La posibilidad de que Felipe VI viaje a Ceuta vuelve a estar en el debate. Nadie duda de que ese desplazamiento se producirá, aunque no está nada claro el momento concreto. En plena crisis migratoria, el monarca se comprometió con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, a viajar a la misma, pero el Gobierno no lo consideró oportuno en aquel momento. Ahora, cuando todavía resta mucho para que vuelva la normalidad, Vivas, según La Razón, estaría presionando para que la visita se produja el próximo 2 de septiembre, coincidiendo con el Día de Ceuta. Desde el Gobierno no se han vuelto a refeir al asunto, aunque, tal y como ha publicado El País, el Ejecutivo, sin embargo, sí sondeó a través de un ministro la opción de que el rey realizara una llamada a Mohamed VI, aunque ese contacto finalmente no se produjo.
La última posición oficial conocida del Gobierno sobre el viaje fue expresada por el ministro Óscar López el 7 de agosto. Preguntado después de la reunión entre Felipe VI y Vivas, aseguró que el rey visitará Ceuta "cuando sea oportuno" y que habrá "coordinación absoluta" con el Gobierno. El mensaje confirmaba la perspectiva de una futura visita, pero evitaba comprometer una fecha y situaba su organización en el marco de la coordinación institucional entre la Casa Real y el Ejecutivo.
La Constitución
El artículo 56.3 de la Constitución Española establece que los actos del monarca estarán siempre refrendados en la forma prevista por el artículo 64 y que, salvo las excepciones constitucionales, carecen de validez sin ese refrendo. El artículo 64.1 dispone, a su vez, que los actos del rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, cuando corresponda, por los ministros competentes. El refrendo implica, además, según el apartado segundo, que quienes lo realizan asumen la responsabilidad de esos actos.
En una visita de la relevancia política y diplomática que tendría un desplazamiento a Ceuta en plena crisis con Marruecos, la coordinación con el Ejecutivo adquiere por ello una dimensión especialmente relevante.
El precedente de 2007 y la sensibilidad de Marruecos
La posibilidad de que Felipe VI viaje a Ceuta también ha reabierto el recuerdo de la visita de Juan Carlos I y la reina Sofía en noviembre de 2007. Aquel desplazamiento provocó una fuerte reacción diplomática de Marruecos, que expresó su rechazo y llamó a consultas a su embajador en Madrid.
Ese precedente ayuda a explicar por qué la visita actual se analiza también en clave de relaciones bilaterales. La eventual presencia del jefe del Estado en Ceuta tendría un evidente significado institucional, pero llegaría además en un momento especialmente sensible tras la crisis fronteriza de las últimas semanas.
La propia información de El País sobre el sondeo para una llamada a Mohamed VI sitúa en ese mismo contexto la prudencia con la que se está manejando cualquier iniciativa directa de Felipe VI relacionada con Marruecos.