El Gobierno promoverá un acuerdo tripartito con los agentes sociales para el desarrollo tecnológico

Carlos Cuerpo adelanta que Pedro Sánchez impulsará el pacto en las próximas semanas y sitúa el diálogo social, la confianza y la seguridad de las personas en el centro de la transformación tecnológica

2 minutos

Carlos Cuerpo durante la clausura del Congreso de AMETIC |

Carlos Cuerpo durante la clausura del Congreso de AMETIC |

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

2 minutos

Más leídas

Santander. El vicepresidente y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha adelantado que el presidente del Gobierno promoverá en las próximas semanas un acuerdo tripartito con los agentes sociales para situar el diálogo social como uno de los pilares de la transformación tecnológica y del reparto de sus beneficios.  Un anuncio que ha realizado en el cierre del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, que se celebra en Santander. 

Cuerpo ha defendido que el proceso debe mantener "la confianza" y "la seguridad de las personas" en el centro y contar con expertos, sociedad civil y representantes de los ámbitos empresarial, científico, sanitario, educativo e industrial. "Lo haremos juntos", ha señalado el ministro, que ha explicado que estos actores contribuirán a dar forma al cambio tecnológico que el Ejecutivo quiere impulsar.

Posteriormente, preguntado por si el Gobierno ya ha mantenido reuniones para preparar el plan, Cuerpo ha precisado que todavía no se han producido encuentros formales, aunque ha asegurado que ha estado en contacto con los agentes sociales durante los últimos días. El ministro ha defendido la relevancia del anuncio porque, a su juicio, permitirá "dar respuesta como país a este enorme reto" y convertir la transformación tecnológica en oportunidades.

Escenario abierto

Durante su intervención en este 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC que acaba de concluir, Cuerpo ha planteado también dos escenarios posibles ante el avance de la inteligencia artificial. A su juicio, en el más optimista, la tecnología permitiría mejorar los diagnósticos sanitarios, abaratar los ensayos y hacer la educación más accesible, en un contexto de aceleración de los descubrimientos. En el extremo contrario, ha advertido de un futuro marcado por el abaratamiento de las armas biológicas, la erosión de la democracia, la pérdida de soberanía, la destrucción de empleo, una mayor concentración del poder de mercado y la externalización de servicios públicos.

Para el ministro, el desenlace dependerá fundamentalmente de tres cuestiones: quién controle la tecnología, quién capture las ganancias que genere y cuánto tiempo tenga la sociedad para adaptarse. "Queremos que España se adelante a las respuestas. Queremos liderar, no solo en desarrollo tecnológico, sino también que los beneficios se distribuyan de manera pública", ha defendido.

ausencia de sánchez

En un primer momento, la clausura del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC iba a correr a cargo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sin embargo, la cercanía a su comparecencia en el Pleno del Congreso que tendrá lugar este jueves, ha obligado a un cambio en el cartel. 

En su lugar, el vicepresidente y ministro Carlos Cuerpos ha puesto el broche final a tres jornadas en las que el sector digital, la academia y la administración han debatido sobre el presente y el futuro de esta materia. Paralelemente, Sánchez y su equipo ultiman su intervención en la Cámara Baja, en la que deberá ahondar en las explicaciones ya dadas sobre lo ocurrido en Ceuta el pasado 30 de julio.

 

Más claves, contexto y preguntas con FREN

CONTENIDO GENERADO CON IA

¿En qué estado parlamentario se encuentran los trabajos para formalizar el acuerdo tripartito sobre desarrollo tecnológico?

A partir de la información parlamentaria y de prensa consultada, no consta en las Cortes Generales ningún procedimiento formal específico que lleve el nombre de “acuerdo tripartito sobre desarrollo tecnológico” ni iniciativas que lo mencionen expresamente como tal. Lo que sí existe es un conjunto de trabajos legislativos y políticos sobre industria, autonomía estratégica y desarrollo tecnológico, pero no articulados bajo esa denominación de “acuerdo tripartito”.

En la base de datos parlamentaria aparece como iniciativa más relevante el Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica121/000043, Gobierno de España, Congreso de los Diputados). Este proyecto tiene un contenido muy amplio en materia de política industrial, transformación digital y fomento de la innovación, incluyendo:

  • Objetivos de transformación digital y de innovación tecnológica ligados a la industria y a la autonomía estratégica.
  • Programas para el desarrollo de tecnologías estratégicas, la investigación aplicada, el desarrollo tecnológico, la innovación y el diseño.
  • Mecanismos de gobernanza como el Consejo Estatal de Política Industrial, la Estrategia Española de Industria y Autonomía Estratégica y el Plan Estatal de Industria y Autonomía Estratégica.
  • Referencias explícitas a la coordinación con la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación y con el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación.

