El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha advertido este martes sobre el aumento de los ataques llevados a cabo en los últimos días por el Ejército de Israel contra Líbano, que han provocado decenas de víctimas civiles, unido a la “angustia” generada por las constantes órdenes de evacuación.
El máximo responsable de la ONU se ha declarado “profundamente preocupado por la escalada de las operaciones militares israelíes en el sur de Líbano, especialmente en Nabatiyé”, donde este lunes han perdido la vida más de una decena de personas, entre ellas dos menores, como consecuencia de estos bombardeos.
Guterres “condena el creciente número de víctimas civiles” causado por unos ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) “cada vez más intensos”, ha indicado su portavoz, Stéphane Dujarric, en una comparecencia ante la prensa en la que también ha lamentado “la angustia y el desplazamiento provocados por las órdenes de evacuación y las escenas de destrucción y devastación masivas” en territorio libanés.
En esta línea, el secretario general de la ONU se muestra “especialmente alarmado” por los bombardeos contra hospitales y personal sanitario —al menos 135 paramédicos libaneses han muerto a manos de Israel desde principios de marzo— y por las “restricciones al acceso humanitario”.
Ha subrayado que “los civiles y los bienes de carácter civil deben protegerse en todo momento” conforme al Derecho Internacional. “Los ataques dirigidos contra ellos son inaceptables”, ha insistido.
Guterres ha exigido el cese “inmediato” de las hostilidades y ha instado al Gobierno de Benjamin Netanyahu a retirar sus fuerzas desplegadas en el país vecino.
Las autoridades libanesas han elevado este lunes a 4.381 los fallecidos y a más de 12.400 los heridos desde el inicio de la ofensiva del Ejército israelí el pasado 2 de marzo en el sur del país, en el marco de unos ataques que continúan pese al alto el fuego en vigor.
Líbano e Israel alcanzaron el 26 de junio un principio de acuerdo con mediación de Estados Unidos que establecía las bases de un alto el fuego permanente y contemplaba el restablecimiento de la soberanía libanesa en el sur, así como el desarme del partido-milicia chií Hezbolá, punto que el grupo ha rechazado de forma tajante.
Desde entonces, Israel ha esgrimido motivos de seguridad y la negativa de Hezbolá al pacto para mantener sus operaciones militares en el sur de Líbano, en el contexto de la nueva invasión desencadenada después de que la formación chií lanzara proyectiles contra territorio israelí en respuesta a la ofensiva conjunta iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.