llegar a permitir la identificación y presencia de Legionella incluso cuando se trata de casos que escapan a los métodos de identificación tradicionales”, afirman.

Un reconocimiento a la ciencia española

La denominación Legionella pelazae rinde homenaje a la microbióloga española Carmen Pelaz, figura clave y pionera en la investigación sobre legionelosis en España. Fallecida en 2025, la doctora Pelaz dedicó más de 40 años de trabajo en el ISCIII a la vigilancia y a la salud pública frente a este patógeno.

Por otro lado, el nombre Legionella navarrensis alude a la Comunidad Foral de Navarra, territorio en el que se detectaron ambas especies. Los aislamientos se obtuvieron en dos contextos distintos: un balneario y un establecimiento de turismo rural. Al no poder atribuirlos a ninguna especie conocida mediante marcadores moleculares habituales, el equipo del ISCIII recurrió a la secuenciación del genoma completo (WGS), a análisis filogenómicos y a una caracterización fenotípica detallada.

Los estudios genómicos pusieron de manifiesto una marcada divergencia respecto a las especies descritas previamente. Destaca especialmente la organización del genoma de L. navarrensis, con un contenido de bases de guanina y citosina (G+C) del 48,72%, uno de los valores más elevados documentados en este género. Pese a estas particularidades, ambas especies mantienen los mecanismos biológicos necesarios para sobrevivir de forma intracelular en protozoos, que constituyen su nicho ecológico natural.

Además, las dos especies presentaron rasgos fisiológicos diferenciados y modificaciones en los lípidos de la membrana, coherentes con una posible especialización ecológica. En los análisis realizados no se han identificado, por el momento, rasgos conocidos de resistencia antimicrobiana adquirida.

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