Desde el punto de vista estrictamente parlamentario, el estado de tramitación actual de este proyecto de ley es el siguiente:

  • Se encuentra en el Congreso de los Diputados, en fase de tramitación ordinaria.
  • El último hito registrado es la ampliación del plazo de presentación de enmiendas hasta el 9 de septiembre de 2026. Es decir, sigue abierta la fase de enmiendas al articulado, sin que se haya celebrado todavía el debate y votación en Pleno del Congreso.
  • El texto y el seguimiento oficial pueden consultarse en la web del Congreso: ficha del Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica .

Este proyecto puede interpretarse como la principal pieza legislativa estructural para el refuerzo del desarrollo tecnológico e industrial de España, pero en los registros consultados no aparece vinculado a un “acuerdo tripartito” concreto entre tres partidos o grupos parlamentarios.

En el Senado aparece además una moción del Grupo Parlamentario Popular instando al Gobierno a alcanzar un pacto de Estado por la industria y a presentar precisamente un proyecto de ley de industria que responda a los retos futuros del sector (iniciativa (15)661/000098). Esta moción sí habla de la necesidad de un gran acuerdo político en torno a la política industrial y, por extensión, a la innovación y el desarrollo tecnológico, pero tampoco se presenta formalmente como “acuerdo tripartito” ni se identifica un texto pactado por tres fuerzas concretas.

En la prensa consultada (incluido el periódico Demócrata) aparecen numerosas referencias a:

  • Estrategias de soberanía tecnológica a nivel europeo y español.
  • Acuerdos y alianzas tecnológicas entre empresas, gobiernos y socios internacionales.
  • Pactos laborales o marcos sociales en grandes compañías tecnológicas.

Pero ninguna de esas piezas informativas se corresponde con un acuerdo tripartito de carácter parlamentario estatal sobre desarrollo tecnológico que esté siendo formalizado mediante una iniciativa concreta en las Cortes Generales.

En síntesis, con la información disponible puede decirse que:

  • No consta en las Cortes Generales una iniciativa identificable como “acuerdo tripartito sobre desarrollo tecnológico” en proceso de formalización parlamentaria.
  • Sí existen trabajos legislativos en curso muy relevantes para el desarrollo tecnológico (en particular el Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica), actualmente en fase de enmiendas en el Congreso.
  • Existen además llamamientos políticos a grandes acuerdos o pactos de Estado en materia industrial y tecnológica (como la moción en el Senado), pero sin un reflejo específico en forma de “acuerdo tripartito” formalizado como tal.

Si te refieres a un acuerdo tripartito autonómico o sectorial (por ejemplo, en un parlamento autonómico o entre tres partidos concretos en una comunidad determinada), sería útil acotar territorio, actores y fecha aproximada para poder verificar si allí sí existe algún instrumento parlamentario formal vinculado a ese pacto.

¿Cuáles son las competencias y trayectoria política del ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo?

Carlos Cuerpo Caballero es el actual vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa desde diciembre de 2023, reforzado políticamente con su nombramiento como número dos del Ejecutivo en marzo de 2026. Su perfil es el de un alto funcionario y economista de carrera, con una trayectoria muy ligada a la administración económica del Estado y a instituciones europeas e independientes.

Formación y perfil técnico

Nacido en Badajoz en 1980, Cuerpo es economista de formación. Según su ficha institucional, está licenciado y doctor en Economía, con especialización en macroeconomía y economía monetaria entre España y la London School of Economics. Pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, uno de los cuerpos de élite de la administración económica.

Su biografía oficial subraya que ha desarrollado su carrera en la administración pública, pasando por el Ministerio de Economía, la Comisión Europea y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). La prensa especializada añade experiencia en el Banco Central Europeo, centrada en supervisión fiscal, estabilidad financiera y gobernanza económica europea. Se le describe como un perfil muy cualificado y discreto, y antiguos ministros socialistas como Carlos Solchaga lo han llegado a calificar como uno de los responsables de Economía mejor preparados de la etapa democrática.

Trayectoria en el Gobierno y la administración

Antes de llegar al Consejo de Ministros, Cuerpo consolidó su carrera como alto cargo técnico. En 2021 fue nombrado secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, responsabilidad clave en la gestión de la deuda pública, la relación con los mercados financieros y la interlocución con instituciones internacionales. Durante la pandemia y los primeros años de despliegue del Plan de Recuperación su figura ganó peso como uno de los responsables del diseño de la estrategia de financiación del Estado.

