El presidente del Gobierno de España ha recurrido este martes al sarcasmo para defender el expediente de la SEPI y recordar que, las ayudas de la pandemia eran créditos remunerados. No obstante, la empresa Plus Ultra, señalada por la Justicia y motivo por el cual José Luis Rodríguez Zapatero está imputado, por la presunta intervención de su rescate, todavía no ha amortizado los 53 millones de capital y aún negocia un nuevo calendario de pagos.
Pedro Sánchez ha defendido este martes con rotundidad la actuación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en la concesión de 53 millones de euros a Plus Ultra durante la pandemia. Lo ha hecho recurriendo al sarcasmo y asegurando que el expediente se ha revisado «por activa, por pasiva y por perifrástica» sin que, a su juicio, haya aparecido ninguna irregularidad.
«El expediente de Plus Ultra es intachable», ha proclamado el presidente del Gobierno durante su comparecencia de balance del curso político. Sánchez ha querido separar la legalidad administrativa de la ayuda de la investigación abierta en la Audiencia Nacional, que trata de determinar si existió una trama de influencias alrededor de la aerolínea y cuál fue el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Sin embargo, la respuesta presidencial ha dejado sin aclarar dos aspectos centrales. Sánchez no ha explicado si el Gobierno descarta que hubiera un aviso anticipado sobre la concesión de la ayuda —el denominado soplo— ni ha precisado cuánto dinero ha devuelto Plus Ultra de los 53 millones aportados por el Estado.
La respuesta a esta última cuestión es relevante: la compañía ha pagado alrededor de 12 millones de euros en intereses, pero no ha amortizado todavía ningún euro del capital. Además, negocia con la SEPI una modificación del calendario inicialmente pactado.
«No fue un rescate, sino un préstamo»
Para defender la operación, Sánchez ha desplazado el foco desde el caso concreto de Plus Ultra hacia el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), creado en julio de 2020 para sostener a compañías afectadas por las restricciones y la paralización económica provocadas por la pandemia.
El presidente ha insistido en que aquellas operaciones no consistieron en entregar subvenciones a fondo perdido. Eran préstamos sujetos a devolución y remunerados con intereses. El fondo fue dotado inicialmente con 10.000 millones de euros y gestionado por la SEPI, aunque finalmente distribuyó 3.255,8 millones entre 30 empresas.
Sánchez ha cuestionado, por ello, que se utilice de forma recurrente el término «rescate». En sentido jurídico y financiero, tiene razón al distinguir entre una subvención y una financiación reembolsable. Sin embargo, la operación sí fue una ayuda pública extraordinaria destinada a evitar la insolvencia de una empresa que, en aquel momento, no podía obtener recursos suficientes en el mercado.
El caso de Plus Ultra
Plus Ultra recibió en marzo de 2021 un préstamo ordinario de 19 millones de euros, cuyo vencimiento estaba previsto para 2026, y otro participativo de 34 millones, que debía devolverse en 2028. La suma total ascendió a 53 millones.
La aerolínea sostiene que se encuentra al corriente de sus obligaciones y que ha pagado aproximadamente 12 millones en intereses. No obstante, todavía no ha devuelto el principal. La compañía aplazó en marzo el pago de los 19 millones correspondientes al préstamo ordinario y negocia con la SEPI un nuevo plan de amortización.
El Gobierno ha justificado la revisión por el aumento del precio del queroseno, los problemas operativos derivados de la situación de Venezuela y el cambio de las condiciones del mercado aéreo. El fondo estudia ahora un nuevo plan de viabilidad que, según el Ejecutivo, debe garantizar tanto la continuidad de la compañía como la recuperación de los recursos públicos.
Por tanto, la financiación no ha resultado gratuita para Plus Ultra, pero tampoco puede considerarse recuperada. El Estado ha cobrado intereses, mientras los 53 millones de capital siguen pendientes de devolución.
Una legalidad administrativa que no cierra la investigación
Sánchez ha apoyado su defensa en los distintos controles realizados sobre el expediente. La SEPI sostiene que Plus Ultra cumplió los requisitos establecidos para acceder al fondo. El Tribunal de Cuentas concluyó también que el organismo público aplicó adecuadamente la normativa relativa a las condiciones de financiación.
La primera investigación penal sobre la concesión de la ayuda fue archivada en 2023 al no apreciarse indicios suficientes de delito. Para el Gobierno, esos pronunciamientos confirman que la decisión se adoptó conforme al procedimiento establecido.
La nueva causa que instruye la Audiencia Nacional plantea, sin embargo, preguntas diferentes. No se limita a revisar si los documentos administrativos fueron tramitados correctamente, sino que investiga una posible estructura de tráfico de influencias, los pagos efectuados a intermediarios y el eventual destino irregular de parte del dinero.
