Ante una sala de prensa en el Parlamento Europeo abarrotada, como en pocas ocasiones ocurre en Bruselas, el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha abierto la puerta a que la Unión Europea dé un giro en su política de colaboración con Marruecos “si no se respeta la frontera”. Una relación que mantiene al continente como el principal socio comercial de Rabat, con intercambios de mercancías que superaron los 50.000 millones de euros en 2023.
La advertencia del presidente ceutí llega en un momento en el que la relación entre la Unión Europea y Marruecos mantiene una importante dimensión económica, comercial y estratégica. Precisamente por ello, Vivas ha situado la gestión de la frontera y el respeto a su condición europea en el centro de sus reivindicaciones ante las instituciones comunitarias. “No se debe mantener una política de colaboración si no se respetan las fronteras”, ha replicado Vivas, solicitando a los miembros de la Eurocámara que la próxima semana tomen una postura “inequívoca, poniendo de manifiesto que las fronteras de Ceuta son europeas”.
El presidente quiere que esa posición se materialice en un “tratamiento específico para las dos ciudades autónomas en la frontera con África que sirva como palanca para garantizar la estabilidad”. Del mismo modo, ha solicitado una reforma del Pacto de Migración y Asilo, al ser “la única frontera terrestre comunitaria con el continente africano”.
La relación comercial con Marruecos, en el foco
Al ser cuestionado a la salida por esa “colaboración” entre la Unión Europea y Marruecos, el presidente ha puesto el ojo en los acuerdos comerciales que ambas partes mantienen “e incluso están negociando en estos momentos”. El dirigente cree que estos acuerdos no se pueden mantener mientras no haya una relación de respeto ante un socio que pone en duda. “Es imposible que una movilización de 80.000 personas ocurra sin que Marruecos tenga conocimiento”, ha sentenciado desde Bruselas.
🔴 Juan Jesús Vivas (@JuanVivasLara), en Bruselas: “Ceuta no está en venta, Ceuta no se vende, Ceuta no se rinde, Ceuta se defiende. Ese clamor se ha convertido hoy en una causa nacional. Si naufraga Ceuta, naufraga España y naufraga Europa”.
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La dimensión económica de la relación entre ambas partes convierte, precisamente, esta cuestión en uno de los principales elementos sobre los que Vivas pretende llamar la atención de las instituciones comunitarias. La Unión Europea mantiene con Marruecos una relación comercial de especial relevancia, mientras que Ceuta reclama que la dimensión estratégica de la frontera tenga también un reflejo político y financiero. En este sentido, el presidente de Ceuta ha situado la gestión de la frontera no únicamente como una cuestión vinculada a la política migratoria, sino también como un asunto directamente relacionado con la seguridad, la estabilidad y la propia presencia de la Unión Europea en uno de sus límites exteriores.
Vivas señala a la Policía marroquí
De hecho, el presidente ha ido un paso más allá al recordar a la prensa internacional que “hay informes de la Policía Nacional que muestran cómo la Policía marroquí acompañaba a los ciudadanos a la frontera”. “No es la primera vez que lo hacen y utilizan nuestra frontera para desestabilizar a la ciudad”, ha sentenciado.
Las palabras de Vivas sitúan así el comportamiento de Marruecos en el centro de las explicaciones sobre la presión migratoria sufrida por Ceuta. El presidente considera que la dimensión de los movimientos registrados en la frontera requiere una respuesta europea y que la Unión no puede permanecer al margen de una situación que afecta directamente a una de sus fronteras exteriores. La petición de Vivas a las instituciones comunitarias pasa, por tanto, por reforzar la consideración europea de Ceuta y por establecer mecanismos que permitan responder ante situaciones de presión migratoria que, a su juicio, trascienden la capacidad de actuación de la propia ciudad autónoma.
En este escenario, el presidente ceutí ha reclamado que la condición europea de la frontera se traduzca en una mayor implicación institucional de Bruselas, tanto desde el punto de vista político como desde el financiero.
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Por la tarde, el presidente se dirigirá a la Comisión Europea para solicitar “que se implique”. Lo que, en la práctica, viene a significar “que haya una presencia permanente de Europa en la frontera”.
La petición busca que la respuesta europea no se limite a una declaración política, sino que tenga también una plasmación concreta sobre el terreno. Para Vivas, la situación de Ceuta requiere una mayor presencia de las instituciones comunitarias en una frontera que considera estratégica para el conjunto de la Unión Europea. Del mismo modo, ha solicitado que se implique de forma financiera “para reforzar la frontera y atender la emergencia humanitaria en lo que se refiere a la acogida de menores no acompañados”.
Esta última cuestión ocupa un lugar central en las demandas de la ciudad autónoma. La llegada de menores no acompañados supone una presión añadida sobre los recursos de Ceuta, que reclama que el coste de la acogida y de la gestión de esta situación sea abordado también desde una perspectiva europea.

La reclamación se produce además en pleno debate sobre la aplicación del Pacto de Migración y Asilo, cuya implementación deberá articular una respuesta común de los Estados miembros ante las situaciones de presión migratoria en las fronteras exteriores de la Unión. Vivas considera que la posición geográfica de Ceuta justifica un tratamiento específico dentro del marco comunitario, precisamente por su condición de frontera terrestre de la Unión Europea con África. Una especificidad que, según el presidente, debería servir como instrumento para garantizar tanto la estabilidad de la ciudad como la protección de la frontera exterior comunitaria.