En diciembre de 2023 fue designado ministro de Economía, Comercio y Empresa en sustitución de Nadia Calviño, tras la marcha de ésta al Banco Europeo de Inversiones. Desde entonces ha sido el rostro principal de la política económica del Gobierno en el Congreso, las instituciones europeas y foros empresariales.

El 26 de marzo de 2026 el presidente Pedro Sánchez anunció su ascenso a vicepresidente primero del Gobierno, manteniendo la cartera económica. El BOE formalizó su nombramiento como vicepresidente primero y ministro de Economía, lo que sitúa a Cuerpo en el núcleo duro del Ejecutivo, tanto en la coordinación económica como en la interlocución con otros ministerios y con los socios parlamentarios.

Competencias como ministro de Economía, Comercio y Empresa

Las competencias del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, fijadas por la estructura orgánica aprobada en 2023–2024, abarcan esencialmente:

  • El diseño y la ejecución de la política económica general del Gobierno en el ámbito real: análisis macroeconómico, previsiones, seguimiento del ciclo y coordinación de la política económica.
  • La organización y supervisión de la política comercial y de internacionalización de la empresa española, incluyendo oficinas económicas y comerciales en el exterior y el apoyo institucional a la inversión y exportación.
  • La política de productividad y competitividad del tejido productivo, incluyendo órganos como el Consejo Nacional de Productividad y la Agencia Estatal de Evaluación de Políticas Públicas, a los que el ministerio da soporte y con los que impulsa reformas estructurales.
  • El impulso y coordinación de la ejecución económica del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y otros fondos europeos, con especial foco en inversión empresarial, innovación y transición energética.
  • Determinados ámbitos de la política financiera: mercados financieros, inclusión financiera, protección del cliente y supervisión de aspectos económicos del sistema financiero que no corresponden al Banco de España u otros supervisores.
  • La orientación de la política de comercio interior y apoyo a la competitividad del comercio minorista, a través de convenios y programas de modernización.

Líneas de actuación y papel político

En sus comparecencias parlamentarias y notas de prensa oficiales, Cuerpo ha definido tres ejes de su política económica: la cohesión social, la competitividad del tejido productivo y la responsabilidad fiscal. Entre las iniciativas destacadas se encuentran:

  • La creación del Consejo Nacional de Productividad, órgano independiente para analizar la productividad y recomendar reformas.
  • El refuerzo de la evaluación de políticas públicas mediante la nueva agencia estatal.
  • El despliegue de los préstamos del Plan de Recuperación a empresas para proyectos de innovación y transición verde.
  • Medidas de inclusión financiera, como la futura Autoridad de Defensa del Cliente Financiero y la estrategia social de Sareb.

Aunque su adscripción partidista no figura en las bases parlamentarias, su trayectoria está íntimamente ligada a los gobiernos del PSOE en esta etapa. No ha sido diputado ni dirigente orgánico relevante, sino un perfil técnico que da el salto a la primera línea política desde la alta función pública, y que hoy concentra una doble responsabilidad: pilotar la política económica y ejercer la coordinación política propia de la vicepresidencia primera.

¿Qué requisitos legales son necesarios para formalizar un acuerdo tripartito entre Gobierno y agentes sociales en España?

En España, lo que comúnmente llamamos un acuerdo tripartito entre Gobierno y agentes sociales (organizaciones empresariales y sindicales) no es, en sí mismo, una figura única y cerrada en la ley. Es más bien un instrumento de diálogo social que puede adoptar distintas formas jurídicas según cómo se materialice (declaración política, convenio, acuerdo administrativo, base de una ley o de un real decreto‑ley, etc.). Por eso, los “requisitos legales” no son de un solo artículo, sino un conjunto de exigencias derivadas del marco constitucional, laboral y administrativo.

1. Marco constitucional y legal básico

El punto de partida es la Constitución Española y el Estatuto de los Trabajadores:

  • La Constitución reconoce la libertad sindical y el papel de sindicatos y organizaciones empresariales en la defensa de intereses económicos y sociales, lo que legitima su participación en el diálogo social.
  • La legislación laboral identifica a las organizaciones más representativas (a nivel estatal o autonómico), que suelen ser las llamadas a sentarse en estos acuerdos (por ejemplo, las grandes confederaciones sindicales y las principales patronales).
  • El Gobierno, a través del Consejo de Ministros o del ministerio competente (habitualmente Trabajo o Economía, según el contenido), actúa en ejercicio de sus competencias ejecutivas y de iniciativa normativa.

Este marco no impone una forma única de acuerdo tripartito, pero sí fija quién puede sentarse a la mesa con plena legitimidad y bajo qué principios generales (legalidad, jerarquía normativa, reserva de ley, etc.).

