Crisis de Ceuta: el PSOE 'enmudece' mientras la presión política se multiplica sobre el Gobierno

El Ejecutivo centra su comunicación en la gestión institucional y en la protección de los menores, mientras las voces del PP, la Comisión Europea, Juan Vivas, el Rey y los sindicatos policiales toman relevancia en esta crisis

6 minutos

Sede del PSOE en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

Sede del PSOE en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

6 minutos

Más leídas

La crisis migratoria de Ceuta sigue evolucionando sobre el terreno, pero también en el plano político. Mientras la ciudad continúa soportando una presión extraordinaria, con miles de inmigrantes aún presentes, un sistema de acogida tensionado y una creciente preocupación por la situación de los menores extranjeros no acompañados, el foco del debate público ha experimentado un cambio llamativo.

En los últimos días, la conversación política no la han protagonizado el PSOE ni el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El protagonismo lo han asumido otros actores: el presidente de Ceuta, Juan Vivas, con su comparecencia ante la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE) del Parlamento Europeo; el Partido Popular, que ha intensificado su ofensiva política en España y Bruselas; el Rey Felipe VI, que recibió este jueves a Vivas en Marivent; la Comisión Europea, que ha elevado la dimensión comunitaria de la crisis; y los sindicatos policiales, que mantienen sus denuncias sobre la falta de medios para afrontar una situación que consideran excepcional.

La gestión institucional continúa en manos del Ejecutivo. Sin embargo, el debate político ya no gira únicamente en torno a la actuación del Gobierno, sino sobre quién está marcando el relato de una crisis que ha dejado de ser exclusivamente española para convertirse también en un asunto europeo.

Una comunicación concentrada en pocos portavoces

Desde el inicio de la crisis, la respuesta pública del Gobierno ha recaído principalmente en el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y, de forma puntual, en otros miembros del Ejecutivo como la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Este viernes está previsto que la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, viaje a Ceuta para conocer la situación de los menores acogidos en la ciudad.

Incluso sus socios de Gobierno, Sumar, se han manifestado críticos con el Ejecutivo de Sánchez, exigiendo al reino aluita responsabilidades en esta crisis, pese a la colaboración podenderada por el ala socialista del Gobierno, y llegando a proponer a Portugal revisar la celebración del Mundial de Fútbol con Marruecos.   

Lo cierto es que, más allá de estas intervenciones, el PSOE no ha desplegado una estrategia política de amplio alcance comparable a la observada en otras crisis de gran impacto. Tampoco Pedro Sánchez ha utilizado, al menos hasta el cierre de esta edición, sus redes sociales para dirigirse directamente a la ciudadanía sobre la situación en Ceuta, una herramienta que sí ha empleado en otras ocasiones para fijar posición sobre asuntos de gran trascendencia política.

La crisis amplía el foco del debate político

A medida que han transcurrido los días, la crisis de Ceuta ha dejado de centrarse exclusivamente en la gestión inmediata de la llegada masiva de inmigrantes. El debate político se ha ido ampliando conforme aparecían nuevos frentes.

En primer lugar, continúa abierta la cuestión de la capacidad del Estado para responder a una presión migratoria sin precedentes en una ciudad de apenas 85.000 habitantes. A ello se suma la situación de los miles de menores extranjeros no acompañados acogidos en Ceuta, cuya tutela, distribución entre comunidades autónomas y protección jurídica han pasado a ocupar buena parte del debate institucional.

Al mismo tiempo, los sindicatos policiales mantienen sus denuncias sobre la insuficiencia de medios humanos y materiales para hacer frente a una crisis que consideran aún lejos de haberse estabilizado. Las advertencias sobre la posibilidad de nuevos intentos de entrada desde Marruecos también siguen presentes en el discurso de las organizaciones profesionales y de distintos responsables políticos.

La dimensión internacional constituye otro de los elementos que ha cobrado fuerza durante la última semana. Las relaciones con Marruecos, la cooperación en materia de control migratorio y el papel que debe desempeñar la Unión Europea en la protección de sus fronteras exteriores han pasado a ocupar un lugar central en la discusión política, especialmente tras la comparecencia del presidente de Ceuta, Juan Vivas, ante la comisión LIBE del Parlamento Europeo.

