Inflamación y humo del tabaco, posibles claves en la cefalea en racimos según investigaciones del Instituto Karolinska

Dos estudios del Instituto Karolinska relacionan inflamación, genes y humo del tabaco con el desarrollo de la cefalea en racimos.

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La inflamación del organismo, ciertos cambios en la regulación genética y la exposición a compuestos presentes en el humo del tabaco podrían estar implicados en el desarrollo de la cefalea en racimos, de acuerdo con dos recientes trabajos del Instituto Karolinska (Suecia).

La cefalea en racimos es un trastorno neurológico poco habitual que se manifiesta con ataques bruscos de dolor de cabeza extremadamente intenso. Por la severidad del dolor, a veces se conoce como “cefalea suicida”, y sus causas de fondo continúan siendo en gran parte desconocidas.

En estas dos investigaciones, el equipo del Instituto Karolinska examinó tanto factores genéticos como ambientales que podrían intervenir en la aparición de la cefalea en racimos.

Análisis genéticos y papel del sistema inmunitario

En el primero de los estudios, los científicos revisaron factores de riesgo genético ya descritos en anteriores estudios de asociación del genoma completo (GWAS), en los que se compara el genoma completo de personas con y sin la patología.

El trabajo incluyó análisis genéticos de más de 1.500 participantes, además de estudios moleculares en muestras de sangre, células cutáneas y ADN de subgrupos más reducidos de pacientes y controles sanos. Los hallazgos se han difundido en la revista “The Journal of Headache and Pain”.

El grupo investigador confirmó la importancia de siete genes previamente vinculados con la cefalea en racimos y comprobó que varios de ellos muestran una expresión diferente en quienes padecen este trastorno. Seis de los siete genes se encuentran activos en células del sistema inmunitario o relacionados con vías de señalización inflamatoria del cuerpo.

“Esto refuerza la hipótesis de que el sistema inmunitario y la inflamación pueden desempeñar un papel central en la cefalea en racimos. Varios de estos genes influyen en las mismas vías de señalización biológica, lo que nos proporciona pistas importantes sobre los mecanismos que se encuentran detrás de la enfermedad”, ha explicado Caroline Ran, profesora asociada del Centro de Cefalea en Racimos del Departamento de Neurociencia del Instituto Karolinska.

Impacto del humo del tabaco y metales pesados

El segundo trabajo, publicado en la revista “Cephalalgia”, analizó si la exposición a componentes del humo del tabaco modifica la regulación de los genes en personas con cefalea en racimos. Investigaciones previas ya habían observado que quienes sufren este trastorno fuman con más frecuencia que la población general.

Para ello, se estudiaron muestras de sangre, ADN y líquido cefalorraquídeo de pacientes y de individuos sanos que actuaron como grupo de control. El número de participantes varió entre 26 y 79, según el tipo de análisis efectuado.

Los pacientes con cefalea en racimos presentaban marcadores compatibles con una mayor exposición a metales pesados y a otras sustancias derivadas del humo del tabaco. Además, mostraban alteraciones en marcadores que regulan la metilación del ADN, un proceso que condiciona el nivel de actividad de distintos genes.

“Este estudio no puede demostrar una relación de causa y efecto, pero los resultados sugieren que factores ambientales, como los metales pesados presentes en el humo del tabaco, pueden interactuar con mecanismos biológicos relacionados con la cefalea en racimos”, señala Andrea Carmine Belin, profesora asociada del Centro de Cefalea en Racimos del Departamento de Neurociencia del Instituto Karolinska.

Los autores destacan que ambas investigaciones tienen limitaciones. Los análisis biológicos se llevaron a cabo en grupos relativamente reducidos y varios de los resultados deberán verificarse en estudios con un mayor número de participantes.

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