Quién es Roberto Vannacci, el exgeneral que amenaza con romper el equilibrio de la derecha italiana

El militar retirado irrumpió en la política tras convertir en superventas un libro cargado de mensajes contra la inmigración, el feminismo y los derechos LGTBI. Después de romper con la Liga y fundar Futuro Nacional, los sondeos sitúan ya a su partido entre el 8% y el 12%, por delante de dos socios de Giorgia Meloni. Su programa propone desde un "patriarcado mediterráneo" hasta un endurecimiento radical de la ciudadanía y la inmigración

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A la derecha, Roberto Vannacci, exgeneral italiano. Europa Press.

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Roberto Vannacci ha pasado en apenas tres años de ser un general prácticamente desconocido fuera de los círculos militares a convertirse en uno de los principales problemas políticos para Giorgia Meloni. El militar retirado italiano, de 57 años, dirige ahora Futuro Nacional, una formación de ultraderecha que los sondeos sitúan ya por encima de la Liga de Matteo Salvini y de Forza Italia, dos de los partidos que sostienen al actual Gobierno italiano.

Su ascenso comenzó en 2023 con la publicación de El mundo al revés, un libro convertido en fenómeno editorial y caracterizado, según relata El País, por planteamientos racistas, sexistas y homófobos. La popularidad obtenida llevó a la Liga a incorporarlo como candidato para las elecciones europeas de 2024, en las que obtuvo 555.980 votos personalesgracias al sistema de listas abiertas. La maniobra terminó volviéndose contra Salvini: en febrero de 2026, Vannacci abandonó la formación y fundó su propio partido.

De general de élite a líder político

Antes de entrar en política, Vannacci desarrolló una larga carrera en las Fuerzas Armadas italianas. Fue comandante de una unidad paracaidista de élite, participó en misiones en Irak y Afganistán y ejerció como agregado militar de la Embajada de Italia en Moscú entre 2020 y 2022. Esa trayectoria militar forma parte ahora de su identidad política: defiende una mayor presencia del Ejército en la sociedad y propone introducir formación castrense en los colegios y cursos de "defensa y seguridad nacional" en la enseñanza superior.

Futuro Nacional celebró en junio su primer congreso y ya cuenta con ocho diputados procedentes de partidos de la coalición gubernamental, cuyos integrantes se denominan a sí mismos "futuristas". Durante las últimas semanas, la formación ha publicado un extenso programa con el que Vannacci intenta ocupar un espacio político todavía más a la derecha que Hermanos de Italia y la Liga.

Qué significa su "patriarcado mediterráneo"

Uno de los conceptos que más controversia ha provocado es el denominado "patriarcado mediterráneo". Vannacci lo presenta como un modelo destinado a formar "hombres fuertes" capaces de controlar sus emociones y proteger a las mujeres, dentro de una visión de sociedad asentada en la familia tradicional, la identidad nacional y la cultura cristiana.

A partir de esa idea, el programa plantea medidas como restringir durante gran parte del día la presencia de personas LGTBI en televisión, eliminar las uniones civiles y el delito de feminicidio o dejar de considerar el aborto un derecho. También propone que cada hijo otorgue a sus padres papeletas de voto adicionales y rebajar de 14 a 12 años la edad de imputación penal de los menores.

La formación utiliza además una retórica explícitamente nostálgica y nacionalista, con referencias a la tradición romana y cristiana y apelaciones a conceptos como "ardor, virtud y sacrificio". Vannacci ha recurrido también a símbolos y expresiones vinculados históricamente al fascismo italiano, aunque en algunos casos ha negado esa interpretación.

Inmigración: 20 años para obtener la ciudadanía

La inmigración es otro de los pilares de su proyecto. Futuro Nacional propone un plan de "remigración" de 22 puntos, que contempla expulsar a determinados extranjeros cuando terminen sus contratos laborales, restringir el acceso a ayudas sociales y endurecer los procedimientos de repatriación.

Para conseguir la ciudadanía italiana, el partido plantea exigir 20 años de residencia, superar un examen de italiano y firmar una declaración de "asimilación a la civilización griega, romana y cristiana". También pretende favorecer los permisos de entrada de personas procedentes de países de mayoría cristiana frente a otros orígenes.

Por qué preocupa a Giorgia Meloni

El problema para Meloni no es únicamente ideológico, sino electoral. Los sondeos citados por El País colocan a Futuro Nacional entre el 8% y el 12% de intención de voto, mientras la Liga ronda el 4,4% y Forza Italia el 7,1%. Si esas cifras se mantuvieran en unas elecciones, Vannacci se convertiría en la segunda fuerza de la derecha italiana, solo por detrás de Hermanos de Italia.

El mayor perjudicado sería Matteo Salvini. La Liga había fichado al general precisamente para aprovechar su popularidad y ahora observa cómo el nuevo partido amenaza con absorber una parte sustancial de su electorado. Para Meloni el dilema es distinto: enfrentarse frontalmente a Vannacci podría obligarla a moderarse y distanciarse de parte del espacio político del que procede, pero incorporarlo a una futura coalición supondría convivir con un socio difícil de controlar.

La situación afecta incluso a la reforma electoral que prepara el Gobierno de cara a los comicios de 2027. Una de las opciones estudiadas pasa por introducir un doble turno entre las dos coaliciones más votadas, un sistema que podría dejar fuera a Futuro Nacional en la segunda vuelta y favorecer que sus votantes terminen apoyando a Meloni. El riesgo es que, precisamente por esa expectativa, Vannacci concentre todavía más voto de castigo en la primera ronda.

Su relación con Rusia también genera polémica

Su etapa como agregado militar en Moscú y sus posiciones sobre la guerra de Ucrania han abierto otro frente. Vannacci se opone al envío de armas a Kiev y apuesta por restablecer las relaciones con Vladímir Putin. El Financial Times llegó a definirlo como "el caballo de Troya de Rusia en Italia", según recoge la información de El País.

Futuro Nacional afronta además dos denuncias presentadas por un sindicato militar. Una Fiscalía de Roma estudia si podría existir un intento de reconstitución del partido fascista, delito previsto en la legislación italiana, mientras la jurisdicción militar analiza la presencia de miembros de las Fuerzas Armadas en activo dentro de la dirección del partido. Los abogados de la formación niegan que exista una incompatibilidad penal.

Vannacci utiliza esas investigaciones para alimentar su discurso contra el sistema y se presenta como un político ajeno a los partidos tradicionales. Su habilidad en redes sociales, su recurso constante a la provocación y una agenda situada a la derecha de la actual coalición han hecho el resto. A poco más de un año de las próximas elecciones, el exgeneral ya no es una anomalía dentro de la política italiana: es un competidor capaz de cambiar las cuentas de Meloni y, sobre todo, de poner en serios problemas a la Liga de Salvini.

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