En paralelo, el Gobierno ha mantenido su mensaje centrado en la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la coordinación institucional y el cumplimiento de la legislación vigente respecto a los menores extranjeros no acompañados, mientras otros aspectos de la crisis han ido adquiriendo un creciente protagonismo en el debate político.

El PP intensifica su ofensiva en España y Bruselas

Entretanto, el Partido Popular ha situado la crisis de Ceuta en el centro de su estrategia política durante los últimos días. A las iniciativas registradas en el Congreso y en el Senado para reclamar explicaciones al Ejecutivo se ha sumado la ofensiva desarrollada en las instituciones europeas.

La convocatoria extraordinaria de la comisión LIBE del Parlamento Europeo, impulsada por el Grupo Popular Europeo, permitió que Juan Vivas trasladara directamente a Bruselas la situación que atraviesa la ciudad autónoma. Durante su intervención, el presidente ceutí reclamó una mayor implicación de Frontex, Europol y la Agencia Europea de Asilo, además de defender que la protección de una frontera exterior de la Unión no puede descansar exclusivamente en la colaboración de un tercer país.

El debate europeo ha reforzado una de las principales líneas argumentales del Partido Popular: que la crisis de Ceuta trasciende el ámbito migratorio y plantea interrogantes sobre la seguridad de las fronteras exteriores, la política común de inmigración y la respuesta que deben ofrecer las instituciones comunitarias cuando uno de sus territorios afronta una situación excepcional.

Mientras tanto, la actividad política en torno a la crisis ha seguido creciendo con nuevos pronunciamientos de responsables europeos, sindicatos policiales y administraciones implicadas, en un escenario en el que la conversación pública ya no depende exclusivamente de las iniciativas del Gobierno.

Europa deja de mirar solo a España

La intervención de Juan Vivas en Bruselas supone uno de los hitos políticos de la semana.

El presidente ceutí trasladó a los eurodiputados que la situación desborda la capacidad de la ciudad y reclamó una mayor implicación de Frontex, Europol y de la Agencia Europea de Asilo.

También defendió que la protección de una frontera exterior de la Unión no puede depender exclusivamente de un tercer país, una reflexión que conecta directamente con el debate sobre las relaciones entre España y Marruecos.

El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, evitó anunciar nuevas medidas, tampoco era su cometido ayer, pero coincidió en un principio político relevante: la seguridad de las fronteras exteriores debe reforzarse desde la propia Unión Europea.

Con ello, la crisis de Ceuta ha dejado de interpretarse únicamente como un problema bilateral para incorporarse plenamente a la agenda comunitaria.

El Rey y Juan Vivas proyectan una imagen institucional de alto impacto

Otro de los momentos más significativos de la semana ha sido la reunión entre Felipe VI y Juan Vivas en el Palacio de Marivent.

Aunque el encuentro se enmarca dentro de la actividad institucional del jefe del Estado durante su estancia estival en Mallorca, la fotografía adquiere una relevancia especial en el contexto actual.

Mientras la crisis continúa ocupando titulares nacionales e internacionales, la imagen institucional más potente de la jornada la protagonizaron el Rey y el presidente de Ceuta.

Una presión política desde frentes muy distintos

La singularidad de esta crisis reside en que las críticas al Ejecutivo no proceden de un único espacio político ni responden a un mismo planteamiento.

El PP centra sus reproches en la gestión política de la crisis y en la necesidad de asumir responsabilidades. Vox reclama medidas mucho más contundentes en materia de control fronterizo. Los sindicatos policiales exigen más medios para los agentes desplegados en Ceuta. Los socios parlamentarios del PSOE han puesto el foco en la protección de los menores y en las garantías jurídicas. Mientras tanto, la Comisión Europea ha abierto un debate sobre el refuerzo de las fronteras exteriores de la Unión.

Cada actor interpreta la crisis desde una perspectiva distinta. Esa diversidad de enfoques explica también las dificultades del Gobierno para construir un relato que responda simultáneamente a todas las críticas.

 

 

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?