La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha instado este viernes a la comunidad internacional a movilizar 49,6 millones de dólares (alrededor de 43 millones de euros) con el fin de asistir con urgencia a las poblaciones golpeadas por las devastadoras inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra registrados en el norte de Nepal.
Según la petición de la OCHA, esta financiación permitirá proporcionar ayuda esencial a más de 84.000 personas afectadas por el desastre. Con este llamamiento, el organismo de la ONU busca respaldar el plan de respuesta elaborado por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, que ha diseñado una operación de cuatro meses para corregir las carencias operativas críticas señaladas por el propio Gobierno nepalí.
El propósito principal es impedir un aumento del sufrimiento y la aparición de brotes de enfermedades a medida que se aproxima el invierno en las comunidades cercanas a la cordillera del Himalaya.
Para reducir el impacto inmediato y salvaguardar a las poblaciones más vulnerables, la respuesta coordinada se orienta a cubrir las necesidades humanitarias básicas en distintos ámbitos. En primer lugar, la OCHA contempla transferencias directas de dinero en efectivo para que los hogares de las zonas más castigadas puedan adquirir los productos esenciales que requieren y, al mismo tiempo, dinamizar las economías locales.
En el caso de las comunidades desplazadas por la emergencia, la agencia prevé la entrega de materiales de refugio adaptados a condiciones de frío intenso, junto con el reparto de unidades solares portátiles a los hogares, con el objetivo de restablecer el suministro de electricidad y la iluminación básicos en áreas desconectadas de la red.
El plan incluye igualmente actuaciones para reparar las infraestructuras de agua dañadas, mediante la instalación de sistemas de purificación rápida y la distribución de productos de higiene, con el fin de contener la propagación de enfermedades.
En el ámbito sanitario, se desplegarán clínicas móviles de emergencia para ofrecer atención médica inmediata y apoyo nutricional, mientras los equipos de protección se encargarán de reunir a los niños que hayan quedado separados de sus familias. Paralelamente, los equipos de ayuda proporcionarán alimentos de emergencia y se ocuparán de la gestión del ganado que haya sobrevivido, con el propósito de salvaguardar los medios de vida de las comunidades rurales.