El ministro de Defensa de Estonia, Hanno Pevkur, ha presentado su renuncia tras destaparse un escándalo vinculado al pago de 70 millones de euros a una empresa para adquirir munición destinada a las Fuerzas Armadas de Ucrania. La controversia surgió al conocerse que la compañía seleccionada no había entregado anteriormente ni un solo proyectil.
Pevkur, que ha sostenido que desconocía los problemas asociados al contrato de suministro de munición, ha indicado, no obstante, que está dispuesto a “asumir su responsabilidad y las consecuencias devenidas” de las “deficiencias existentes en la gestión financiera del sector de defensa”.
“El primer ministro tendrá que buscar un nuevo ministro de Defensa”, ha señalado Pevkur, miembro del Partido Reforma al que también pertenece el jefe de Gobierno, Kristen Michal. El propio ministro ha comunicado igualmente su dimisión a través de las redes sociales. “Hago esto con el firme convencimiento de que he tomad las decisiones correctas para reforzar la defensa nacional. Estonia está mejor protegida ahora que antes”, ha subrayado.
La presión política y pública sobre Pevkur se intensificó después de que la Oficina Nacional de Auditoría de Estonia detectara numerosas irregularidades en organismos dependientes del Ministerio de Defensa. De acuerdo con los auditores, estas deficiencias incrementaban el riesgo de malversación de fondos y de bienes del Estado, unos problemas que ya habían sido señalados un año antes.
El caso estalló definitivamente a raíz de la operación para la compra de armamento con destino a Ucrania. Estonia abonó por adelantado 70 millones de euros a una empresa india con el objetivo de adquirir proyectiles, pese a que la firma carecía de experiencia previa en la comercialización de munición. Como resultado, ni Estonia ni Ucrania han recibido aún los proyectiles comprometidos y el conflicto contractual se ha llevado ante los tribunales.