Científicos de la Facultad de Medicina Duke-NUS (Singapur) han constatado que el envejecimiento de las células del sistema inmunitario no progresa de forma uniforme con la edad, sino que se acelera en torno a los 40 años y vuelve a intensificarse después de los 60, con patrones distintos en hombres y mujeres.
El trabajo, difundido en la revista ‘Nature Communications’, pretende aportar datos que ayuden a entender por qué las mujeres, aunque suelen tener una esperanza de vida mayor, presentan más riesgo que los hombres de padecer enfermedades vinculadas al envejecimiento y al sistema inmunitario.
Para ello, el equipo analizó la actividad genética de 3,8 millones de células inmunitarias individuales procedentes de 1.828 personas sanas con edades comprendidas entre los 19 y los 97 años.
Los resultados revelaron que los genes implicados en la síntesis de ARN y de proteínas sufren un deterioro más acusado en dos tramos concretos del envejecimiento: primero alrededor de los 40 años y, de nuevo, pasada la barrera de los 60.
“Comprender qué impulsa estos periodos de envejecimiento inmunitario podría ayudarnos a identificar cuándo y para quién las intervenciones podrían ser más beneficiosas. También podría esclarecer por qué algunas enfermedades autoinmunes afectan de forma desproporcionada a las mujeres”, ha explicado el autor principal del estudio, Jacques Behmoaras, del Centro de Ciencia de Datos Biomédicos de la Facultad de Medicina Duke-NUS.
Linfocitos T y envejecimiento del sistema inmunitario
Los investigadores evaluaron cómo envejece cada subtipo de célula inmunitaria en hombres y mujeres y observaron que los linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco esencial para la defensa frente a infecciones, son los que presentan las modificaciones más marcadas en la actividad genética en ambos periodos de edad identificados.
“Comprender qué impulsa estos cambios no lineales en los linfocitos T a lo largo del tiempo será un paso importante. Los cambios en la función de los linfocitos T podrían ayudar a explicar por qué los adultos mayores son más susceptibles a las infecciones y las afecciones inflamatorias”, ha apuntado el autor del estudio Antonio Bertoletti, del Programa de Investigación de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Facultad de Medicina Duke-NUS.
El artículo señala además que el tipo de linfocitos T que sufre cambios profundos entre los 40 y los 60 años no es el mismo, lo que apunta a funciones más especializadas según la etapa vital.
Igualmente, la manera en que estos linfocitos T especializados ajustan su actividad a lo largo de los años difiere entre hombres y mujeres, lo que refuerza la idea de trayectorias de envejecimiento inmunitario específicas por sexo.
“El estudio nos ofrece un mapa más detallado de cómo cambia el sistema inmunitario humano a lo largo de la vida y, lo que es más importante, cómo difieren esas trayectorias entre hombres y mujeres. Este conocimiento es fundamental si queremos dejar de abordar el envejecimiento con un enfoque único para todos y avanzar hacia estrategias más precisas para mantener la salud a medida que las personas envejecen”, ha destacado la profesora Sheemei Lok, vicedecana interina de investigación de Duke-NUS.