2. Requisitos de las partes y de la representación

Para que el acuerdo tenga solidez jurídica:

  • Las organizaciones sindicales y empresariales que firmen deben estar debidamente constituidas y registradas y contar con órganos con competencia para aprobar el acuerdo (comités ejecutivos, juntas directivas, etc.).
  • Los representantes que firman deben tener poder suficiente conforme a los estatutos de cada organización (apoderamiento, acuerdos internos previos, etc.), para evitar impugnaciones internas.
  • Por parte del Estado, debe firmar el órgano u autoridad competente: un ministro, la vicepresidencia o, en su caso, la presidencia del Gobierno, según el alcance del pacto. Si implica compromisos normativos, suele requerir un acuerdo previo del Consejo de Ministros.

3. Forma y contenido del acuerdo

Aunque puede haber declaraciones verbales, un acuerdo tripartito relevante debe:

  • Plasmarse por escrito, con fecha, identificación de las partes y firmas, para generar seguridad jurídica.
  • Especificar con claridad su naturaleza: si es un acuerdo de intenciones o un compromiso político‑programático, un acuerdo con eficacia obligacional entre las partes, o la base para futuras normas y convenios.
  • Delimitar el ámbito material (por ejemplo, reforma laboral, pensiones, salarios públicos, políticas activas de empleo) y el calendario de ejecución o desarrollo.
  • Incluir, cuando proceda, cláusulas sobre seguimiento y evaluación, comisiones mixtas, mecanismos de interpretación y cauces para resolver discrepancias.

Desde el punto de vista legal, debe respetar siempre la jerarquía normativa: un acuerdo tripartito no puede por sí mismo modificar leyes ni derechos fundamentales; solo puede comprometer al Gobierno a promover normas y a las organizaciones a orientar su actuación conforme a lo pactado.

4. Desarrollo normativo y límites

Muchos acuerdos tripartitos se utilizan como base para reformas legislativas o reglamentarias. En ese caso, se exigen requisitos adicionales:

  • Si el contenido requiere una ley (por afectar a materias reservadas a ley ordinaria u orgánica), el Gobierno debe tramitar un proyecto de ley y someterlo a las Cortes. El acuerdo tripartito no vincula jurídicamente al Parlamento, aunque el compromiso político suele pesar en la tramitación.
  • Si se opta por un real decreto‑ley o un reglamento, deberán cumplirse las exigencias de su respectivo régimen jurídico: presupuestos habilitantes, motivación, aprobación formal en Consejo de Ministros y, en su caso, convalidación parlamentaria.
  • Cuando el acuerdo se plasme en instrumentos administrativos (por ejemplo, acuerdos con efectos internos sobre empleo público o gestión de políticas activas), deberán respetarse las reglas de la contratación y del derecho administrativo, así como los controles de legalidad y, si procede, de intervención y Hacienda.

Además, el contenido del pacto debe ser compatible con el derecho de la Unión Europea y con la normativa internacional ratificada por España, especialmente en el ámbito laboral (convenios de la OIT, directivas europeas, etc.).

5. Publicidad, transparencia y control

Aunque no siempre exista obligación específica de publicación en un boletín oficial, la práctica y las exigencias de transparencia aconsejan:

  • Dar publicidad al acuerdo (nota de prensa, web institucional, publicación del texto íntegro), sobre todo si sus efectos son amplios.
  • Someter, cuando proceda, los compromisos normativos a los trámites ordinarios de audiencia, consulta pública e informes preceptivos (Consejo de Estado, órganos consultivos autonómicos, etc.).
  • Mantener la posibilidad de control jurisdiccional ante la jurisdicción contencioso‑administrativa o social, si el acuerdo se instrumentaliza en decisiones o normas susceptibles de recurso.

En resumen, un acuerdo tripartito válido exige legitimidad de las partes, forma escrita, respeto de la jerarquía normativa y un desarrollo jurídico adecuado mediante las figuras legales correspondientes. Sin ese despliegue normativo, su fuerza es sobre todo política y obligacional entre quienes lo firman, no directamente normativa frente a terceros.

Juega

¡Pon a prueba lo que sabes con FREN!

¿Cuánto sabes sobre este tema? Responde las siguientes 3 preguntas.

¿Qué propósito tiene el acuerdo tripartito que promoverá el Gobierno según el ministro Carlos Cuerpo?

Pregunta 1 de 3

¿En qué evento se realizó el anuncio sobre el acuerdo tripartito para el desarrollo tecnológico?

Pregunta 2 de 3

¿Qué sectores se mencionan como participantes en el proceso de transformación tecnológica impulsado por el Gobierno?

Pregunta 3 de 3

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?