Los empresarios no quieren ruido. Quieren que este proceso electoral que arrancó este lunes con el anuncio del presidente del Gobierno de un adelanto de los comicios generales para el 29 de noviembre se desarrolle en un periodo de reflexión, sin ruido mediático, respetando las reglas del juego y sacando de la ecuación, en estos momentos, eventualidades como la huelga general, en pleno proceso electoral.
Fuentes empresariales consultadas por DEMÓCRATA insisten en la necesidad de darse un tiempo de reflexión y de largo plazo para abordar los grandes temas del país, entre los que sitúan la vivienda, el salario medio de los trabajadores, el impacto de la tecnología, la educación o el talento.
Y, en lo que se refiere a la vivienda, los empresarios reclaman menos papeles -lo que, en clave política, pueden ser decretos- y más viviendas, mayor construcción y más oferta.
Reglas de juego claras
Durante estos dos días, en los que se ha celebrado en Madrid el XXIX Congreso de la Empresa Familiar, diferentes empresarios han conversado con DEMÓCRATA sobre la situación política y la nueva cita con las urnas. Entre sus posiciones aparece un denominador común: seguridad jurídica, reglas de juego claras, respeto a las leyes y un marco estable para que las empresas puedan invertir, contratar y crecer.
Las empresas, sostienen, que pueden aportar mucho a la sociedad. Su sentido de arraigo, su capacidad de inversión, innovación y creación de empleo forman parte de una ecuación que, según estas fuentes, debe ser tenida en cuenta a la hora de abordar los grandes problemas del país. Para ello reclaman acuerdos, diálogo y amplitud de miras.
"Sin empresas -subrayan- no se puede construir un país próspero", matizan.

«Más sexy» el consenso que la polarización
El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Eloi Planes, expresó esta misma idea durante la inauguración del Congreso y también durante la clausura. Ante los empresarios reunidos en Madrid, reclamó capacidad para «acordar lo esencial y mantenerlo en el tiempo» y pidió generar la estabilidad necesaria para que la moderación vuelva a ocupar espacio frente a la polarización.
«Tenemos que conseguir que la moderación vuelva a ser más sexy que la polarización», afirmó Planes, que situó al empresariado del lado de quienes quieran contribuir a construir consensos. A su juicio, problemas como la educación, la vivienda o las infraestructuras requieren «menos cálculo a corto plazo» y soluciones que puedan mantenerse en el tiempo.
El presidente del IEF llevó esa reclamación también al terreno estrictamente económico. Las empresas, defendió, necesitan una fiscalidad competitiva, un marco jurídico estable, confianza para invertir y una cultura que valore el esfuerzo privado. «Cuando cambiamos constantemente las reglas es muy difícil construir», resumió en otro momento de su intervención.
La petición coincide con una de las preocupaciones trasladadas estos días por los empresarios consultados por DEMÓCRATA: que el nuevo escenario político no se traduzca en una sucesión de cambios normativos sin continuidad suficiente para que las compañías puedan planificar sus inversiones.
CEIM: «La situación había llegado a un punto insostenible»
Una de las posiciones más explícitas ha sido la de CEIM. La patronal madrileña ha valorado la convocatoria electoral y la ha definido como una oportunidad para abrir una nueva etapa de estabilidad institucional y seguridad jurídica.
Su presidente, Miguel Garrido, ha considerado que la situación había llegado a «un punto insostenible» y ha vinculado directamente la confianza empresarial con la calidad del marco institucional. «Ningún país puede prosperar cuando se erosiona la confianza en las instituciones, se cuestionan principios básicos como la libertad de empresa y la propiedad privada, y la confrontación sustituye a los acuerdos», ha señalado.
Garrido ha reclamado recuperar «estabilidad, seguridad jurídica y una visión de futuro» y ha considerado la convocatoria electoral como el primer paso para conseguirlo. CEIM recuerda, además, que ya en junio había reclamado un adelanto electoral ante el deterioro institucional y la incertidumbre que, a su juicio, estaban afectando a ciudadanos, empresas e inversores.
La patronal madrileña pone así el acento en una cuestión que se repite en las conversaciones mantenidas estos días con empresarios: la necesidad de conocer las reglas del juego y poder mantenerlas durante un periodo suficiente.

CEOE: sosiego y normalidad democrática
La CEOE ha mantenido una posición más institucional ante la convocatoria. El mensaje que ha trasladado la organización empresarial se ha centrado en el respeto a la decisión adoptada y en la necesidad de que el proceso se desarrolle con normalidad.
