Vivas asegura que avisó a Moncloa tres días antes de la entrada masiva en Ceuta y pidió estudiar el estado de alarma

El presidente de Ceuta reconstruye en una entrevista con El Español las 72 horas anteriores a la entrada masiva del 30 de julio. Juan Jesús Vivas sostiene que el lunes 27 alertó directamente a Moncloa, que el martes pidió a Interior estudiar la declaración del estado de alarma y que el miércoles recibió como respuesta que no existía "fundamento jurídico". La avalancha comenzó a la mañana siguiente

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El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, atiende a los medios de comunicación, en el Palacio de la Asamblea de Ceuta, a 19 de agosto de 2026, en Ceuta (España).  Marcos Moreno - Europa Press

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, atiende a los medios de comunicación, en el Palacio de la Asamblea de Ceuta, a 19 de agosto de 2026, en Ceuta (España). Marcos Moreno - Europa Press

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El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha ofrecido por primera vez una cronología detallada de las horas anteriores a la entrada masiva de migrantes del pasado 30 de julio y asegura que alertó directamente a Moncloa tres días antes de que comenzara la crisis.

En una extensa entrevista publicada este domingo por El Español, Vivas explica que el lunes 27 de julio decidió contactar con Presidencia del Gobierno porque el fuerte aumento de las llegadas a nado durante los días anteriores le hacía pensar que Ceuta podía estar acercándose a una situación de emergencia.

Según su relato a El Español, aquella llamada fue atendida por Diego Rubio, jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, quien le habría trasladado tranquilidad y se comprometió a contactar con los distintos ministerios para analizar la situación.

Lunes 27: Vivas llama directamente a Moncloa

Vivas asegura que la alerta no surgió el mismo día de la entrada masiva. Para entonces, explica, Ceuta llevaba varios días registrando un incremento extraordinario de personas que alcanzaban la ciudad a nado.

El presidente ceutí afirma que durante aproximadamente una semana habían llegado unas 1.500 personas por la costa, mientras que el número de menores atendidos había pasado de unos 180 a alrededor de 800. Fue ese crecimiento, según explica a El Español, el que le llevó a telefonear a Moncloa el lunes 27.

La llamada resulta especialmente relevante en el actual debate sobre qué información tenía el Gobierno antes del 30 de julio, aunque el relato de esas conversaciones procede del propio Vivas y no se han hecho públicas las comunicaciones internas que permitan reconstruir independientemente su contenido.

Martes 28: pide estudiar el estado de alarma

La preocupación aumentó al día siguiente. Según cuenta Vivas a El Español, el martes 28 mantuvo una reunión con el responsable de Protección Civil y con el consejero de Presidencia de Ceuta. Desde ese encuentro telefoneó al Ministerio del Interior para plantear la posibilidad de estudiar la declaración del estado de alarma desde la perspectiva de Protección Civil.

Vivas sostiene que el ministro Fernando Grande-Marlaska no pudo atender personalmente la llamada porque estaba ocupado con la crisis de los incendios que afectaba entonces a diferentes puntos de España.

Desde Interior, asegura el presidente ceutí, le indicaron que estudiarían el encaje jurídico de la petición.

No se trataba todavía de solicitar formalmente la activación del estado de alarma, sino, según su versión, de pedir al Gobierno que analizara si existía base legal para emplear ese instrumento ante el deterioro de la situación.

Miércoles 29: el Gobierno descarta la medida

La respuesta habría llegado aproximadamente 24 horas después. Vivas asegura en la entrevista que durante la tarde del miércoles 29 recibió una llamada de un portavoz del Gobierno en la que se le comunicó que no existía "fundamento jurídico" suficiente para declarar el estado de alarma.

También se le habría trasladado que la dirección operativa de la situación correspondía al delegado del Gobierno en Ceuta. A la mañana siguiente, el jueves 30, comenzó la entrada masiva.

La secuencia que ofrece Vivas es, por tanto, especialmente significativa desde el punto de vista político: lunes, llamada a Moncloa; martes, petición para estudiar el estado de alarma; miércoles, respuesta negativa; jueves, entrada masiva.

Una nueva pieza en el debate sobre los avisos previos

Hasta ahora, buena parte de la controversia política se había centrado en saber qué conocían el CNI, Interior y la Delegación del Gobierno sobre las convocatorias que circulaban en redes sociales antes del 30 de julio.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido públicamente que los servicios de inteligencia realizaron su trabajo y trasladaron información a los organismos correspondientes. Interior, por su parte, ha sostenido que no recibió ningún informe que permitiera anticipar una entrada de la magnitud que finalmente se produjo.

El relato de Vivas introduce ahora otra cuestión distinta: independientemente de la información de inteligencia existente, el propio presidente de Ceuta asegura que la Ciudad trasladó al Gobierno central su preocupación varios días antes.

Eso no demuestra que Moncloa pudiera conocer de antemano que decenas de miles de personas intentarían alcanzar Ceuta el día 30. Sí plantea una nueva pregunta sobre qué nivel de riesgo asignaron las distintas administraciones a las señales acumuladas durante los días anteriores.

