Las autoridades nicaragüenses han decidido clausurar de forma oficial su Embajada en República Dominicana, una determinación que se produce tras varias semanas de creciente fricción entre ambos gobiernos y después de que el Ejecutivo dominicano llamara a consultas a su embajadora en Managua a raíz de la suspensión de los comicios anunciada por el presidente Daniel Ortega.
El cierre ha sido confirmado por el Ministerio de Exteriores de República Dominicana, que en una nota difundida a través de sus redes sociales ha señalado que “toma nota de la decisión del Gobierno de la República de Nicaragua de cerrar su Embajada en Santo Domingo”.
En ese mismo comunicado, la Cancillería dominicana ha recordado que el pasado 23 de julio el Gobierno de Luis Abinader decidió llamar a consultas a su representante diplomática acreditada en Managua, Acsamary Guzmán Nina, en respuesta a la deriva política en el país centroamericano.
“Desde entonces, la Embajada dominicana se mantiene a nivel de encargado de negocios interino. La República Dominicana continuará dando seguimiento a la evolución de las relaciones bilaterales, conforme a los canales y prácticas establecidos en el ámbito diplomático”, ha añadido el Ministerio de Exteriores, subrayando que las relaciones se gestionarán a partir de ahora mediante los cauces diplomáticos habituales.
En paralelo a esta escalada diplomática, el presidente Ortega declaró a mediados de julio que no habrá nuevas elecciones en Nicaragua, país que dirige de forma ininterrumpida desde 2007, y acusó a la oposición de pretender enriquecerse con recursos del Estado, adelantando además su intención de promover un paquete de leyes para afianzar su continuidad en el poder.
El exguerrillero y actual secretario general del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que contribuyó al derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza e instauró un nuevo régimen en 1979 inspirado en la experiencia de la guerrilla cubana, volvió a la Presidencia en 2007 y desde entonces se ha mantenido al frente del país. A sus 80 años, sigue encabezando el Ejecutivo junto a Rosario Murillo, quien hoy ejerce como copresidenta tras haber ocupado entre 2017 y 2025 la Vicepresidencia, figura suprimida tras su ascenso.