El Gobierno sufrió este viernes un duro revés parlamentario. El Congreso tumbó los dos decretos-ley de vivienda aprobados el martes en Consejo de Ministros con los que el Ejecutivo buscaba responder tanto a las exigencias de la calle como a sus socios. Tras el Pleno, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en una inusual intervención en el hemiciclo fue el último de los parlamentarios en defender los textos que se sometían a examen, abandonó las Cortes y se dio el fin de semana para valorar sus próximos pasos.
La derrota abre un escenario que hasta hace apenas unos días Moncloa rechazaba contemplar. El adelanto electoral ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una posibilidad que está siendo analizada. Fuentes del Gobierno consultadas por DEMÓCRATA el viernes tampoco cierran ya esa puerta. "En Moncloa estamos tranquilos, toca pensar y reflexionar. La decisión solo la conoce una persona, y es el propio Sánchez. No descartamos nada, pero él decide y toca reflexionar", señalaban.
Y entre tanto, la calle reclama respuestas. Al tiempo que los diputados votaban la derogación de ambos reales-decretos, cientos de personas se manifestaban a las puertas de un Congreso custodiado por un fuerte despliegue policial para exigir los congregados en el hemiciclo sacar adelante los textos del Ejecutivo. Con el 'no' de sus señorías, la incógnita reside en la decisión de Sánchez, con un telón de fondo en forma de miles de personas acampadas en la madrileña Puerta del Sol que este sábado a las 12 tienen previsto inciar una marcha convocada por el Sindicato de Inquilinas para pedir una huelga general.
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Otra reflexión, pero solo durante un fin de semana
Este nuevo periodo de "reflexión" inevitablemente remite a abril de 2024. Entonces, Sánchez publicó una carta a la ciudadanía y suspendió durante cinco días su agenda pública para decidir si continuaba como presidente del Gobierno con motivo de la investigación judicial abierta contra su esposa, Begoña Gómez. Finalmente compareció en Moncloa para anunciar que seguía al frente del Ejecutivo.
Ahora ya no hay una carta y los cinco días que dedicó entonces a reflexionar sobre su continuid al frente de la Presidencia del Gobierno se reducen a un fin de semana. La incógnita que planea sobre estos dos días es cuánto tiempo quiere prolongar la legislatura después de perder una votación que el propio Gobierno había convertido en una cuestión de primer orden en su legislatura como lo es la vivienda.
Si desea mantener abierta una de las fechas que se manejan para un eventual adelanto electoral -el 29 de noviembre aparece entre las posibilidades contempladas- el calendario le obligaría a poner en marcha la convocatoria prácticamente de inmediato. La reflexión, por tanto, cuenta con un reloj de arena que se consume a cada minuto que pasa.
Sánchez piensa y la calle continúa movilizada
Pero durante ese fin de semana ocurrirá algo más. La movilización por la vivienda que ha acompañado toda la tramitación de los decretos no termina con su derrota parlamentaria.
Este viernes, después de la votación, las protestas regresaron a la Puerta del Sol, donde había prevista una Asamblea General para decidir el futuro de una acampada que sigue ocupando el kilómetro 0 del país. La organización ha hecho un llamamiento para convocar una huelga general por la vivienda. Precisamente este sábado a las 12.00 horas hay prevista una manifestació en Madrid por este motivo.
Los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT analizan también distintas fórmulas de movilización después de la caída de los decretos.
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Entre los dirigentes socialistas partidarios de adelantar las elecciones existen incluso voces que plantean esperar a comprobar la afluencia de las manifestaciones de este fin de semana antes de activar una eventual convocatoria.
Sin embargo, esto no significa que Sánchez haya condicionado su decisión a la respuesta de la calle. Las movilizaciones se desarrollarán durante las horas en las que el presidente estará valorando qué hacer con la legislatura. Algo que, en última instancia, es su decisión.
El riesgo de colocarse detrás de una movilización que nació en la calle
Las protestas por la vivienda no nacieron en Moncloa. El Ejecutivo ha intentado responder a una movilización que se aceleró tras el desahucio de Maricarmen y que terminó concentrando buena parte de su presión sobre los dos decretos aprobados esta semana.
La derrota parlamentaria permite ahora al PSOE dirigir la responsabilidad hacia los partidos que han votado en contra. El partido acusó durameente este viernes a PP, Vox, Junts y UPN de haber hecho caer medidas destinadas a proteger a los inquilinos.
Pero las organizaciones movilizadas tampoco han entregado al Gobierno la dirección de las protestas. El Sindicato de Inquilinas sostiene que comienza una nueva etapa de movilización y mantiene reivindicaciones que van más allá de las medidas incluidas en los decretos rechazados.
El desafío ahora para Sánchez consiste precisamente en interpretar una protesta que el Gobierno no controla, pero cuya evolución puede modificar el escenario político en el que tendría que decidir unas elecciones.
Las señales del Gobierno apuntan al adelanto
El escenario electoral ha ganado peso durante toda la jornada. Algunos dirigentes del PSOE y miembros del Gobierno defienden una convocatoria y sitúan en el entorno del presidente una expectativa muy elevada de adelanto antes de final de año.
Hay, por tanto, señales internas favorables al adelanto. El propio Gobierno se cuidó ese viernes de mantener abiertas todas las opciones. Fuentes de Moncloa pidieron "calma" y "prudencia" después de las votaciones y trasladaron que ahora toca analizar cómo responder al problema de la vivienda.
Una reflexión con una pregunta difícil de explicar
El argumento que tendrá que resolver durante el fin de semana es bien distinto al de 2024. Entonces debía decidir si continuaba personalmente. Ahora tiene que determinar si la derrota parlamentaria en vivienda supone un cambio suficientemente profundo como para poner fin anticipadamente a la legislatura.
Si el diagnóstico del Gobierno es que España afronta un problema social de suficiente gravedad como para haber aprobado dos reales decretos-ley y reclamar su convalidación apelando directamente a la vida de millones de ciudadanos, la cuestión será explicar por qué la derrota de esas medidas conduce a unas elecciones o, por el contrario, por qué permite continuar gobernando.
Sánchez tendrá que escoger entre ambas respuestas. Y esta vez la reflexión tendrá lugar mientras fuera de Moncloa continúa una movilización que precisamente reclama soluciones inmediatas. El primer sábado de la nueva reflexión de Sánchez será un sábado con protestas por la vivienda y un Gobierno pendiente de decidir si todavía existe recorrido para la legislatura.
El desenlace de aquella reflexión de 2024 fue la continuidad. El de esta solo lo conoce, de momento, Pedro Sánchez.