El expresident de la Generalitat Carles Puigdemont puede regresar a España sin que se ejecute la orden nacional de detención que pesaba sobre él por la causa del procés. El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha dejado este martes sin efecto la medida después de que el Tribunal Constitucional estimara el recurso de Dolors Bassa contra la decisión del Supremo de excluir la malversación de la aplicación de la Ley de Amnistía.
La decisión afecta también a los exconsellers Antoni Comín y Lluís Puig, sobre quienes pesaban igualmente órdenes nacionales de detención. El cambio despeja el principal obstáculo que hasta ahora impedía a los tres regresar a España sin riesgo de ser arrestados por esta causa.
Sin embargo, levantar las órdenes de detención no equivale todavía a aplicarles definitivamente la amnistía. Son dos decisiones diferentes. Llarena ha eliminado la medida cautelar mientras estudia las consecuencias de la resolución del Constitucional, pero todavía deberá pronunciarse sobre la situación procesal de Puigdemont, Comín y Puig.
Qué ha cambiado para Puigdemont
El punto de inflexión se encuentra en la decisión adoptada este martes por el Tribunal Constitucional, que ha estimado por siete votos frente a cinco el recurso de amparo presentado por Dolors Bassa contra la interpretación que había realizado el Supremo de la Ley de Amnistía.
La discusión se centraba en la malversación. El Supremo había considerado que determinados hechos del procés quedaban fuera de la amnistía y esa interpretación había permitido mantener abierta la causa contra Puigdemont y conservar las órdenes de detención que pesaban sobre él, Comín y Puig. En 2024, el propio Supremo explicó que apreciaba en sus conductas las excepciones previstas por la ley para determinados delitos de malversación.
El pronunciamiento del Constitucional sobre Bassa altera ahora ese escenario. Aunque el recurso resuelto corresponde a la exconsellera y no directamente a Puigdemont, la doctrina fijada afecta a la interpretación de la malversación que había servido para negar la aplicación de la amnistía a otros dirigentes independentistas.
De ahí la rapidez de la decisión de Llarena. El instructor ha dejado sin efecto las órdenes nacionales antes de disponer del texto íntegro de la sentencia del Constitucional, a la espera de estudiar su alcance y adoptar las decisiones procesales correspondientes.
El efecto práctico es inmediato: las órdenes que hasta este martes permitían detener a Puigdemont, Comín y Puig han dejado de estar vigentes. El expresident puede, por tanto, entrar en España sin ser arrestado en ejecución de esas medidas.
Qué falta para que Puigdemont quede amnistiado
Aquí está la principal diferencia jurídica. El Constitucional no ha dictado directamente una resolución que archive la causa de Puigdemont. Corresponde al órgano judicial competente aplicar la amnistía a cada caso concreto.
La propia Ley Orgánica 1/2024 establece que un acto solo puede considerarse amnistiado cuando así haya sido declarado mediante resolución del órgano competente. Además, determina que la aplicación de la amnistía corresponde a los órganos judiciales en cualquier fase del proceso penal.
En el caso de Puigdemont, por tanto, el siguiente movimiento corresponde nuevamente a Pablo Llarena. El instructor deberá estudiar la sentencia del Constitucional y trasladar su doctrina a la causa que todavía mantiene abierta contra el expresident.
La ley establece además qué ocurre cuando la amnistía se aplica durante la fase de instrucción: el órgano judicial debe decretar el sobreseimiento libre, previa audiencia del Ministerio Fiscal y de las partes.
Ese es el paso que todavía separa la retirada de la orden de detención de la aplicación efectiva de la amnistía a Puigdemont.
¿Puede volver ya a España?
Sí puede regresar sin que se ejecute contra él la orden nacional de detención que hasta ahora permanecía vigente, porque Llarena la ha dejado sin efecto. Eso no significa, sin embargo, que todo el procedimiento judicial haya terminado.
La diferencia resulta especialmente importante después de años en los que el riesgo de detención había condicionado cualquier posible regreso del expresident. Puigdemont salió de España rumbo a Bélgica en 2017 y desde entonces su situación judicial ha estado vinculada a las distintas órdenes dictadas dentro de la causa del procés.
Ahora se abre un escenario distinto. La barrera inmediata para regresar ha desaparecido, pero el cierre de la causa mediante la aplicación de la amnistía todavía requiere una resolución judicial.
También hay que distinguir esa situación de cualquier decisión política sobre cuándo regresar. Que jurídicamente pueda entrar en España sin que se ejecute la orden retirada no significa que Puigdemont haya fijado ya una fecha para hacerlo.
Cuándo regresará Puigdemont
Por ahora, no hay una fecha de regreso confirmada. Fuentes de Junts y de su defensa sostienen que Puigdemont esperará a que la amnistía se le aplique efectivamente antes de volver a España.
La decisión introduce además un nuevo elemento en el calendario político, después de la convocatoria de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Un eventual regreso podría producirse así en las semanas previas a los comicios, aunque a día de hoy no existe una fecha confirmada ni puede darse por hecho que vaya a hacerlo durante la campaña.
La posición expresada por su entorno mantiene, por el momento, separadas las dos fases del proceso. La primera ya se ha producido: la orden nacional de detención ha quedado sin efecto. La segunda sigue pendiente: que el Supremo traslade la doctrina del Constitucional a su caso y resuelva definitivamente sobre la aplicación de la amnistía.