El euro ha superado este jueves los 1,17 dólares y ha alcanzado su nivel más alto frente a la divisa estadounidense en tres meses. Un euro más fuerte abarata para empresas y consumidores españoles las compras denominadas en dólares, pero también puede convertirse en un problema para los exportadores y las compañías que obtienen buena parte de sus ingresos en Estados Unidos.
La moneda común llegó durante la jornada del jueves hasta los 1,171 dólares, antes de perder parte del avance y regresar a la zona de 1,168 dólares. El movimiento se ha producido al mismo tiempo que el dólar caía a mínimos de tres meses frente a una cesta de las principales divisas internacionales.
El principal impulso de esta sesión procede de Estados Unidos. El Tesoro estadounidense ha anunciado que duplicará las recompras de deuda pública de largo plazo, hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación, una medida destinada a mejorar la liquidez y aliviar las tensiones que habían disparado las rentabilidades de los bonos.
El anuncio debilitó inicialmente al dólar y favoreció al euro y a otras monedas. A este escenario se suma una diferencia creciente en las perspectivas sobre los tipos de interés a ambos lados del Atlántico: los mercados han reducido las apuestas por nuevas subidas de la Reserva Federal mientras siguen contemplando un posible endurecimiento adicional del Banco Central Europeo.
Por qué está subiendo ahora el euro
El movimiento no responde únicamente a una fortaleza propia de la moneda europea. Una parte importante de la subida del EUR/USD se explica por la debilidad del dólar.
El mercado lleva semanas vigilando el aumento de los costes de financiación de Estados Unidos y las dudas sobre la sostenibilidad de su déficit público. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años había llegado a niveles no vistos desde 2007, lo que llevó al Tesoro a intervenir mediante un incremento de sus recompras.
El BCE, al mismo tiempo, mantiene sus tipos oficiales en niveles superiores a los de comienzos de año. En junio elevó el tipo de depósito en 25 puntos básicos, hasta el 2,25%, ante las presiones inflacionistas generadas por los precios de la energía y el conflicto en Oriente Próximo. En su reunión de julio decidió mantenerlo sin cambios.
Fráncfort, sin embargo, insiste en que no existe una senda predeterminada para los tipos y que cada decisión dependerá de los datos de inflación y actividad. Por eso, las expectativas del mercado pueden variar con rapidez.
Los ganadores: importar petróleo, materias primas y productos de Estados Unidos sale más barato
Para España, una apreciación del euro tiene una primera consecuencia favorable: hacen falta menos euros para comprar un mismo producto cuyo precio está denominado en dólares.
Esto afecta especialmente a numerosas materias primas negociadas internacionalmente en la moneda estadounidense. El petróleo es el ejemplo más evidente. Si el precio del barril permaneciera sin cambios en dólares y el euro se apreciara frente a la divisa estadounidense, la factura equivalente en euros se reduciría.
España, como importador neto de energía, puede beneficiarse de este efecto cambiario. No significa que una subida del euro provoque automáticamente una bajada en los precios de la gasolina, el gasóleo o la electricidad: el coste final depende también de la cotización internacional del crudo y del gas, los impuestos, los márgenes y otros componentes.
También salen favorecidas las empresas españolas que importan maquinaria, componentes, tecnología o productos estadounidenses y pagan sus compras en dólares. Un euro más fuerte reduce el coste en moneda nacional siempre que las operaciones no estén previamente cubiertas frente a las fluctuaciones del tipo de cambio.
Viajar a Estados Unidos también se abarata
Los turistas españoles que tengan previsto viajar a Estados Unidos figuran entre los beneficiados más directos.
Con un euro a 1,17 dólares, cada euro permite comprar alrededor de 1,17 dólares, frente a una cantidad inferior cuando el tipo de cambio se sitúa, por ejemplo, cerca de la paridad.