Pero la propia patronal ha elevado este martes el tono al pronunciarse sobre la huelga general anunciada por los sindicatos en relación con la vivienda. CEOE y Cepyme consideran «inadmisible» trasladar a las empresas y a sus trabajadores el coste de una medida de presión dirigida al Gobierno y han advertido de que, en un momento en el que los ciudadanos están llamados a las urnas el 29 de noviembre, resulta difícilmente justificable utilizar la actividad empresarial como «tablero» para influir en el proceso electoral.
Las organizaciones empresariales han reclamado que el periodo electoral se afronte desde el «sosiego y la normalidad democrática» y han situado entre sus prioridades la seguridad jurídica y el normal funcionamiento de las empresas.
La posición adquiere especial relevancia en el debate sobre vivienda. Los empresarios consultados por DEMÓCRATA no sitúan únicamente el problema en las medidas concretas que pueda aprobar el Gobierno, sino en la necesidad de aumentar la oferta. Más viviendas, más construcción y menos incertidumbre regulatoria aparecen como algunas de las condiciones que consideran necesarias para ampliar el mercado.
Lorenzo Amor: «Bienvenidas sean por fin las elecciones»
Dentro del ámbito empresarial, la reacción más contundente ha llegado de Lorenzo Amor, presidente de ATA y vicepresidente de CEOE. Apenas conocido el anuncio de Sánchez, Amor celebró públicamente la convocatoria.
«Siempre es una buena noticia que se convoquen elecciones y dar la palabra a la ciudadanía», afirmó. A su juicio, «ahora era más necesario que nunca». El presidente de ATA recordó que la legislatura termina sin nuevos Presupuestos Generales del Estado y calificó de «nefasta» la situación para los autónomos, a los que atribuyó pérdida de poder adquisitivo y un aumento de trabas, impuestos y cotizaciones. «Bienvenidas sean por fin las elecciones y que la ciudadanía decida su futuro», concluyó.
La posición de Amor introduce un matiz respecto al tono más institucional de CEOE: desde el ámbito de los autónomos sí se ha producido una valoración abiertamente favorable del adelanto electoral, vinculada sobre todo al agotamiento de una legislatura sin Presupuestos y a la necesidad de que las urnas permitan definir un nuevo escenario político.
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Una agenda económica que no puede esperar
El adelanto electoral llega además cuando permanece abierta una larga lista de asuntos económicos pendientes. La disolución de las Cortes deja en suspenso buena parte de la agenda legislativa y mantiene prorrogados los Presupuestos de 2023 por cuarto año consecutivo. Entre las materias afectadas figuran reformas económicas, fiscales y laborales que estaban pendientes de tramitación.
Es precisamente en este punto donde las demandas trasladadas por los empresarios durante el Congreso de la Empresa Familiar adquieren una dimensión que va más allá de la propia convocatoria electoral. El mensaje que trasladan las fuentes consultadas por DEMÓCRATA no es tanto qué partido debe gobernar como qué condiciones necesita el tejido productivo para afrontar los próximos años.
La vivienda aparece entre las prioridades, pero también la productividad, la educación, el talento, la digitalización, la energía y la capacidad de España para atraer y mantener inversión.
En el Congreso, Juan José Cano, presidente de KPMG en España, reclamó acelerar las reformas necesarias para mejorar la competitividad y situó entre los ámbitos prioritarios la energía, la soberanía digital, la industria y la defensa, los mercados de capitales, la simplificación y estabilidad regulatoria y el talento.
El denominador común que emerge de estas posiciones es, por tanto, más económico que político: estabilidad para decidir, seguridad jurídica para invertir y reglas que no cambien constantemente.
Tiempos difíciles
Los empresarios sostienen a DEMÓCRATA que vienen tiempos difíciles y que habrá que afrontar los problemas con consenso y transversalidad. No plantean que desaparezcan las diferencias políticas, sino que las decisiones que afectan a la economía y a la actividad empresarial tengan una perspectiva que trascienda el corto plazo.
En este tiempo concreto, su reclamación es sencilla: pensar sin ruido para poder tomar decisiones importantes. Y hacerlo sobre cuestiones de fondo -vivienda, salarios, educación, tecnología, talento, inversión- para las que, según las fuentes empresariales consultadas, España sigue necesitando respuestas duraderas.