Roberto Vannacci sacude a la derecha italiana: su partido supera a la Liga y Forza Italia en los sondeos

El general retirado Roberto Vannacci se ha convertido en un nuevo problema para Giorgia Meloni. Su formación, Futuro Nacional, se mueve ya entre el 8% y el 12% de intención de voto, por encima de la Liga y Forza Italia, mientras presenta un programa con propuestas sobre inmigración, familia, derechos LGTBI y militarización de la sociedad. El Gobierno italiano estudia además una reforma electoral que podría limitar su capacidad para alterar el equilibrio de la derecha

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Bandera de Italia. DPPI / AFP7 / Europa Press

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Roberto Vannacci ha dejado de ser una figura marginal dentro de la derecha italiana para convertirse en un actor capaz de alterar los equilibrios políticos del país. El general retirado, de 57 años, irrumpió en la esfera pública en 2023 con el libro El mundo al revés y fue fichado posteriormente por la Liga para las elecciones europeas de 2024. En febrero de este año rompió con la formación de Matteo Salvini y creó su propio partido, Futuro Nacional (FN), al que ya se han incorporado ocho diputados procedentes de partidos que forman parte del Gobierno.

Su crecimiento está empezando a preocupar a la coalición de Giorgia Meloni. Los sondeos citados en la información sitúan a Futuro Nacional entre el 8% y el 12% de los votos, frente al 4,4% de la Liga y el 7,1% de Forza Italia. De confirmarse esos porcentajes, Vannacci podría convertirse en la segunda fuerza del espacio de la derecha italiana, solo por detrás de Hermanos de Italia.

El "patriarcado mediterráneo" de Vannacci

Futuro Nacional celebró en junio su primer congreso y durante las últimas semanas ha presentado un amplio programa político. Uno de sus conceptos centrales es lo que Vannacci denomina "patriarcado mediterráneo", un modelo que, según sus propias palabras, persigue formar "hombres fuertes" capaces de dominar sus emociones y proteger a las mujeres.

El documento incorpora numerosas propuestas que han generado polémica. Entre ellas figura restringir la presencia de personas LGTBI en televisión entre las seis de la mañana y las once de la noche, eliminar el delito de feminicidio y las uniones civiles y dejar de considerar el aborto como un derecho. También propone que cada hijo permita a sus padres disponer de papeletas adicionales en las elecciones y bajar de los 14 a los 12 años la edad de responsabilidad penal de los menores.

Su programa defiende además una mayor presencia de las Fuerzas Armadas en la vida cotidiana. Vannacci plantea introducir educación militar en los colegios, cursos de defensa y seguridad nacional en la enseñanza superior y campamentos destinados a atraer a jóvenes hacia el Ejército.

Un endurecimiento radical de la política migratoria

La inmigración ocupa igualmente una posición central. Futuro Nacional plantea un programa de "remigración" de 22 puntos que contempla la expulsión de extranjeros cuando finalice su contrato de trabajo y la eliminación del acceso a determinadas ayudas sociales. El partido quiere también que los reconocimientos médicos de inmigrantes sean realizados por médicos militares.

Para obtener la ciudadanía italiana, Vannacci propone exigir 20 años de residencia, superar un examen de italiano y firmar una declaración de "asimilación" a la tradición griega, romana y cristiana. Además, plantea dar preferencia en los permisos de entrada a ciudadanos procedentes de países de mayoría cristiana.

El programa utiliza una retórica abiertamente identitaria y presenta a Futuro Nacional como una derecha vinculada a la tradición romana y cristiana, la familia, la seguridad y el mérito. El propio Vannacci ha recurrido asimismo a referencias y símbolos relacionados con el pasado fascista italiano, aunque en algunos casos ha rechazado esa interpretación.

De la Liga a competir directamente con Salvini

La evolución de Vannacci resulta especialmente incómoda para Matteo Salvini. La Liga lo incorporó como candidato en las europeas de 2024 pensando que podía aprovechar su popularidad, pero el exgeneral consiguió por sí solo 555.980 votos en un sistema de listas abiertas. Ahora su nueva formación amenaza directamente el espacio electoral de quien fue su partido.

Salvini y Meloni han endurecido durante los últimos meses parte de su discurso sobre seguridad e inmigración, pero Vannacci tiene la ventaja de encontrarse en la oposición y poder llevar sus mensajes mucho más lejos sin tener responsabilidades de gobierno.

Su ascenso plantea así una difícil decisión a Meloni: combatirlo puede obligarla a distanciarse de una parte de su propio electorado más radical, mientras incorporarlo a una futura coalición supondría aceptar un socio potencialmente difícil de controlar.

La reforma electoral entra en juego

La aparición de Futuro Nacional también altera los cálculos para las próximas elecciones generales italianas, previstas en principio para 2027. Meloni ya trabajaba desde antes en una modificación del sistema electoral, pero el crecimiento de Vannacci ha añadido una nueva variable.

Una de las fórmulas que se estudian sería establecer un doble turno entre las dos coaliciones más votadas. Ese diseño podría dejar fuera a Futuro Nacional de una eventual segunda vuelta y facilitar que sus votantes terminasen apoyando a la coalición encabezada por Meloni. Sin embargo, también existe el riesgo de que Vannacci concentre todavía más voto de protesta durante la primera vuelta y debilite al bloque gubernamental.

Rusia y dos investigaciones judiciales

El exgeneral también ha generado controversia por sus posiciones internacionales. Fue agregado militar de la Embajada italiana en Moscú entre 2020 y 2022, rechaza el envío de armas a Ucrania y defiende restablecer las relaciones con Vladímir Putin. El Financial Times lo ha definido como "el caballo de Troya de Rusia en Italia", según recoge la información.

Paralelamente, un sindicato militar ha presentado dos denuncias contra Futuro Nacional. Una Fiscalía de Roma estudia un posible delito de reconstitución del partido fascista, mientras la jurisdicción militar analiza la presencia de miembros del Ejército en activo entre los dirigentes de la formación. Los abogados de FN niegan que exista incompatibilidad penal y sostienen que, en todo caso, podría tratarse de una cuestión disciplinaria.

Vannacci, mientras tanto, intenta presentarse como un político ajeno al sistema y explota intensamente las redes sociales, incluso mediante vídeos realizados con inteligencia artificial. Esa estrategia, unida a un discurso más radical que el de las fuerzas actualmente en el Gobierno, lo ha convertido en uno de los principales factores de incertidumbre para la derecha italiana de cara a 2027.

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