Hoteles, restaurantes, alquiler de vehículos o compras realizadas en Estados Unidos resultan por tanto algo más baratos medidos en euros, aunque las comisiones aplicadas por bancos y tarjetas pueden modificar el cambio efectivo que recibe el consumidor.
El mismo razonamiento sirve para estudiantes, empresas o familias españolas que tengan pagos periódicos denominados en dólares.
Los perdedores: las exportaciones españolas se encarecen
La otra cara de la moneda está en las exportaciones.
Un euro más fuerte hace que los productos vendidos desde la eurozona resulten más caros para un comprador que dispone de dólares, salvo que la empresa exportadora reduzca sus márgenes para compensar el efecto del tipo de cambio.
Esto puede afectar a empresas españolas con una exposición importante al mercado estadounidense, especialmente aquellas que compiten directamente con productores de Estados Unidos o con fabricantes de países cuyas monedas no se hayan apreciado tanto.
El impacto tampoco es automático. Muchas grandes compañías utilizan coberturas de divisas para reducir la volatilidad y fijar con antelación determinados tipos de cambio.
Las empresas que ingresan en dólares pueden recibir menos euros
También pueden salir perjudicadas las multinacionales españolas que generan una parte relevante de sus ventas o beneficios en Estados Unidos.
Si una empresa obtiene 100 millones de dólares de beneficio, el importe que aparece en sus cuentas consolidadas en euros depende del tipo de cambio. Cuanto más fuerte esté el euro, menos euros obtiene al convertir esa cantidad de dólares.
Este efecto contable es especialmente relevante para las compañías con gran presencia internacional. No implica necesariamente que su negocio estadounidense haya empeorado: pueden mantener exactamente las mismas ventas en dólares y, sin embargo, presentar menos ingresos al convertirlos a euros.
Un euro fuerte también puede pesar sobre el turismo estadounidense
España puede notar igualmente el movimiento en sentido contrario a través del turismo.
Cuando el euro se aprecia frente al dólar, viajar por España resulta más caro para un estadounidense. El efecto de un movimiento limitado del tipo de cambio suele ser pequeño frente a factores como el precio de los vuelos, los hoteles o la renta disponible, pero una apreciación prolongada sí puede encarecer el destino.
Estados Unidos se ha convertido en uno de los mercados turísticos de mayor gasto para España, por lo que la evolución del cruce euro-dólar es relevante especialmente para hoteles, restauración y comercios orientados al visitante norteamericano.
Qué ocurre con quienes tienen inversiones en dólares
El cambio también afecta a los ahorradores españoles.
Una persona que tenga acciones estadounidenses, fondos denominados en dólares o cualquier otro activo expuesto a esa moneda puede sufrir una pérdida por efecto divisa al convertir su inversión nuevamente a euros, incluso aunque el precio del activo no haya caído.
Por ejemplo, si una acción mantiene exactamente el mismo precio en dólares pero el dólar pierde valor frente al euro, su valoración para un inversor cuya referencia sea el euro disminuye.
Los fondos y productos que cubren el riesgo de cambio pueden neutralizar parcialmente este efecto, aunque esa cobertura tiene costes y no todos los vehículos de inversión la incorporan.
Un euro a 1,17 dólares no cambia por sí solo las hipotecas
La subida del euro tampoco implica directamente una rebaja de las cuotas hipotecarias.
El Euríbor depende fundamentalmente de las expectativas sobre los tipos de interés del BCE, no del nivel concreto del euro frente al dólar. De hecho, si la moneda europea está respaldada por expectativas de tipos más elevados en la eurozona, ambos movimientos pueden producirse simultáneamente: un euro fuerte y unas condiciones de financiación relativamente restrictivas.
El BCE mantiene actualmente el tipo de la facilidad de depósito en el 2,25%, después de la subida aplicada en junio, y en julio decidió dejarlo sin cambios mientras evalúa el impacto de las tensiones energéticas sobre la inflación.