Pensilvania atraviesa el brote de sarampión más grave registrado en Estados Unidos en las últimas tres décadas, con más de un millar de contagios desde enero, cinco fallecimientos y cerca de 200 ingresos hospitalarios en lo que va de año. Sólo en los últimos siete días se han detectado alrededor de un centenar de nuevos positivos. Menos del 1 % de los afectados contaba con todas las dosis recomendadas de la vacuna frente a esta enfermedad.
Las autoridades estatales han detallado que “en lo que va de 2026, se han confirmado 1.004 casos de sarampión en 39 condados de Pensilvania”, con 106 diagnósticos adicionales en la última semana, 27 de ellos desde el pasado viernes. Hasta ahora se han registrado cinco “muertes asociadas al sarampión”.
Los datos oficiales muestran que la mayoría de los contagios, y la totalidad de las defunciones, se concentran a partir de abril. Destaca asimismo el peso de la población infantil: los menores representan un 32 % de los casos, casi un tercio del total. Los informes difundidos por el estado subrayan que menos del 1 % de los infectados estaba “totalmente vacunadas”.
Ante esta situación, el Departamento de Salud de Pensilvania afirma que trabaja “de manera proactiva con los residentes, las organizaciones comunitarias y los proveedores de atención médica para combatir el brote de sarampión en el estado, facilitando el acceso a información basada en datos y a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés)”, conocida como triple vírica.
El propio departamento ha precisado que “el personal de los centros de salud estatales ha administrado más de 5.700 vacunas MMR en 192 clínicas de vacunación temporales instaladas en las comunidades afectadas desde que comenzó el brote a finales de abril”, y que ya está prevista la apertura de “docenas de clínicas de vacunación adicionales para las próximas semanas y meses, según el interés y las necesidades de la comunidad”.
En total, entre los dispositivos móviles y los centros públicos de salud, Pensilvania ha suministrado “más de 8.800 dosis de la vacuna MMR a residentes de todo el estado en 2026”. El estado ha resaltado también “un aumento del interés” por inmunizarse, con un ritmo de administración de dosis de MMR que ha duplicado los niveles habituales en agosto y septiembre, hasta rondar las 50.000 vacunas mensuales.
Las autoridades sanitarias insisten en que “la mejor protección contra el sarampión sigue siendo contar con la vacunación completa. La vacuna triple vírica, que se administra en dos dosis, refuerza el sistema inmunitario y ofrece una protección del 97 % para toda la vida”.
Nueva York activa la emergencia sanitaria por el sarampión
Al mismo tiempo, el estado de Nueva York, vecino de Pensilvania, ha decretado la emergencia a escala estatal por otro brote de sarampión, aunque con una incidencia mucho menor: se han detectado 92 casos desde mediados de julio y 108 en lo que va de año.
La decisión se apoya en el carácter “altamente contagioso” del virus y en sus complicaciones “frecuentes”, junto con los “92 casos notificados desde el 15 de julio en comunidades rurales con niveles insuficientes de inmunización” y el repunte en Pensilvania. Ante este escenario, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha proclamado la emergencia al considerar que “los gobiernos locales afectados no pueden responder adecuadamente”.
Hochul ha reiterado que el sarampión se evita con la triple vírica, “la única forma fiable de prevenir la enfermedad”, y ha ordenado “la implementación del Plan Estatal Integral de Gestión de Emergencias”, facultando a “todas las agencias estatales pertinentes a tomar las medidas adecuadas para asistir a los gobiernos locales y a los particulares, a fin de brindar la ayuda necesaria para proteger la salud, el bienestar y la seguridad públicos”.