La afirmación de que el expediente administrativo fue correcto no permite resolver por sí sola si existieron influencias externas, información privilegiada o actuaciones delictivas fuera del circuito formal de la SEPI. Del mismo modo, la existencia de una investigación penal tampoco demuestra que la concesión fuera ilegal ni que los investigados cometieran los delitos que se les atribuyen.
Sánchez evita pronunciarse sobre el supuesto soplo
Uno de los puntos que el presidente ha dejado sin responder es la declaración de Julio Martínez Martínez, amigo de Zapatero y administrador de la consultora Análisis Relevante. Martínez aseguró ante el juez que el expresidente conocía anticipadamente los pasos que se estaban dando para conceder la financiación pública a Plus Ultra y que «marcaba» las actuaciones que debían seguirse.
Preguntado por esta versión, Sánchez ha evitado aclarar si el Gobierno ha comprobado la existencia de una posible filtración desde la SEPI o desde algún departamento del Ejecutivo.
«Esa es su versión. Yo no opino sobre versiones y estrategias de defensa», se ha limitado a responder.
El presidente no ha negado expresamente que pudiera producirse un aviso anticipado ni ha anunciado una comprobación interna para determinar quién conocía el sentido de la decisión antes de su aprobación formal. Ha trasladado toda la cuestión a la investigación judicial.
Zapatero niega tajantemente haber intervenido. «No es que no influyera, es que no hablé con nadie», declaró recientemente en una entrevista en RTVE. El expresidente sostiene que no mantuvo conversaciones con miembros del Gobierno ni con responsables de la SEPI sobre la ayuda a Plus Ultra y rechaza haber recibido información privilegiada.
La Audiencia Nacional deberá determinar ahora qué credibilidad concede a las distintas versiones y si existe alguna prueba documental, económica o testifical que acredite una intervención del expresidente.
«No soy el portavoz de Zapatero»
Sánchez ha mantenido su respaldo político a Zapatero y ha reclamado respeto para su presunción de inocencia. «Por parte del Gobierno de España y del partido, que me honro en dirigir, cuenta con nuestro apoyo», ha señalado.
Sin embargo, ha marcado distancias cuando se le ha preguntado por las explicaciones pendientes del expresidente y por determinados elementos de la investigación. «Yo no soy el portavoz de Zapatero. Él dará explicaciones cuando considere», ha respondido.
La fórmula permite a Sánchez combinar el apoyo político con la negativa a asumir como propias todas las explicaciones del antiguo jefe del Ejecutivo. El presidente ha insistido en que la investigación se encuentra todavía en una fase inicial y que "habrá que esperar para conocer en qué deriva".
El juez José Luis Calama investiga una presunta estructura organizada destinada al ejercicio ilícito de influencias. Entre los elementos analizados figuran los pagos realizados por Plus Ultra a intermediarios, las relaciones entre estos y Zapatero y la posibilidad de que se hubieran utilizado contactos políticos para favorecer a la compañía.
Los entonces presidente y consejero delegado de Plus Ultra, Julio Martínez Sola y Roberto Roselli, han admitido pagos a Julio Martínez Martínez, amigo del expresidente. Entre ellos figura una comisión equivalente al 1% de la financiación, alrededor de 530.000 euros. Ambos han sido citados para declarar como investigados los días 7 y 8 de septiembre.
La defensa de Zapatero sostiene que sus actividades profesionales fueron legales, estuvieron declaradas y no guardaron relación con la concesión del préstamo. El expresidente conserva plenamente la presunción de inocencia.
Intereses pagados, capital pendiente
La intervención de Sánchez ha convertido la naturaleza del fondo en el principal argumento defensivo. El presidente ha recalcado que las empresas beneficiarias tenían que devolver el dinero con intereses y que el Estado no regaló los recursos.
Ese razonamiento explica cómo funcionaba el FASEE, pero no responde al estado concreto del préstamo de Plus Ultra. A diferencia de Air Europa, que devolvió anticipadamente los 475 millones recibidos más los intereses, Plus Ultra no ha amortizado todavía el capital.
La aerolínea ha abonado unos 12 millones en concepto de intereses y afirma que cumple sus obligaciones. Pero ha tenido que aplazar el vencimiento de 19 millones y busca extender también el calendario general de devolución. La SEPI estudia esa petición.
Así, el Estado ha obtenido una remuneración por la financiación, pero mantiene expuestos los 53 millones concedidos en 2021. La devolución dependerá de la viabilidad futura de la aerolínea y de las nuevas condiciones que acuerde con el fondo.
La frase de Sánchez sobre la legalidad «intachable» del expediente constituye la defensa política más contundente realizada hasta ahora por el Gobierno. Pero no despeja las preguntas que permanecen abiertas: si alguien conoció o comunicó anticipadamente la decisión, si hubo intermediación política y cuándo recuperará el Estado los 53 millones prestados a Plus Ultra.