Ceuta no ha celebrado este 2 de septiembre su día sola. Miles de personas han salido este miércoles a las calles de la ciudad autónoma y de numerosos municipios españoles para mostrar su apoyo a los ceutíes más de un mes después de la entrada masiva de migrantes de los días 30 y 31 de julio. Una jornada planteada inicialmente como una muestra de solidaridad territorial que, conforme avanzaba la tarde, ha dejado también masivas criticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
Las banderas de España y de Ceuta han dominado las imágenes de la jornada. En la ciudad autónoma se han escuchado gritos de "Ceuta unida jamás será vencida", "Un caballa nunca se rinde" y "Ceuta no se vende, se defiende". A cientos de kilómetros, consignas similares se repetían en Madrid, Valencia o Barcelona, acompañadas en numerosos momentos por peticiones de dimisión e insultos dirigidos al presidente del Gobierno.
El origen de la movilización era doble. Una iniciativa ciudadana había comenzado a extenderse a través de las redes sociales y, posteriormente, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) convocó a los ayuntamientos a concentrarse a las 20.00 horas. Antes de la jornada, más de 260 municipios habían respaldado oficialmente las convocatorias, según Europa Press. La FEMP defendió durante todo el día que el objetivo era trasladar "cariño, apoyo y solidaridad" a la ciudad autónoma y negó que las protestas tuvieran una finalidad partidista.
Ceuta convierte su día en una reivindicación
El epicentro emocional de las movilizaciones estaba, inevitablemente, en Ceuta. Allí, las calles próximas a las Murallas Reales comenzaron a llenarse antes de las 19.00 horas con vecinos de todas las edades, banderas españolas y ceutíes y camisetas con mensajes de defensa de la ciudad.
La marcha arrancó con una pregunta que resumía parte del clima político de las últimas horas: "¿Dónde están los informes?". La consigna llegó después de la polémica generada por el informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) remitido a la Audiencia Nacional sobre lo ocurrido a finales de julio.
A partir de ahí se sucedieron otros mensajes. "Yo soy español", "Un caballa nunca se rinde", "Ceuta unida jamás será vencida" o "Ceuta no se vende, se defiende" acompañaron una marcha en la que también se reclamó una "solución legal excepcional" para afrontar la situación de las personas que permanecen en la ciudad. Hubo también consignas mucho más duras, entre ellas "Invasores, expulsión", peticiones de dimisión del delegado del Gobierno e insultos contra Pedro Sánchez.
Al frente de la movilización se ha situado el presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas, que recibió aplausos a su incorporación. Tras la lectura del manifiesto, ha agradecido el respaldo recibido desde el resto de España. "Gracias a los españoles que nos dicen que no estamos solos", afirmó antes de insistir en uno de los mensajes repetidos durante la marcha: "Ceuta no se vende, se defiende".
La concentración daba así continuidad a una jornada institucional diferente a cualquier otro Día de Ceuta. La crisis migratoria ha condicionado durante más de un mes la vida política y social de una ciudad que este miércoles trató de convertir su festividad en una demostración colectiva de respaldo y en una exigencia de soluciones.
Cibeles concentra la protesta de Madrid
Madrid ha reunido una de las principales movilizaciones del día. Unas 150.000 personas se concentraron en la capital, según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno, en una protesta cuyo principal escenario estuvo en los alrededores de la plaza de Cibeles.
Desde bastante antes de las 20.00 horas ya había miles de asistentes frente al Palacio de Cibeles, hasta el punto de obligar a cortar el tráfico. Banderas nacionales y de Ceuta llenaron el entorno del Ayuntamiento mientras los primeros gritos contra Pedro Sánchez comenzaban a escucharse entre los concentrados.
Los políticos con Ceuta
En Cibeles han estado el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, el líder de Vox, Santiago Abascal, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. PP y Vox habían anunciado previamente que se volcarían con las movilizaciones, mientras el Gobierno y el PSOE han cuestionado desde un primer momento el carácter apartidista de la convocatoria y han acusado a los populares de utilizar políticamente a la FEMP.
Feijóo elevó el tono contra el Ejecutivo desde la propia concentración. "Una ciudad española ha sido invadida, ha sido ocupada, y lo ha sido, lamentablemente, con el conocimiento del Gobierno de España", afirmó, antes de acusar al Consejo de Ministros y a Sánchez de haber mentido sobre la información disponible acerca de la crisis. Abascal sostuvo, por su parte, que el Gobierno estaba mintiendo y aseguró que "lo sabían muchos ministros".
Almeida ha buscado situar la movilización en un plano territorial y europeo. "La frontera de Ceuta es la frontera de todos los españoles y de Europa", defendió, antes de señalar que cualquier presión sobre la frontera ceutí afecta al conjunto del país.
Madrid acogió al mismo tiempo otra concentración frente al Congreso de los Diputados, promovida por la iniciativa ciudadana "Por Ceuta" y cuyos organizadores reivindicaron su carácter apartidista. Allí se escucharon consignas como "No es migración, es invasión" y también insultos contra Sánchez. La Policía Nacional tuvo que intervenir en un altercado entre algunos manifestantes y un periodista.
La capital fue también escenario de una movilización de signo contrario. En la plaza de Callao, colectivos antirracistas se concentraron para defender el apoyo a Ceuta sin vincularlo a mensajes contra los inmigrantes, con consignas como "Europa, canalla, abre la muralla" y "fuera racistas de las instituciones".
Valencia y Barcelona se suman a la movilización
Las protestas se extendieron mucho más allá de Madrid. Miles de personas llenaron la plaza del Ayuntamiento de Valencia, donde las banderas de España y Ceuta volvieron a marcar la imagen de la concentración. "Ceuta no estás sola", "Ceuta se defiende" y las peticiones de dimisión de Sánchez estuvieron entre los mensajes escuchados durante la tarde. La convocatoria reunió, entre otros, al president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá.
En Barcelona, alrededor de 500 personas se congregaron en la plaza Sant Jaume, según la información recogida durante la protesta. La afluencia llegó a saturar los accesos y los Mossos d'Esquadra desplegaron un dispositivo para separar la movilización de apoyo a Ceuta de otra concentración antirracista celebrada en el mismo entorno. Entre los cánticos volvieron a aparecer "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende" y "Yo soy español".
La convocatoria había alcanzado previamente una dimensión nacional. La FEMP había llamado a los 8.132 ayuntamientos españoles a mostrar su solidaridad con Ceuta y distintas localidades organizaron actos propios durante la jornada. La Federación sostuvo que la iniciativa pretendía que los ceutíes sintieran el respaldo del municipalismo español, mientras la disputa entre PP y PSOE sobre el carácter de las movilizaciones acompañó la convocatoria desde los días anteriores.
Del apoyo a Ceuta a la protesta contra el Gobierno
La fotografía final del 2 de septiembre ha sido doble. La defensa de Ceuta ha conseguido movilizar a miles de personas lejos de la ciudad autónoma, pero buena parte de las concentraciones ha terminado convirtiéndose también en un escaparate del descontento con la actuación del Gobierno durante la crisis.
La polémica sobre qué información recibió el Ejecutivo antes del 30 de julio, las discrepancias sobre el papel de Marruecos y el informe policial conocido esta semana han alimentado buena parte de ese clima. Las movilizaciones han llegado, además, en vísperas de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso, donde este jueves tendrá que explicar personalmente la actuación del Gobierno ante la crisis.