Un foro de la OMS reclama medir el progreso de la IA en salud por la calidad de su gobernanza

Un informe de la OMS Europa propone medir el avance de la IA en salud por la fortaleza de su gobernanza y fija prioridades urgentes para su uso responsable.

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Imagen de recurso de representación de la IA sanitaria. RAWPIXEL.COM / BUSBUS

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El nivel de preparación de la gobernanza, y no la rapidez con la que se despliega la tecnología, debería ser el parámetro central para evaluar el progreso responsable de la inteligencia artificial (IA) en los sistemas sanitarios, de acuerdo con un nuevo informe difundido por la Oficina Regional de la OMS para Europa (OMS/Europa).

El documento recoge las principales aportaciones de la primera Comunidad de Conocimiento de la OMS sobre IA responsable en salud, un proceso de diálogo estructurado en línea de cinco semanas celebrado entre octubre y diciembre de 2025.

Esta Comunidad de Conocimiento reunió a investigadores, responsables de políticas y especialistas en salud digital de 105 países de la Región Europea de la OMS y de otras zonas del mundo, con la finalidad de alcanzar una visión compartida sobre lo que implica aplicar una IA responsable en el ámbito sanitario y qué condiciones son necesarias para hacerlo realidad.

Entre las conclusiones, los participantes coincidieron en que el mayor reto para una IA responsable en salud no reside en la tecnología en sí, sino en la solidez de las instituciones que deben regularla y supervisarla. Asimismo, identificaron como barreras persistentes para un uso seguro y eficaz los conjuntos de datos fragmentados y sesgados, la falta de claridad sobre las responsabilidades y las carencias en alfabetización en IA.

El informe también enumera diversos factores facilitadores, entre ellos la existencia de marcos de gobernanza robustos, el codiseño con pacientes y profesionales sanitarios, la transparencia en los procesos y un acceso equitativo tanto a los datos como a las herramientas.

Además, el texto sostiene que la ética ha de incorporarse al funcionamiento diario de los sistemas de salud, en lugar de tratarse como un listado de principios que se aplican una sola vez en el momento de introducir una nueva tecnología. Los participantes insistieron en que esto exige una supervisión constante y, en algunos casos, estar dispuestos a posponer o incluso descartar por completo una herramienta de IA cuando no pueda ser gobernada de forma responsable.

Acciones prioritarias para una IA responsable

A partir de estos intercambios, los participantes definieron un conjunto de prioridades urgentes, advirtiendo de que posponerlas podría generar riesgos mayores que los asociados a retrasar la propia adopción tecnológica. Entre estas prioridades se encuentran la gobernanza, los datos, la validación, el refuerzo de la capacidad de la fuerza laboral y la implicación activa de pacientes, comunidades y profesionales de primera línea.

La OMS/Europa tiene previsto aprovechar el impulso generado por la Comunidad de Conocimiento mediante un diálogo técnico continuado, foros de intercambio regional y acciones de fortalecimiento de capacidades, con el propósito de transformar estas conclusiones en orientaciones concretas y apoyo práctico para los países.

Las perspectivas recogidas en el informe reflejan las opiniones de los participantes en la Comunidad de Conocimiento y no representan necesariamente la posición oficial de la OMS, incluso cuando coinciden con las directrices existentes de la Organización.

Tal y como indica el propio informe, la Comunidad no constituyó una muestra estadísticamente representativa de todas las partes interesadas, pero sus resultados aportan visiones francas y detalladas de quienes trabajan directamente con la IA en el sector de la salud.

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