El embajador de EEUU en Turquía pide no ver las sanciones como un juicio al país

El embajador de EEUU en Turquía recalca que las sanciones a Golden Global Bank se dirigen a una entidad concreta y no al sistema financiero turco.

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El embajador de Estados Unidos en Turquía, Tom Barrack Europa Press/Contacto/Marek Ladzinski

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El embajador de Estados Unidos en Turquía, Tom Barrack, ha pedido a las autoridades de Ankara que no interpreten las últimas sanciones anunciadas por Washington contra el banco turco Golden Global Bank y dos de sus filiales como una evaluación general sobre Turquía, sino como una acción puntual vinculada a su supuesta implicación en el movimiento de fondos en favor de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán.

Barrack ha recalcado que la decisión del Departamento del Tesoro estadounidense debe leerse como una medida dirigida de forma concreta a la conducta de una entidad financiera específica y no como un cuestionamiento del conjunto del sistema bancario turco.

“Sería un grave error” considerar estas sanciones como un juicio sobre el país, ha reiterado el diplomático, que ha destacado que la prioridad de Ankara debería ser mantener un sistema financiero “limpio, fiable y fuera del alcance de quienes abusarían de él”.

En un mensaje difundido en redes sociales, el embajador ha insistido en que “La salud del sistema financiero turco no está en entredicho; lo que sí estaba en juego era la conducta de una institución”, y ha recalcado igualmente que “la relación entre Estados Unidos y la República de Turquía es mucho más amplia que cualquier institución o cualquier día”.

Barrack ha encuadrado la medida en la estrategia de presión máxima sobre Irán impulsada por Washington. A su juicio, “La campaña de máxima presión de Washington contra el régimen iraní depende del cierre, uno por uno, de los canales a través de los cuales Teherán blanquea las ganancias de sus actividades”.

En esta línea, ha defendido que “Esta designación apunta a la conducta de una entidad, no a una nación, ni a un sistema bancario, ni a un aliado”, presentando la decisión del Tesoro como una aplicación de la normativa estadounidense destinada a salvaguardar la integridad del sistema financiero internacional.

El representante estadounidense ha explicado que, durante todo el proceso previo y posterior a la imposición de las sanciones, se han mantenido contactos directos y constantes entre Washington y las autoridades turcas. Ha valorado de forma positiva la reacción de Ankara, al considerar que ha optado por encarar las cuestiones planteadas y reforzar los mecanismos de transparencia y supervisión.

En este contexto, Barrack ha puesto la cooperación entre ambos gobiernos como ejemplo de la solidez de la relación bilateral, rechazando que las discrepancias en el ámbito financiero deban asumirse automáticamente como un deterioro de la alianza estratégica entre los dos países.

El embajador ha recordado que “En lo que respecta a la estabilidad de la región y la seguridad de las rutas y el comercio de los que dependen nuestros dos pueblos, Estados Unidos y Turquía están del mismo lado, como lo han estado en pruebas más difíciles que esta”, subrayando así la coincidencia de intereses en el terreno geopolítico.

Según Barrack, la forma en que se está gestionando este episodio puede incluso servir para afianzar los lazos entre Washington y Ankara. A su entender, la actuación de Estados Unidos, la reacción de las autoridades turcas y el compromiso compartido con una mayor transparencia pueden acabar convirtiéndose en una demostración de la capacidad de ambos socios para encarar juntos momentos de tensión.

Las palabras del embajador llegan después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impusiera sanciones al Golden Global Bank, al que acusa de facilitar la financiación de estructuras destinadas a proteger los activos iraníes en el extranjero, en el marco de su “guerra económica” contra Teherán.

Como resultado de la medida, todos los bienes y activos del Golden Global Bank en territorio estadounidense han quedado congelados y se han vetado las transacciones y operaciones relacionadas con esta entidad con sede en Estambul.

De acuerdo con las pesquisas de Washington, Golden Global Bank habría sido constituido “con el propósito de permitir que la red de intermediarios financieros iraníes transfiriera los ingresos petroleros de China a Turquía, donde luego los cambistas de dicha red podrían convertirlos en efectivo y oro”. Además, según la Casa Blanca, el banco turco habría facilitado “a sabiendas” transferencias hacia cuentas controladas por las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán.

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