Italia reducirá del 0,9% al 0,6% del PIB el incremento adicional previsto para el gasto en defensa dentro de su próximo plan presupuestario. La decisión busca contener el impacto de las nuevas partidas sobre unas cuentas públicas condicionadas por una deuda que se acercará al 139% del PIB.
El recorte afecta al incremento adicional que Italia pretendía financiar mediante la cláusula nacional de escape de las reglas fiscales europeas. El Gobierno de Giorgia Meloni mantiene así el aumento del gasto militar, pero reduce la parte extraordinaria que había previsto incorporar a los presupuestos de 2027 y 2028.
La deuda condiciona las nuevas cuentas
Las nuevas previsiones sitúan el déficit de 2026 en el 2,9% del PIB, por debajo del límite del 3% establecido por las reglas fiscales europeas. El dato permitiría a Italia continuar con la reducción del déficit iniciada tras el 3,1% registrado en 2025.
La deuda sigue siendo el principal condicionante de las cuentas. La Comisión Europea había previsto en mayo que alcanzaría el 138,5% del PIB en 2026 y el 139,2% en 2027.
El nuevo escenario se produce además con unos costes de financiación más elevados y una inflación que alcanzó el 4,1% en septiembre. El Gobierno estudia utilizar parte del margen presupuestario para aliviar el impacto de los precios de la energía sobre hogares y empresas.
El crecimiento mejora para 2026
Las previsiones revisadas elevan el crecimiento esperado de la economía italiana en 2026 hasta cerca del 1%, frente al 0,6% calculado en abril. Para 2027, en cambio, el Ejecutivo mantiene una previsión de crecimiento próxima al 0,6%.
El presupuesto de 2027 será el último de la actual legislatura antes de las elecciones nacionales previstas para el próximo año. El Ejecutivo de Meloni deberá concretar durante las próximas semanas cómo distribuye el margen disponible entre defensa, energía y el resto de partidas presupuestarias.