Sánchez llamó a Vivas cuando la entrada ya estaba en marcha

Según la reconstrucción que Vivas ofrece a El Español, la primera conversación directa que mantuvo con Pedro Sánchezse produjo el jueves 30, cuando la entrada masiva ya había comenzado.

El presidente del Gobierno le habría trasladado que la situación se solucionaría. Vivas asegura que respondió pidiéndole que viajara a la ciudad porque consideraba que la magnitud de lo ocurrido exigía la presencia del jefe del Ejecutivo.

Sánchez se desplazó finalmente a Ceuta al día siguiente acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Durante aquella visita, el presidente del Gobierno presentó lo sucedido como una cuestión que afectaba a la integridad territorial de España y, según recuerda Vivas en la entrevista, defendió que las relaciones con Marruecos eran buenas.

Vivas calcula que todavía podrían quedar unas 10.000 personas Un mes después de la crisis, la entrevista refleja también diferencias entre el Gobierno ceutí y el Ministerio del Interior sobre el número de migrantes que todavía permanecen en la ciudad.

Marlaska ha situado esa cifra alrededor de las 5.000 personas, mientras que Vivas considera que podrían ser unas 10.000.

El propio presidente ceutí introduce, no obstante, una cautela importante. Reconoce que su cálculo no procede de un censo estadístico, sino de las estimaciones que recibe de asociaciones, vecinos y de la percepción existente sobre el terreno. Por tanto, las dos cifras no pueden considerarse recuentos equivalentes ni definitivos.

"Ceuta no es la misma"

Vivas describe a El Español una ciudad todavía marcada por las consecuencias del 30 de julio.

El presidente habla de inseguridad, tensión social, presión sobre los servicios públicos y deterioro de la convivencia, y considera que la principal prioridad debe ser acelerar los retornos de las personas que legalmente no tengan derecho a permanecer en España.

Durante las últimas semanas se han producido protestas, incidentes en torno a espacios de acogida y distintos episodios violentos, mientras la Asamblea ceutí ha reclamado reiteradamente que cualquier movilización se desarrolle de manera pacífica.

Vivas cuestiona que el mando único tardara casi un mes

Otra de las críticas planteadas por el presidente ceutí tiene que ver con la coordinación de la respuesta estatal.

Tras la entrada masiva, la Asamblea reclamó medidas extraordinarias, entre ellas la activación de mecanismos contemplados en la Ley de Seguridad Nacional.

El Gobierno terminó declarando la situación de interés para la Seguridad Nacional y estableciendo una autoridad funcional coordinada por Ángel Víctor Torres varias semanas después del comienzo de la crisis.

Vivas asegura ahora que no comprende por qué este tipo de mecanismos no se activaron antes.

El Ejecutivo central sostiene, por el contrario, que consiguió contener las entradas durante las primeras jornadas, facilitar el regreso de buena parte de las personas que habían cruzado y adaptar posteriormente el dispositivo a una segunda fase centrada en identificación, acogida y procedimientos administrativos.

Sobre Marruecos: "Lo sabía", pero sin pruebas de que lo organizara

Vivas aborda también en la entrevista el papel de Marruecos y diferencia entre dos cuestiones.

El presidente ceutí se muestra convencido de que las autoridades marroquíes conocían que se estaba produciendo una movilización masiva hacia la frontera, porque considera difícil que decenas de miles de personas pudieran desplazarse hasta la zona sin conocimiento de las autoridades.

Sin embargo, reconoce que no dispone de información de inteligencia que demuestre que Rabat organizara o dirigiera la operación.

La distinción es relevante: sospechar que Marruecos conocía la movilización no equivale a acreditar una participación directa del Estado marroquí en su organización.

También considera insuficientes los recursos para menores

El presidente de Ceuta cuestiona asimismo los 25 millones de euros destinados a la atención de menores migrantes.

Según explica a El Español, esa cantidad fue calculada inicialmente sobre una capacidad de acogida muy inferior a la que necesita actualmente la ciudad.

Vivas cifra en torno a 1.500 los menores acogidos y advierte de que todavía podría haber otros pendientes de incorporación al sistema. Estas cantidades tampoco pueden considerarse definitivas, ya que durante agosto han ido cambiando como consecuencia de los procesos de identificación, determinación de edad y eliminación de duplicidades.

Las 72 horas anteriores vuelven al centro del debate

Las declaraciones de Vivas sitúan nuevamente el foco político sobre los tres días inmediatamente anteriores al 30 de julio.

Su versión no acredita que el Gobierno conociera de antemano la dimensión que alcanzaría la entrada masiva. Tampoco resuelve la controversia existente entre Defensa e Interior sobre los avisos de inteligencia.

Pero sí añade un elemento hasta ahora menos detallado públicamente: el presidente de Ceuta asegura a El Español que avisó directamente a Moncloa el lunes 27 y que el martes 28 pidió al Gobierno estudiar la posibilidad de declarar el estado de alarma.

Tres días después de aquella primera llamada, Ceuta afrontó la mayor entrada migratoria de su historia reciente. La cuestión que deja abierta la cronología de Vivas es ahora qué información manejó cada organismo, qué gravedad atribuyó a las señales existentes y qué decisiones se adoptaron durante las últimas 72 horas antes de que comenzara la avalancha.

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