El bus-VAO de la A-2 promete ahorrar un 25% de tiempo: por qué sigue parado

El proyecto piloto calculó una reducción de hasta una cuarta parte del tiempo de viaje en un corredor utilizado a diario por unas 120.000 personas

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Carril Bus-VAO - DGT

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El bus-VAO de la A-2 podría reducir hasta un 25% el tiempo de desplazamiento de quienes utilicen esta infraestructura, según los cálculos realizados durante las pruebas del proyecto. La medida está diseñada para actuar sobre uno de los principales corredores de acceso a Madrid y mejorar la circulación de los vehículos que cumplan las condiciones establecidas.

El corredor concentra alrededor de 120.000 desplazamientos diarios, lo que convierte cualquier mejora en los tiempos de viaje en una medida con un impacto potencial considerable sobre la movilidad cotidiana.

La infraestructura tiene además un presupuesto previsto de 11 millones de euros. Sin embargo, pese a contar con esa previsión económica y con los resultados obtenidos durante la fase de análisis, su implantación continúa pendiente.

Un carril reservado para determinados vehículos

El principio de funcionamiento del bus-VAO consiste en reservar un espacio de la carretera para determinados vehículos. La finalidad es favorecer especialmente los desplazamientos en los que viajan varias personas y aprovechar de una forma más eficiente la capacidad disponible en la vía.

El sistema modifica así la distribución del espacio destinado al tráfico en lugar de limitarse a ampliar la carretera. Su funcionamiento dependerá de las condiciones concretas que se establezcan para acceder al carril y de que los conductores respeten las reglas de utilización.

La experiencia analizada durante el proyecto permite disponer de una referencia sobre el comportamiento que podría tener esta solución cuando se incorpore al tráfico ordinario.

El proyecto sigue pendiente de ponerse en servicio

La principal incógnita continúa siendo cuándo estará disponible para los conductores. La infraestructura no se encuentra todavía operativa, por lo que los resultados de las pruebas no se han trasladado a la circulación habitual. La diferencia es importante: el ahorro calculado durante la fase experimental representa el potencial estimado del sistema, pero no supone que los usuarios de la A-2 estén obteniendo actualmente esa reducción en sus desplazamientos. La futura puesta en servicio permitirá comprobar si el comportamiento observado en las pruebas se mantiene cuando el carril funcione dentro de las condiciones normales de tráfico.

La aplicación del sistema pretende ofrecer una alternativa a quienes realizan desplazamientos recurrentes por este acceso a Madrid. El objetivo es que una utilización más eficiente de los vehículos contribuya a reducir la presión sobre la carretera. El resultado dependerá de factores como la intensidad del tráfico, el número de vehículos que utilicen el carril y el cumplimiento de las condiciones de acceso. Por esa razón, el porcentaje máximo obtenido en las pruebas no puede trasladarse automáticamente a cada conductor.

La cuestión pendiente es que el proyecto pase de los cálculos y las pruebas a su funcionamiento efectivo. Hasta entonces, el impacto sobre los tiempos de viaje seguirá siendo una previsión y no una ventaja disponible para quienes utilizan actualmente la A-2.

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