China, Irán y Rusia han arremetido este miércoles contra el borrador de resolución impulsado por Estados Unidos y el E3 —formado por Francia, Reino Unido y Alemania— en el que se solicita al Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) que traslade el expediente del programa nuclear iraní al Consejo de Seguridad de la ONU por supuestos incumplimientos de sus compromisos de no proliferación.
En una declaración conjunta, los tres países han subrayado que “sostenemos que los intentos del E3 de invocar el llamado mecanismo 'snapback' son nulos y carentes de efecto legal”, cargando contra el texto por no mencionar de forma “explícita” los ataques de Estados Unidos, e Israel, que “constituyen la causa raíz y el factor principal subyacente a la situación actual”.
En el mismo comunicado, han denunciado que “los repetidos ataques contra las instalaciones nucleares del Irán bajo salvaguardias del OIEA, junto con las continuas amenazas de nuevas agresiones, que condenamos enérgicamente, constituyen una situación sin precedentes en la historia del organismo y afectan a los propios cimientos del Tratado de no Proliferación”.
También han remarcado que, pese al contexto de tensión, Teherán ha seguido colaborando con la agencia y ha respondido “positivamente a las solicitudes de acceso a la central nuclear de Bushehr a mediados de septiembre de 2026, tal y como se refleja en el reciente informe del director general”, Rafael Grossi.
Según Pekín, Teherán y Moscú, la propuesta occidental supone “otro intento más para ejercer una presión adicional sobre Irán y socavar la cooperación” entre el país y el OIEA. A su juicio, “la supuesta 'remisión' al Consejo de Seguridad de la ONU carece de fundamento jurídico, pretende agravar la situación y es incompatible con el compromiso declarado por los coautores con la diplomacia”.
En este sentido, han insistido en que la crisis solo podrá encauzarse “mediante el cese inmediato y permanente de todos los ataques, la eliminación de las amenazas de nuevas agresiones, y el reconocimiento de que todas las cuestiones legítimas relativas al programa nuclear del Irán deben abordarse exclusivamente mediante el diálogo y la diplomacia, como única vía viable para avanzar”.
Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania han elaborado recientemente un proyecto de resolución para su eventual debate en la Junta de Gobernadores del OIEA, en el que reclaman elevar el caso al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU, recordando que Irán está obligado legalmente a declarar todo su material y actividades nucleares y a permitir el acceso de los inspectores.
El OIEA ya dio luz verde en junio, poco antes de los ataques estadounidenses, a otra resolución presentada por los mismos países, en la que se instaba a Teherán a aclarar sus reservas restantes de uranio enriquecido y a facilitar la entrada de los inspectores a sus instalaciones nucleares.
Una eventual remisión al Consejo de Seguridad trasladaría el expediente a un órgano con capacidad para adoptar decisiones jurídicamente vinculantes. No obstante, las posibilidades de que la iniciativa salga adelante son reducidas, dado que Rusia y China disponen de derecho de veto.