La crisis ferroviaria que ha provocado la dimisión de Óscar Puente y la salida del presidente de Adif no se ha cerrado con esos dos movimientos. Carlos Cuerpo ha asumido temporalmente las competencias de Transportes y ha comenzado una ronda de contactos con los responsables del sector y las organizaciones sindicales, mientras siguen pendientes las reivindicaciones sobre seguridad y mantenimiento de la red. En este escenario, no se pueden descartar nuevos cambios en los equipos directivos de las empresas ferroviarias y del Ministerio.
La primera salida fue la de Puente, que presentó su dimisión como ministro después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que fallecieron 69 personas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, encomendó entonces a Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, el despacho de los asuntos de Transportes de forma transitoria.
Al día siguiente, el presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, presentó también su renuncia durante una reunión con Cuerpo. El nuevo responsable de Transportes confirmó que la había aceptado y calificó la decisión de "acertada". Según explicó en una entrevista en TVE, Marco de la Peña había alegado motivos similares a los expuestos por Puente. El directivo llevaba al frente del gestor de infraestructuras desde septiembre de 2024.
Las primeras reuniones de Cuerpo con la cúpula ferroviaria
Una de las primeras decisiones de Cuerpo tras asumir las competencias fue convocar a los principales responsables del área ferroviaria. El 4 de noviembre se reunió con Marco de la Peña y con el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano. El encuentro terminó con la dimisión del presidente de Adif.
Al día siguiente, el nuevo responsable de Transportes mantuvo una reunión con el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, Santano y representantes del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf). Fue el primer contacto con los representantes de los conductores desde el cambio al frente del Ministerio y se enmarcó en los intentos de acercamiento para abordar el conflicto laboral y las demandas de seguridad.
La reunión no se tradujo en avances. Semaf la definió como una primera toma de contacto y aseguró que había trasladado a Cuerpo el malestar de los trabajadores y sus exigencias de un cambio estructural en la seguridad ferroviaria. El sindicato anunció que el Ministerio había convocado un nuevo encuentro para este viernes, 6 de noviembre.
Los maquinistas mantienen las huelgas y reclaman cambios en seguridad
La falta de avances mantiene abierto el conflicto con los maquinistas. Semaf conserva las convocatorias de huelga en Renfe para los días 10 y 12 de noviembre y ha anunciado también un paro el día 17 para los conductores de distintas operadoras ferroviarias. La organización sostiene que las movilizaciones responden al retraso en el cumplimiento de los compromisos de seguridad alcanzados con el Ministerio y las empresas públicas después del accidente de Adamuz.
El sindicato reclama medidas transversales para todo el sector, que permitan anteponer la seguridad a los intereses comerciales y operativos de las compañías. Entre sus reivindicaciones figura la aplicación de los compromisos acordados el 9 de febrero, que contemplaban grupos de trabajo para revisar y desarrollar procedimientos y normas de seguridad. Semaf sostiene que esos trabajos no han avanzado al ritmo comprometido.
La presión no procede únicamente de los maquinistas. El comité general de empresa de Adif acordó por unanimidad convocar una jornada de huelga de 24 horas para el 17 de noviembre, además de una concentración ante el Congreso el día 16. UGT ha señalado que el accidente de Urda ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de abordar deficiencias estructurales y de no limitar el análisis de las responsabilidades al último eslabón de la cadena ferroviaria.
La crisis va más allá de los relevos en la dirección
Las salidas de Puente y Marco de la Peña se producen después de dos accidentes mortales en la alta velocidad en menos de un año: el de Adamuz, en Córdoba, que dejó 46 fallecidos, y el de Urda, con 69 víctimas mortales. La sucesión de tragedias ha situado bajo presión la gestión de la infraestructura, el mantenimiento, los protocolos de seguridad y la organización del trabajo ferroviario.
Cuerpo ha señalado que su prioridad es restablecer la confianza en la red ferroviaria y ha defendido que ya se habían adoptado medidas en materia operativa, tecnológica, de protocolos y de recursos destinados al mantenimiento. También ha destacado el incremento de la inversión prevista por Adif para los próximos años.
Sin embargo, las reuniones con los sindicatos no han cerrado el conflicto y las convocatorias de huelga siguen sobre la mesa. La nueva etapa de Transportes comienza, por tanto, con dos vacantes o relevos de primer nivel ya producidos, una negociación laboral abierta y la exigencia de cambios en el funcionamiento del sistema. La continuidad de los actuales responsables de Renfe y de la Secretaría de Estado queda así dentro de las incógnitas que tendrá que despejar Cuerpo al frente del Departamento.