La Plaza 3 de la Sección de lo Contencioso-administrativo del Tribunal de Instancia de Almería ha dejado este jueves visto para sentencia el procedimiento abierto a raíz de la demanda presentada por varios colectivos ecologistas contra la autorización ambiental unificada concedida para rehabilitar como hotel el Cortijo Las Chiqueras, situado en la bahía de Genoveses, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
La vista oral, que había sido aplazada en distintas ocasiones, ha servido para que los abogados y peritos de las asociaciones ecologistas demandantes, así como los representantes de la Junta de Andalucía y de la mercantil Torres y González Díaz SL --promotora de la actuación-- expusieran sus informes y defendieran sus posiciones enfrentadas sobre el futuro del hotel. El Ayuntamiento de Níjar, pese a figurar como parte en el procedimiento, no ha acudido a la sesión.
A lo largo de aproximadamente una hora y media, la Junta de Andalucía ha sostenido que la rehabilitación de cortijos y construcciones ya existentes encaja en un modelo de turismo sostenible en el parque natural, respaldado tanto por el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) como por el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG).
Las partes quedan ahora a la espera de presentar sus escritos de conclusiones, trámite que se realizará sin necesidad de nueva vista. En este contexto, los colectivos demandantes han pedido que la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente incorpore al expediente un informe sobre el estudio actualizado de la avifauna presente en el Campillo de Genoveses, al considerar que podría verse afectada por la ejecución del proyecto.
El Grupo Ecologista Mediterráneo, Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y la plataforma Ciudadana “Genoveses sin hotel”, que se han concentrado tras la sesión a las puertas de la Ciudad de la Justicia para visibilizar su rechazo al establecimiento, sostienen que un fallo estimatorio garantizaría la preservación del paisaje y del valioso ecosistema que acoge esta bahía.
En este sentido, han puesto el foco en los endemismos botánicos presentes en el entorno, como el cornical, el palmito, la launea, el espárrago, el dragoncillo, la efedra o el azafrán del Cabo; así como en las aves esteparias que utilizan la zona como área de campeo y que figuran en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, entre ellas el águila perdicera, la ganga ortega, el sisón común, el alcarván, el camachuelo trompetero y la alondra ricotí, además de diversos invertebrados endémicos en “serio peligro de extinción”.
La presencia de esta flora y fauna, a su juicio, obligaría a la Consejería de Sostenibilidd y Medio Ambiente a revisar sus dictámenes sobre las especies del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y a actualizar el PORN y el PRUG, que llevan “caducados desde el año 2016” cuando “tendrían que haberse revisado y actualizado en 2024” tras superar los ocho años de prórroga previstos en el Decreto 37/2008.
Proyecto hotelero y autorización ambiental
El plan promovido prevé reconvertir un antiguo cortijo agro ganadero en un pequeño “hotel con encanto” de 30 habitaciones para 60 huéspedes, con piscina exterior y un aparcamiento con capacidad para 70 vehículos.
La Junta de Andalucía otorgó en octubre de 2024 la autorización ambiental al proyecto al considerarlo “ajustada a derecho”, desestimando las seis alegaciones formuladas por los grupos ecologistas, que negaban que la iniciativa contara con la oportuna justificación de “interés público y social” exigida por la normativa.
En relación con este extremo, el Gobierno andaluz insistía en que la declaración y tramitación como actuación “de interés público y social” “corresponde en todo caso al Ayuntamiento” en aplicación de la Lista, que regula las intervenciones extraordinarias en suelo rústico que pueden autorizarse “con carácter extraordinario” y “siempre que no estén expresamente prohibidas por la legislación o por la ordenación” vigente, entre otros condicionantes.
Para las organizaciones ecologistas, en cambio, el proyecto implica levantar una infraestructura “propicia para la celebración de eventos multitudinarios, como bodas que pueden concentrar varios cientos de personas y vehículos, con una afección de ruido, luces y polvo totalmente inadecuados para una zona de especial protección, declarada C1, en la que solo están permitidas las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales o las cinegéticas de temporada”.
Han recordado además que el municipio de Níjar dispone de 13.183 plazas de alojamiento, de las cuales 4.833 se sitúan en San José y su entorno inmediato: 1.250 en hoteles, 2.936 en viviendas de uso turístico, 449 en estudios y apartamentos, 160 en áreas de acampada y 38 en alojamientos rurales.
En esa línea, subrayan que el área donde se proyecta el nuevo establecimiento “ya cuenta con dos hoteles de 4 estrellas en San José: Hotel El Sotillo y Hotel Doña Pakita, el primero de los cuales cierra cuatro meses al año por falta de clientela”. Para los conservacionistas, este dato evidenciaría que “no son necesarias nuevas infraestructuras hoteleras, y menos en las zonas de especial protección, como el Campillo de Genoveses”.
Temor a un efecto llamada en el parque natural
Los ecologistas advierten de que la eventual aprobación definitiva de este hotel, cuya tramitación se arrastra desde 2020, tendría una “enorme repercusión en el resto del Parque Natural provocando una avalancha de proyectos similares” amparados en la fórmula de “rehabilitar ruinas”.
Alertan de que ello incrementaría la presión humana sobre enclaves protegidos bajo diversas figuras internacionales de conservación. Por ello, reclaman a las administraciones que asuman su responsabilidad y “velen por la conservación y el uso de este espacio público, para que pueda ser disfrutado por toda la ciudadanía de una manera responsable y sostenible”.